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October 23 Los muertos van deprisa"Galicia no es un lugar, es un estado de animo"
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Este curioso título oculta una película igualmente curiosa, pero menos cómica de lo que se nos quiere hacer parecer; sin duda la historia cuenta con un buen material, pero el guión no es capaz ni de darle consistencia (la historia falla en varios puntos -quizás a que el guión se enreda demasiado en una historia que debía de ser simple- y el exceso de los personajes impide una profunda descripción de estos, aunque en ningún caso llegan a ser planos) ni de aportarle la comicidad que necesita, entendámonos, la película tiene momentos realmente muy buenos, pero no llega a ser divertidísima. Lo que si es una obra maestra en la película es el uso de la obra Romeo y Julieta para compararla con la realidad.
La dirección es aprobable pero nada más; la fotografía cuidada y el resto del apartado técnico moderadamente realista. Los actores son quizás lo mejor de la cinta, la mayoría de ellos muy conocidos en Galicia (por las series de la TVG). Curiosamente, en esta película el mayor defecto se junta con la mayor virtud, me explico, el director claramente tiene un gran aprecio por Galicia y trata de transmitirlo haciendo ver costumbres, tradiciones, modos de pensar y otras cosas muy interesantes que se podría decir que resumen el carácter de la región; pero con ello cae también en el uso a veces excesivo del lenguaje galego (una o dos veces vale, pero tantas, a mi no me importa porque lo entiendo, pero el resto de la sala…) y lo que es peor, en el tópico, sí cierto, hablar de la mitología gallega (meigas y santa compaña) es sumamente interesante, pero convertir a un pueblo en supersticioso y casi analfabeto… es otra cosa. En conclusión, que la película podría haber sido mucho más.
Valoración final: muy recomendable para gallegos (especialmente si están fuera del hogar y sienten morriña); en cuanto al resto del mundo, si te gusta la comedia costumbrista, puede ser una buena opción.
October 13 ÁgoraLa nueva proclama de ateísmo de Amenabar
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Pues sí, esa es la conclusión que se acaba extrayendo de la película, porque si bien el director dijo que sólo era una crítica al fanatismo y no al cristianismo (aunque también lo es), lo que quizás se puede ver en parte así, al fin y al cabo, paganos, judíos y cristianos cometen atrocidades por igual (bueno, los cristianos más, como no); al final, nos damos cuenta de que sólo hay una buena de la película: la atea, la científica-filosofa que no cree en nada. No tengo la más minima duda de que Amenabar sea ateo, pero a estas alturas, que no nos venga con más lecciones morales, al fin y al cabo ¿que era también Los otros sino una proclama de lo mismo? (de nada sirve toda la religión de Grace, al final no hay nada), ¿y Mar adentro sino un desprecio a la vida en el que la Iglesia salía muy mal parada?. Personalmente, no me considero muy religioso, pero tampoco me gusta ni la cizaña ni la tergiversación de la realidad que, curiosamente, Amenabar critica en su película. Eso sí, hay que reconocer que la película te suscita ciertas reflexiones interesantes.
Dejando de lado lo que considero una vil pero sibilina manipulación por parte del director, paso a hacer la crítica de la película:
La historia es bastante interesante, y ese es un buen punto de partida, pero falla el guión, que parece hecho por unos novatos, lo cual es absurdo, pues Mateo Gil y Amenabar llevan años trabajando juntos para caer en las cosas que caen, por ejemplo: todo es excesivamente general, da la impresión de que están tan obsesionados por contarlo todo que al final no cuentan nada y se profundiza muy poco en los personajes, que casi son planos; es decir, quien mucho abarca poco aprieta (y todo ello a pesar de la duración de la película que no es corta); afortunadamente, hay buenos dialogos dentro de todo esto.
John Huston decía que lo 1º para hacer una buena película es un buen guión, lo 2º un buen guión y lo 3º un buen guión, muchos otros directores coincidieron con esta idea, pero yo discrepo, y esta película es la prueba de mi teoría, porque lo cierto es que a pesar de que el guión no es muy bueno, la dirección consigue llevar la película a buen puerto (exceptuando claro, los continuos y pesados planos del espacio -sí, entiendo la idea de la astronomía y la relación con la película, pero con una vez llega, ¡por Dios!-), y su calidad consigue que casi nos creamos que estamos ante una película profunda.
El resto del apartado técnico es adecuado, aunque no es ninguna maravilla.
El otro gran baluarte de la película son sus actores, muy especialmente Rachel Weisz que brilla con gran belleza y que consigue hacer totalmente creíble su personaje, el resto, están también bien.
Valoración final: resulta interesante y es una buena opción en la cartelera siempre y cuando te gusten las películas históricas y no seas muy religioso.
Por cierto, en el Museo del traje tienen una exposición muy interesante sobre el vestuario de la película.
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() October 10 Si la cosa funcionaWoody Allen vuelve a hacer terapia en el cine
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No sé porque, pero por alguna misteriosa razón, los trailers de las películas de Allen siempre son mejores que estas, y este caso no es una excepción.
Si bien parece presentársenos una divertidísima película, al final acaba no siendo para tanto y las personales reflexiones de Allen sobre la humanidad, el sexo, los convencionalismos sociales… etc, han dejado de ser nuevas hace mucho (incluso aburren, pues uno empieza a cansarse de tanta egolatría, ¿es que no se le ocurre nada más que "me, myself and I"?), pues, por mucho que nos cambien al actor, seguimos viendo al neoyorquino en todo, da igual quien encarne al protagonista. El guión no está mal, a la dirección le falta ritmo (error catastrófico en una comedia) y del resto del apartado técnico no hay nada salientable. Los actores a pesar de ser de lo mejor de la película, no dejan de ser una réplica de todos los que aparecen en las películas de Allen, puesto que en el fondo, los personajes son siempre los mismos, dejando de lado al protagonista, claro alter ego de Allen, ¿acaso esa hermosa chica rubia protagonista no podría ser perfectamente Scarlett Johannson?, ¿y su madre o la esposa del protagonista, no podría ser Diane Keaton?; desde luego, la película no es mala, es entretenida, divertida y tiene un hermoso y optimista final (aunque lleno de insoportables tópicos personales), pero como ya se dijo, no es nada nuevo (hay alguna que otra originalidad, pero es la excepción), lo que confirma, quizás, que la mayoría de los grandes artistas cuando llegan a una edad sólo hacen más de lo mismo.
Valoración final: para fans incondicionales de Allen es ideal; para el resto, es una comedia aceptable y a tener en cuenta en la cartelera, si es eso lo que se quiere ver.
September 19 Finales... de película El deseo de escribir este artículo se remonta casi al origen de Universo de A (http://universodea.spaces.live.com/), pero desgraciadamente, ahora sólo me acuerdo de algunas de las películas que debían formar parte de este artículo dedicado a hablar de los peores finales de la historia del cine, porque, cuántas veces habéis llegado al final de la película y os preguntáis “¿perdona, que?, esto no puede acabar así de verdad, ¡tiene que haber algo después!” y os quedáis patidifusos mirando hipnotizados los créditos, incapaces de creer que realmente haya acabado así, en fin, sobra decir, que todos podéis agregar con vuestros comentarios los finales de cine que más os dejaron de piedra, ¡ah! Por cierto, este artículo es no apto para aquellos a los que no les gusta conocer los finales, en fin, empezamos:
-Lo que el viento se llevó: siempre se me critica por decir que el final de esta película no es bueno, pero es que es verdad, por favor, después de cuatro horas de película completas (intermedio incluido) y de “te quiero, no te quiero, te quiero, no te quiero”, lo mínimo es que el final no sea los dos separados y la otra diciendo “Oh sí, hallaré el modo de hacerle volver, ahora deberé volver a Tara, a Tara…” ¡¿Cómo que a Tara!?, ¿pero de que vas?, ¿entonces acabáis juntos o no?, ¡Ten un poco de consideración, que he aguantado toda la película y la lección entera sobre la guerra de secesión de EEUU!. Menos mal que luego se hizo una secuela televisiva, que, como no, también acababa de una forma muy imprecisa, semanas y semanas viendo Scarlett y al final me vuelven a tomar el pelo otra vez, si es que hay que ser tonto.
-My fair lady: esta otra ganadora de oscar a la major película, tras tres horas completas, tiene el descaro de acabar así: “Eliza, ¿donde están mis zapatillas?” tarararararan the end. Y no señores, las zapatillas esas no son de una frase anterior de gran relevancia o algún tipo de concepto metafísico que en realidad simboliza lo humano y lo divino que hay en mayor o menor medida en todos los seres vivos, no, es una frase que no sólo no viene a cuento sino que te hace preguntarte si te han estado tomando el pelo durante tres horas y si el epílogo que escribió Bernard Shaw en su obra Pigmalión (en la que está basada el musical) no se hubiera podido incluir (cinco minutos más, cinco minutos menos). Pero no, después de tres horas, lo único que deseas es tirar las zapatillas contra la pantalla de pura rabia, como la mencionada Eliza hizo al profesor Higgins en la película; menos mal que el resto de la película es buena.
-Chitty Chitty Bang Bang: esta es sin duda alguna una de las películas más traidoras de la historia del cine, básicamente porque, tras también dos horas largas, descubres al final, que la gran mayoría de la historia que se te ha relatado es un cuento chino, literalmente, vamos, que nada de lo que has visto ha pasado y es una invención de los protagonistas, porque vale, contar un pequeño cuento en una película es aceptable, pero cuando ese cuento dura hora y media y se ha apoderado de la película por completo… me parece que eso es pasarse. Así pues, cuando la acabas, tu principal sensación es “vale he pasado dos horas y media viendo esto, sin embargo exceptuando la primera media hora y los cinco minutos finales, el resto es como si no lo viera porque ni siquiera tiene relevancia para la historia, genial”. En todo caso resulta asombroso.
-Sonrisas y lágrimas: Esta película no es que tenga un final, ¡es que tiene cuatro!, el director disfruta una y otra vez engañándonos a base de bien, para que tengamos la permanente sensación (a partir de la primera hora y media) de que la película va a acabar, y entonces… ¡continua otra hora!, ¿no me creéis?, pues ved los finales: -María se va de la casa: ese momento en plan música definitiva, pide un The end, pero no, es un intermedio. -María vuelve del convento: “¡ahora sí que sí” piensas cándidamente, ese momento enternecedor del abrazo de los niños con el reprise de “Mis cosas favoritas” es el final perfecto, ahora vivirán felices y comerán perdices por siempre, pero no, a los Von Trapp fílmicos aún les queda tela. -La boda: dejándo de lado el hecho de que la iglesia donde se casan parezca una catedral (estuve allí y es una iglesia normal y corriente, y ni siquiera está en Salzburgo) y de que uno no es capaz de explicarse como vino todo el pueblo si el capitán estaba tan solo; ahora piensas “final perfecto, ¡que bonito, se casan y son felices y comen perdices!, ¡esto ya no se puede alargar más, ya veo el The end, ya lo veo!” dices mientras tienes espasmos de locura esperando que no te vuelvan a repetir las canciones del primer acto de nuevo como llevan haciendo todo el segundo acto (mi teoría es que a Rogers y Hammerstein se les acabaron y se vieron obligados a repetirlas); pero no, contra todo pronostico el final de “y vivieron felices” no llega, porque el capitán y la ex monja se van de luna de miel, es ahí donde empiezas a preguntarte si esa película acabará realmente algún día. -El final verdadero: y, ¡sorpresa! Cuando menos lo esperas, cuando crees que después de cruzar la montaña también verás la vida y milagros de los Von Trapp en América, pues no, Fin, se acabó, finito. Sorprendentemente, nadie protesta por un final tan abierto e indefinido, no, a la gente le salen los Von Trapp por todas partes, y después de tres horas no les importa en absoluto saber si bajaron de la montaña y los fusilaron los nazis (tranquilos, tal cosa no pasó) o si iban directos al campo de concentración que en la realidad había detrás de aquella montaña, de hecho quizás, alguna persona hasta lo desea.
-Saga High school musical: traducido "musical de instituto", aunque dos de las películas de esta saga lleven este nombre, lo cierto es que sólo en una (la 3ª) aparece un musical de instituto, cosa de la que nadie ha parecido darse cuenta; ¿no os lo creéis?, pues bien, recordad, en la primera vemos los ensayos y las pruebas para el musical, pero nunca llegamos a verlo; en la segunda ya no están en el instituto y por tanto no puede haber un musical de instituto, además de que lo que hacen al final es un concurso musical, para nada una obra de teatro musical; pero por fin en la tercera, se ve un musical al final, ¡ya era hora!, ¡parecía que la saga iba a acabar y aún no habíamos visto el famoso High school musical!. Ahora bien, ¿entonces porque las dos primeras películas se llaman High school musical?, ¿no debería de ser más bien "las pruebas para el high school musical" y "el concurso musical que nada tiene que ver con el High school musical"? vale sí, son nombres mucho menos comerciales, bueno, dejemoslo.
En fin, todo el que lo desee, que deje un comentario hablando de algún final… de película; yo por mi parte, anadiré más cuando me acuerde o surjan.
August 16 GC: Entender y apreciar el cine musical. El pequeño estudio y conclusiones. 10 de 10Mi pequeño estudio
Cuando me propuse hacer este Gran Comentario quería demostrar con él lo que muchas personas no saben, o no quieren saber, sobre la importancia y el sentido de los números musicales en este género, con ello me estoy refiriendo tanto a canciones y bailes, naturalmente; y demostrar que no están sólo para adornar, sino que nos hablan de la psicología de los personajes, de sus sentimientos....etc, y a veces incluso hacen avanzar la historia. Para ello decidí comenzar por una breve revisión histórica que apoyara aún más el argumento; así que recordé géneros anteriores como la ópera (no olvidemos que al musical suele llamársele ópera rock), el ballet, la zarzuela, los bailes de salón… etc, en los que buena parte (o directamente todo) de lo que se quería expresar dependía de la música. Una vez visto esto, pasé a contar las épocas y películas que elegí y porque. Las épocas elegidas fueron, recordaréis: -Los 50: cualquiera que hable del musical, tiene que hablar de esta época, es un momento dorado en el que hay productoras dedicadas al tema en exclusiva; por otra parte la idea que había surgido anteriormente de que los números musicales formaran parte del argumento está totalmente consolidada. -El 00: fue elegida por el tiempo que pasa entre ambas décadas y por la clara evolución que ha sufrido; se siguen contando y expresando cosas, pero de una manera totalmente diferente. Las películas elegidas fueron: -Cantando bajo la lluvia: no se puede hablar del musical sin ella, por ser el título más conocido; fue elegida por eso y por ser producto totalmente cinematográfico que no pasó por el teatro (uno de mis objetivos es que entre las películas que hubiera se analizaran todos los tipos de musicales posibles); también se eligió por la importancia que tienen los bailes en esta película para hablarnos de los personajes -Gigi: ganadora del oscar a la mejor película, es un musical que depende mucho de las canciones y que no tiene bailes, fue elegida por esas razones y porque pasó por Broadway. -Chicago: ganadora del oscar a la mejor película, también pasó por Broadway y es el ejemplo perfecto del musical moderno y de cómo se suele tratar. -Los productores: también de Broadway, es un ejemplo nostálgico del musical que pretende persistir en el estilo de los 50 sin darse cuenta de la nueva forma de realizar este género que representa la anterior película. A continuación me puse a analizar todas y cada una de las canciones de esas cuatro películas, cuestión que ocupa la mayoría del artículo, para descubrir todo lo que “ocultaban”, proceso que seguí detenidamente, volviendo a ver las películas otra vez y fijándome en cada melodía, ritmo, palabra, gesto o coreografía que pudiera ser importante para lo que intentaba probar. Finalmente creo que he conseguido probar lo que me propuse e incluso he conseguido averiguar más cosas en las que antes no me había fijado; llegando a la conclusión de que efectivamente, los números musicales forman una parte muy importante en este cine porque sin ellos no se podría comprender bien al personaje (que quedaría mal construido) e incluso no podría avanzar la historia. No conforme con esto, me decidí a hacer algo "ligeramente científico" con tres personas diferentes poniéndoles la canción “All that jazz” de Chicago para analizarla todos.
Conclusiones del pequeño estudio Como se habrá leído, la mayor parte del estudio consistía en que las otras personas llevaran a cabo el análisis de una canción tal y como lo había hecho yo (aunque con las lógicas limitaciones de tiempo). Se seleccionó para el análisis la canción All that jazz por tener muchos significados y connotaciones tanto en letra como en baile o música, de modo que se podía sacar algo de todos los lados con lo que los "sujetos del estudio" no tendrían excesivas dificultades para identificar ciertos aspectos y no tener que analizar con demasiada profundidad; y también por ser representado en un teatro lo que podía despistar en parte (alguien podría haber dicho que sólo era una canción en un teatro). Naturalmente, también fue muy tenido en cuenta el musical a elegir y la situación de la canción en este; Chicago fue elegida porque muchas personas la han visto (especialmente después de ganar mejor película y ser tan reciente) de modo que no sería una película desconocida; pero no se podía dejar en desventaja a quienes no la hubieran visto, por tanto fue elegida la primera canción de la película (y de hecho, a la persona que no la vio le fueron comentadas las escasas imágenes previas, que son casi irrelevantes) para evitar desigualdades. Para este estudio se buscaban tres personas o más, pero que tuvieran los siguientes perfiles: que no le gustara nada el género musical, a otra persona que le fuera indiferente y finalmente a alguien que le gustara mucho. Los objetivos de este pequeño estudio eran dos: -Demostrar que todo el mundo, indiferentemente de que le gustara o no el género musical, sabía que detrás de los números musicales hay algo más que una simple canción (por lo que este artículo no es un cúmulo de opiniones propias, y que por tanto lo que digo podría verlo exclusivamente yo) -Demostrar que el que guste o no el musical se debe a la comprensión de este; es decir, a las personas que no les gusta, la razón es que no consiguen o no quieren comprenderlo, por tanto son incapaces de verle sentido, y como es lógico, no les puede gustar; a las personas que les es indiferente y lo consideran sólo un género más, son capaces de alcanzar una mayor comprensión de este, pero como sólo captan detalles que no parecen ser capaces de unir con la historia en sí, tampoco acaba de gustarles; y finalmente al que le gustan, que es capaz de hacer directamente y sin problemas el trabajo de comprender, asociar a la historia y ver claramente todo lo que se transmite a través de un número musical y su importancia en la película; al haber alcanzado esa comprensión, le gusta puesto que ve el número musical no sólo como una diversión, sino como una forma de enriquecer la película. Después de aclarar que era lo que debían hacer los voluntarios y pedirles que no forzaran lo que captaban (para evitar que no fueran naturales y que sacaran cosas que estaban fuera de contexto o demasiado reflexivas), una vez acabada la canción se comenzó a preguntar a los voluntarios por orden de menos gusto (para evitar que unos pudieran coger ideas de otros más tarde si hubiera sido a la inversa):
-A quien no le gustaban los musicales: sólo fue capaz de sacar una palabra de la canción, y era demasiado abstracta; claramente había logrado sacar lo que intentaba evocar, pero todos los aspectos intermedios se habían quedado en el camino así que claramente no podía disfrutar un número de casi seis minutos si sólo lograba sacar una conclusión en todo este tiempo y es lógico que incluso lo percibiera como una perdida de tiempo. En cualquier caso demostraba la primera premisa, ya que a pesar de que sólo sacaba un aspecto muy general, era consciente de que en All that jazz había algo más que una mujer bailando en un teatro.
-A quien el musical le era indiferente/ lo consideraba igual a otro género: esta persona fue capaz de sacar muchísimos más datos que la primera, y sin duda datos fundamentales, pero no parecía capaz de relacionarlos, es decir, era consciente de lo que significaban muchas cosas, pero no parecía poder ver su relación con el resto o que querían decir realmente para la película, de hecho, dio muchos datos acerca del número y pocos acerca de los personajes, con lo cual se daba a ver que realmente a pesar de que sabía que había todo eso, no acababa de verle el sentido totalmente; además seguía del mismo modo que la anterior voluntaria hablando más de generalidades que de algo concreto. Es lógico por tanto que el musical le sea indiferente, ya que a pesar de que ve los datos, no parece comprender del todo bien que pintan en medio de la historia o si tienen algo que ver entre sí.
-A quien le gusta el musical: esta era la prueba definitiva para demostrar la segunda premisa que me había propuesto demostrar, y a mi forma de ver, se hizo ampliamente; la persona elegida, no sólo dio muchos más datos que las anteriores sobre el número; sino que incluso llegó a hacer lo mismo que hice yo en el trabajo, es decir, dividir todos los aspectos y diferenciarlos, los personajes, la letra, la música, la coreografía… etc y ser mucho más concreto con cada uno de ellos (de hecho llegó a comentar determinados fragmentos del número), apartándose de ese modo de generalidades. Además era perfectamente capaz de relacionarlos todos y explicar que significado tenían para la para la película, la historia y los personajes. Visto esto, no resulta difícil explicar el porque de que le guste el musical, ya que alcanza una comprensión y entendimiento total de él (una condición casi imprescindible para que te guste algo) y es capaz de ver sentido y lógica donde los anteriores voluntarios para este "estudio" no lo han conseguido.
Finalmente, y para acabar enseñando un ejemplo de mi trabajo, leí mi propio análisis, confirmando de ese modo todo lo que habían dicho los voluntarios y coincidiendo en muchos puntos con ellos (demostrando de ese modo una vez más que todos vemos los mismos significados en un número musical aunque la cantidad no sea la misma) aunque como era lógico, ni análisis era mucho más amplio ya que había tenido mucho más tiempo para pararme a analizar cuidadosamente todos los aspectos de las canciones.
Conclusiones Visto lo dicho hasta ahora, se puede concluir claramente que efectivamente, los números musicales no sólo ayudan a contar la historia sino que son una parte muy importante de ella y que incluso pueden contener ellos mismos una historia o características vitales de los personajes. Se puede incluso decir que son un relato en sí dentro del relato de la película. En fin, espero que os haya interesado este extensísimo artículo (el más largo de la historia de Universo de A, ¡con razón es un GC!) y que os haya gustado, y quien sabe, quizás aprendisteis algo nuevo sobre este tema. Con cualquiera de esas cosas, yo me doy por satisfecho de haberlo publicado.
GC: Entender y apreciar el cine musical. Los productores2. 9 de 10
When you got it, flaunt it Otra canción de presentación, esta del personaje de Ulla que nos demuestra lo sensual que es y juega un poco con el tópico de la rubia tonta. Le acaban de decir a Ulla que ya han comenzado el casting, cosa que en realidad sólo dice Max para seducirla, cosa con lo que Leo no está del todo de acuerdo pues es más planificador en cuanto a la obra; con lo que Ulla se da cuenta de que si quiere el puesto, deberá recurrir a todo su “talento natural” y dejar de lado la profesionalidad para conseguir el trabajo. Todo empieza con una frase del principio de la película que grita Max por la ventana y que inspira a Ulla para componer la canción que canta a continuación. El lema de la canción es básicamente que si estás buena enséñate y en el teatro aún más cosa que Max y Leo (sobre todo el primero) ven como una promesa de más (o al menos de tener “unas buenas vistas” que contemplar durante los ensayos) y no pueden evitar verla con una mirada lujuriosa; de hecho, el propio baile de demostración de Ulla es más que evidente, sólo enseña pecho y nalgas (lo que repite una segunda vez aún con más pasión si cabe). Al final de la canción todas las “promesas” (démonos cuenta de que en realidad la canción tiene dos sentidos, el de la canción inventada y el de Ulla ofreciéndose sexualmente, aunque de forma indirecta a los productores) hacen que cuando Ulla les pregunta, segura de su victoria, si les ha gustado, Max responde “¿gustar?, puedo asegurarte que aunque estemos sentados, la emoción nos mantiene levantadísimos” (haciendo referencia a una erección). Ulla ha conseguido su objetivo gracias a todo su “talento” y obtendrá un trabajo incluso antes de que se empiece a montar la obra.
Along came Bialy Esta canción nos da aún más detalles de las inversoras de Max, y sirve sobre todo para que veamos las opiniones de Max acerca de sus “tratos comerciales” y de su sistema para llevarlo a cabo, además de lo que opina acerca de sus inversoras. Vemos de ese modo una moral retorcida y corrupta, que admitimos porque se nos presenta más como una broma que como una realidad, y como va disfrazada en una canción tampoco le ponemos más problemas. Básicamente él todo lo interpreta como un intercambio justo, ellas quieren romance y sexo (aunque no sea de verdad) y que si no fuera por él estarían solas y alcoholizadas, y el quiere arrancarles dinero para sus obras, con lo cual es perfectamente admisible, cosa que intenta justificar durante toda la canción (a pesar de que es una estafa en toda regla porque siempre pide más de lo que necesita) aunque en algunos casos de las ancianitas, no se acaba de saber quien estafa a quien, pues ellas parecen saber que no realmente no está sólo con una de ellas, pues las saca a todas de casa para el tema (aunque también puede ser entendido como una hiperbole). En cualquier caso la justificación parece ser que todos obtienen un beneficio de todo esto; lo que vemos cuando las, en apariencia frágiles viejecitas (el baile demuestra que hay más de cuento que de otra cosa, y de que en realidad tienen muchas más ganas de marcha de lo que aparentan) le acompañan en la canción repitiendo en primera persona lo que el dijo. La degradación moral a la que llega Max ya no tiene límite cuando las pone a todas en fila y las deja caer por todo Nueva York para recoger el cheque. No obstante el dinero ya está y la producción de la obra está en marcha.
That face Este número es un claro homenaje a los bailes de salón de Fred Astaire y Ginger Rogers en sus musicales de los años 30 (lo que se ve especialmente cuando Ulla despliega todo su vestido -cosa que en la obra no pasa-). La canción comienza con Leo explicándonos más detalladamente su miedo hacia sexo opuesto (que ya habíamos podido ver en parte en anteriores canciones) pues Ulla trata de “convencerle” totalmente de lo maravilloso que ha sido escogerla para ser secretaria-recepcionista, aunque en realidad Leo también le gusta, pero eso lo vemos más tarde en la canción. Ese miedo le ha hecho prescindir de las mujeres y estar a la defensiva de ellas, pero se está dando cuenta de que no podrá escapar de “esa cara” (la de Ulla) por la que empieza a sentir algo más que atracción a pesar de que intenta resistirse a ello; mientras, Ulla hace todo lo posible por llamar su atención lo que hace haciendo que la ayude a bajar de la mesa y que pueda palpar todo su cuerpo, momento en que ya no resiste más y comienza un baile del que ya no podrá salir (el del amor) lo que se puede entender en ambos sentidos, literal y metafórico. El baile es una clara expresión de la evolución de su relación, al principio ella va a por él, pero el retrocede, con lo que en el momento más inesperado el avanza y ella le sigue los pasos, ahora van juntos, pero el mando lo lleva ella (lo que se ve en que él ocupa el sitio de la mujer en el baile) pero acaban totalmente coordinados atravesando todo tipo de bailes y objetos (obstáculos en la relación) finalmente ella le lleva a perder (probablemente) la virginidad, detrás del sillón (lo que se puede ver en el hecho de que el sillón tiemble y ambos suban de vez en cuando suspirando, el movimiento de los pies.. etc). Finalmente ella entona la misma canción que él, haciendo ver que también ha quedado prendada de él y se acaban uniendo en la canción, pero lo más importante de esta (y que confirma todo lo anterior) es al final de todo, Leo tira su amada mantita (cuyas características conocemos desde el principio) en la papelera mientras besa a Ulla, dándonos a entender que ya sólo necesita “that face” para estar completo. Una canción que se eliminó del montaje final y que se mantiene en la obra es cantada justo después por Max, que es la misma que esta, pero en versión lujuriosa, y como la comparamos directamente con la anterior, asumimos fácilmente que a pesar de que se deja sólo a Max, el amor que debe triunfar es el de Leo porque es el bueno y el puro.
Haben sie gehort das deutsche band? Esta canción sólo se utiliza para crear una escena cómica, una vez más con Franz, en la que se justifica su elección para hacer de Hitler (especialmente viendo los precedentes). Además es una forma más de ver el fanatismo nazi del personaje que hace su gran actuación debido a la indignación que siente ante un aspirante anterior. La canción habla básicamente de lo maravillosa y superior que es la música típica alemana frente al resto, básicamente lo que ya dije, sólo sirve para hablarnos un poco más de la psicología del personaje y que veamos hacia donde va la historia.
You never say good luck on opening night Esta canción sirve para expresar todas y cada una de las supersticiones del teatro y comienza a partir de que Leo dice las palabras prohibidas: “buena suerte”; así que empiezan a decirle porque no debe hacerlo, las consecuencias de ello y lo que debe hacer en su lugar; nos enseña así a las gentes del teatro como supersticiosas y conocedoras de todos los rituales de todos los países, para evitar algo que puede suponer ser su ruina y luego que no se puedan decir a sí mismos que la obra falló por eso. Mientras todo esto ocurre, Max al enterarse de todo esto comienza a hacer todas las cosas que están en su mano para provocar que la mala suerte sea ineludible y que por tanto el estreno sea un fracaso (cruzarse con un gato negro, romper un espejo, pasar por debajo de una escalera, desearle buena suerte a todo el reparto… etc) mientras les sonríe a los que aconsejan a Leo, vemos así su hipocresía, ya que Leo, aunque no sabía que termino utilizar lo hacía con buena intención y de forma inocente como es el propio personaje. Se ve que se busca también la comicidad y el hacer reír, lo que se ve aún más cuando le dicen que para tener buena suerte en el teatro hay que decir “rómpete una pierna”, y a continuación, Franz lo hace.
La obra Toda la obra es una parodia de las obras musicales de Broadway: los escenarios, el vestuario, las actuaciones, las canciones, coreografías… etc. En ella no se ve gran cosa acerca de los personajes de la película, ni tiene demasiado que ver con ellos, pero sí que es interesante analizarla, puesto que nos enseña la visión que tiene Broadway del teatro, la de Max de cómo ofender a todo el mundo y la de Franz y Roger de cómo fue la 2ª guerra mundial. En cualquier caso, las escenas de la obra están más diseñadas para reírse (es una historia tergiversada) que para y para ver lo absurdo y ridículo del tema más que para decir o expresar nada. Todo comienza con unos coristas hablándonos de cómo estaba Alemania y de su búsqueda de un héroe; a continuación se exponen cosas típicas del país con trajes archidiseñados, teniendo como fondo un águila imperial. La letra de la canción no podría ser más nazi, de modo que el público del teatro se queda alucinado e indignado, y los espectadores de la película también, en realidad se pretenden ambas cosas, por eso hay que poner cosas lo suficientemente fuertes; así la segunda guerra mundial se reduce a “¡ojo Europa, salimos de gira!. Todo esto se suaviza pero a la vez se ridiculiza totalmente cuando alemanes vestidos con trajes del partido se ponen a bailar claque; no obstante esto también tiene un significado luego, pues se ven las persecuciones y las eliminaciones a destajo de todo aquel que se les opuso (con lo que el público y los productores empiezan a marcharse). Ulla vestida de águila imperial anuncia la llegada del Fuhrer y todos le saludan a la manera oficial “Heil Hitler” (que significaba “viva Hitler”). Pero todo esto se trunca con el Hitler sustituido que es Roger y que decide hacer una versión “loca” (ya conocemos sus opiniones del teatro a través de la canción “Keep it gay”) del dictador, lo que transforma mágicamente una “carta de amor a Hitler” en una “magnifica sátira del teatro contemporáneo” (vemos aquí que dependiendo de cómo se trate un tema, se puede ver de una manera totalmente distinta a otra). En esta versión de Roger, Hitler se dice heil a sí mismo y se burla del personaje histórico, y a partir de ahora ya no importarán todas las barbaridades nazis que se digan porque la gente ya se toma y acepta toda la obra como una comedia satírica, hasta el punto que no se indignan por la proyección de esvásticas o porque todos los actores formen una y se diga que al final los nazis ganan la guerra.
You’ll find you’re happiness in Rio Después de que Leo haya conseguido escapar milagrosamente de la policía, se encuentra a Ulla que le da dos opciones: ir a la cárcel o coger el dinero e ir a Rio de Janeiro con ella. La respuesta la conoceremos cuando Max recibe una postal de Brasil y descubre de quien es. Entonces comienza una música sensual, muy latina, que nos va a introducir en la canción (que Mel Brooks compuso exclusivamente para la película) que se “disimula” como una de las sambas que bailan Leo y Ulla. La canción sólo sirve para hacernos ver Rio como el lugar ideal y el paraíso terrenal en el que Max tanto desearía estar, para lo que se recurre a los tópicos habituales sobre el lugar.
Betrayed Esta canción sirve a Max para expresar su enfado por lo que acaba de suceder, por la traición que considera que ha sufrido y la furia, desesperación, indignación y dolor que siente a causa de todo ello, para lo cual utiliza ejemplos literarios (sobre todo teatrales) para hacer la comparación. Luego de una música rítmica se pasa a una música más campechana para evocar el recuerdo de Max, que luego servirá como excusa para recordar toda la película en un resumen cantado por Max, que hace para entender que ha pasado y porque está en la cárcel. Finalmente acaba lo indignado que se siente por haber sido traicionado.
Til him Esta canción es usada por Leo para defender a Max en el juicio, y de paso salvarlos a los dos; porque si bien es verdad que ha estafado a hacienda y a las inversoras, en realidad (o eso se pretende defender), es buena persona y que él no ha hecho nada malo a nadie. Así desnuda sus sentimientos de gratitud hacia él porque nadie le había hecho tener autoestima hasta que él apareció en su vida y que él le ayudó a superar sus traumas, cosa que no podría haber hecho sin él. Ante este hermoso alegato ante el tribunal, Max reacciona declarando lo importante que es la amistad de Leo para él y que hasta él realmente nunca tuvo ningún amigo. Las ancianas son la parte cómica de la canción, pues le hacen de coro (de la forma más llamativa) hasta que él las frena. Así, si antes veíamos el repaso de la historia por parte de Max, ahora tenemos la visión de Leo. Finalmente ambos se unen en la canción haciendo ver que para ambos el otro es lo más importante él; y el juez viendo algo tan bonito decide no separarlos y mandarlos a los dos a la cárcel.
Prisioners of love Esta canción se divide en dos partes, que son las siguientes: -La versión de la carcel: aunque la canción en si misma no nos dice gran cosa, gracias a ella vemos, que aún en la carcel Max y Leo no han cambiado y siguen a lo único que saben hacer que es hacer musicales, aunque sea en una prisión y tenga un argumento y una canción descabellada (una vez más, parodia de Broadway); con todo esto nos enseñan también como es su vida en la cárcel. -La versión de Broadway: se introduce cuando descubren que les indultan por su trabajo comunitario teatral en la prisión; y es cuando deciden hacer la obra de la prisión en Broadway, y después de ver la anterior, ya ni nos extraña que triunfe, tal vez porque sigue su estilo y de ese modo vemos que Max y Leo han aprendido lo que el público quiere ver. La canción también sirve para ver como acaban todos los personajes y que es de ellos, los cuales se acaban convirtiendo en grandes estrella de Broadway.
There’s nothing like a show on Broadway Esta canción comienza de una forma muy emotiva, pues por fin, Max le deja a Leo ponerse el sombrero de productor (con todo lo que ello implica). Entonces empiezan a cantar su alegría por el hecho de volver a ser los triunfadores de Broadway y todos los años que eso va a continuar por siempre. Finalmente acaban defendiendo la importancia del productor en las obras y enseñándonos sus futuras obras triunfadoras que son un homenaje/parodia de anteriores obras teatrales que triunfaron en Broadway como: Un travesti llamado Teseo (Un tranvía llamado deseo), Shalom, Dolly (Hello Dolly!), 7 novias para 7 rabinos (7 novias para 7 hermanos)… etc. Mientras el coro canta su triunfo y ellos se alejan por el Broadway que han conseguido tomar.
Goodbye Puesto a modo de finale, aunque sin repetir ninguna canción en la película se pone al final de los créditos para dejar a todo el mundo con una sonrisa en los labios pues al fin y al cabo, además de un musical es una comedia. Así es una despedida de lo más original en la que aparecen todos los personajes dandonos las gracias por venir, y que acaba con el propio Mel Brooks (productor de la cinta) “expulsándonos” de la sala de una forma extremadamente cómica.
GC: Entender y apreciar el cine musical. Los productores1. 8 de 10
Los productores
Obertura Como ya hemos visto, en las películas modernas es difícil introducir una obertura sin que el público se queje (ya vimos en Cantando bajo la lluvia que está iba con los créditos) y en esta película la integran a la película reproduciéndola algo incompleta respecto a la obra teatral pero sin renunciar a ella. Para disimularla, se nos sitúa en el escenario y el momento de los hechos (tal vez no sea reconocible en todo el mundo, pero cualquiera que lo conozca verá que el plano que se nos muestra, muy fácilmente reconocible, deja claro que la película no se sitúa en la actualidad): Broadway, que se nos presenta con una música que lo hace grandioso, sin duda estamos en su época dorada. Finalmente por detrás aparece el título en letras de neón tan propias de aquellos carteles y de eso pasamos sin más dilación a la película. En la obertura reconocemos parte de “there’s nothing like a show on Broadway”, siguiendo la tradición de que la obertura “premonice” lo que viene a continuación.
Opening night Y comienza el primer homenaje de la película (si en Cantando bajo la lluvia encontrábamos homenajes a los musicales hasta ese momento, en esta película los encontramos hasta el momento actual) porque la obra que se representa en el teatro de Max Byalistock es Funny boy, clarísimo homenaje a la película de Barbra Streisand Funny girl. La canción comienza cuando pocos momentos después del estreno de la obra, unas azafatas salen todas emocionadas por el último estreno de la obra de Max para oír lo que dice el público que declara alegre (típico de los musicales, tal vez otra parodia del género, el sonreír sin venir a cuento) y firmemente: FIRST NIGHTERS: FIRST NIGHTERS: Esta es una muestra típica del humor de Mel Brooks llevada a la música (que se repetirá durante todo el número y el resto de la película, aquí las canciones no sólo sirven para contar todo de lo que hemos hablado, sino que también se les puede meter todo tipo de chistes y de gags, y de hecho, la gran mayoría -y los mejores, de hecho- están en ellas); pero la canción contiene más que eso, el público efectivamente se ríe, pero lo hace por no llorar, están indignados con lo que han visto y ponen la obra verde y se ríen de cada una de sus cosas. En poco más de un minuto, hemos conseguido saber a través de esta canción la situación actual del señor Max y su antigua y actual situación en Broadway; y también lo que opina el público y la crítica en general de sus obras y su frustración con la última que acaban de ver; a las azafatas del principio en la calle; y a pesar de ser una situación relativamente dramática (la obra del protagonista fue un rotundo fracaso) se nos presenta de manera cómica, de modo que nos da a entender que lo que vamos a ver es una comedia; es decir, hemos visto todo un relato en una misma canción. Todo acaba con un primer plano de la puerta del despacho de Max que nos pone su profesión. Visto todo esto, podemos asegurar que en cualquier otro género, dar toda esta información en tan poco tiempo sería casi imposible o como mínimo muy complicado, y mucho más que el público lo entendiera tan bien como en este caso, lo que nos lleva a demostrar que como el musical permite penetrar en las verdades del alma humana a través de una canción o de un baile permite expresar no sólo lo que es difícil expresar con palabras, sino también lo que se hace con palabras y mucho más rápido.
We can do it Cuando llegamos a esta canción ya se nos han expuesto muchos detalles que determinarán la trama y también hemos conocido a los personajes viendo sus características principales; pero sobre todo hemos visto lo que desarrollará toda la trama según Leo “se puede ganar más dinero con un fracaso que con un éxito en Broadway” (de forma ilegal, claro) cosa que plantea inocentemente y sin intención de hacerlo, pero Max acaba de ver la solución a sus problemas, con lo que utiliza la canción para convencerle. Así que le cuenta el plan, pero Leo se resiste, con lo cual el le pone como ejemplo a grandes hombres que se desanimaron en un determinado momento ante una gran hazaña (como la suya) y la frase fue la que le da título a la canción, esta frase se repite una y otra vez durante el número, como cada vez que se quiere convencer a alguien o que retenga bien algo se le repite muchas veces, de modo que acaba convencido. Viendo que lo de los grandes hombres no le convence procede a “sobornarle” con el sueño que el le contó de ser productor de Broadway y haciendole ver que es su gran oportunidad, todo ello con el ritmo frenético de la canción que hace ver los nervios y la desesperación del productor. Leo por un segundo se deja llevar por ello, pero acaba confesando su verdadera naturaleza, que es un cobarde y por eso no puede, con una música melancólica. La escena del taxi es un ejemplo de cómo convertir movimientos habituales en baile y que se reconozcan igualmente, lo que aumenta su belleza; pero no es la primera vez que se hace en el musical, un ejemplo mucho más amplio sería la obertura de West side store en la que se bailan las persecuciones y problemas entre las bandas callejeras, para culminar en la magnifica batalla entre ellos (¡quien iba a decir que una pelea podría llegar a calificarse de arte!). En el taxi se lleva a cabo una batalla dialéctica en la que Max repite una y otra vez su frase con magnificas promesas de grandeza y Leo ve el lado más negativo del tema. I wanna be a producer Clarísimo homenaje a Cantando bajo la lluvia (si comparamos esta canción a la de Broadway melody que se ha analizado en este trabajo, las referencias son evidentes) y a los números musicales individuales de Fred Astaire (especialmente cuando baila claque). No obstante, la canción comienza presentandonos el deprimente lugar de trabajo de Leo que cualquiera desearía abandonar, con una música tétrica y una letra aún más temible en la que los contables no paran de insistir continuamente en lo infelices que son. La coreografía de estos es simplemente espectacular porque lo hacen todo simultáneamente, dándonos a ver, monotonía, aburrimiento, gestos programados, decepción y falta de realización personal. Después de la humillación de Leo por su jefe (otra razón más para abandonar semejante lugar); oímos una melodía que poco a poco nos va trasladando de un sentimiento a otro, la infelicidad a la esperanza, y se comienza con la canción de Leo en la que nos cuenta que clase de vida ha llevado hasta el momento y sus deseos (que conocimos por su conversación con Max, pero ahora veremos las razones, lo más oculto, el porqué desea todo eso). Cuando Leo deja una carpeta en un archivador, comenzamos a entrar en la cabeza de Leo, pues de este sale una bella corista, y no será la única (lo que le prometió Max). Estas le dan un sombrero (que tendrá mucha más relevancia más tarde, un sombrero de productor) e indumentaria característica. Vemos cuando entra en el nuevo escenario lo que desea, ver su nombre en neón y por tanto fama. El escenario en el que danzan no podría ser más broadwayesco y la manera de utilizar los elementos de productor que le han dado (sombrero de copa y bastón) más de Fred Astaire; con todo ello está expresando su deseo por triunfar como productor y llegar a lo más alto (que el cielo sea lo que tienen por encima es un claro simbolismo). Así detrás de ese tímido contable vemos que en realidad había ambición, lujuria, deseos de fama, ascensión social, despilfarrar dinero... etc, que considera que puede obtener a través de esa profesión; lo que es aún más claro cuando vemos cientos de letreros de teatros con sólo su nombre, pues se da a entender que el produjo todas esas obras. De repente, el lápiz con el que en realidad, dibujaba todos aquellos letreros, se parte y su fantasía se interrumpe; sigue siendo un infeliz contable, como el resto de la gente que trabaja con él; pero ahora hay un cambio, Leo no acompaña en la canción de la infelicidad al resto de contables, sino que sigue tarareando I wanna be a producer, con lo que vemos que algo ha cambiado; hasta el punto de que paraliza a la oficina y se enfrenta a su jefe para despedirse, devolviéndole todo su material y diciendole, y ahí va mi gran final, momento en el que retoma la canción que cantaba con absoluta felicidad (en la primera ocasión fue más como un deseo irrealizable y distante), con lo que reaparecen las coristas que le acompañan en canto y baile y le señalan el camino hacia su sueño. Entonces, ¿la primera canción con aquel escenario enorme fue ficción o realidad? no se sabe, pero no importa, con lo que se ve que sólo el musical puede permitirse ese tipo de licencias. No obstante, esta canción puede ser en parte un ejemplo de cómo se trasladan los números a un escenario para “disimularlos” y que la gente los admita con más facilidad. Al final de esta canción se conseguirá no sólo que la gente entienda a Leo, sino que todos los espectadores deseen ser productores también habiendo contemplado una versión tan maravillosa, cómica y optimista de esa profesión. Lo siguiente que se ve es una especie de reprise de la canción en el que también participa Max, y cada uno entona su lema el uno que va a ser productor y el otro que lo pueden conseguir hasta que por fin se unen (musical y empresarialmente) y dan lugar a su asociación.
Der guten tap hop Clop Esta canción está más como un gesto cómico, en el que se nos enseña lo desesperados que están por conseguir la obra; hasta el punto que cantan la melodía favorita de Hitler que Franz canta muy emocionado y ellos casi con sarcasmo (aunque sin que el primero se de cuenta) y como un medio para conseguir un fin (vemos también hasta que punto Max es miserable, que hace lo que sea para conseguir sus objetivos), que será la canción que oiremos. De todos modos la canción imita la música tradicional alemana y la mayoría de la letra está en ese idioma (desgraciadamente no tengo conocimientos acerca de este como para decir todo lo que significa); pero sinceramente, no parece que tenga demasiada importancia. Por lo demás la canción no tiene más relevancia para el argumento que esa, la de hacer reír y que conozcamos mejor a Franz y su fanatismo (ya hemos visto que hasta ahora todos los personajes tuvieron una especie de canción de presentación –excepto la de Max que se elimino del montaje final, pero que se mantiene en la obra- y que continuará con el resto de los personajes importantes de la obra, como es el caso de la siguiente canción. Esto es muy útil y sólo se puede utilizar en este género, porque permite que conozcamos al personaje porque este habla libremente de todo acerca de él, sus sentimientos, emociones y pensamientos; que nos darán todos los datos necesarios sobre él sin necesidad de recurrir a largas conversaciones del tipo “te acuerdas que hace unos años” para que conozcamos el pasado, o “ya sabes que” para que le conozcamos en el presente… etc y demás recursos que otros géneros se ven obligados a utilizar para que podamos comprender e incluso sentir empatía con los personajes.
Keep it gay Antes de comenzar la canción hay un homenaje a la película Hello Dolly! cambiándolo por Hello Roger! que es el estrambótico director que hace una entrada parecida a la de la película. La canción tiene un doble sentido porque la palabra “gay” en inglés significa alegre/homosexual, que fue cogida por ese colectivo para autodenominarse, y hablan de hacer la obra “gay” con lo cual el doble significado es permanente (en España, en la obra de teatro no se tradujo, una mala opción porque muchas personas no conocen el dato dado anteriormente; en cambio en los subtítulos de la película la palabra escogida para representar “gay” no pudo ser más acertada: “loca”, no era exactamente lo mismo, pero si lo suficientemente parecido). Con esta canción de presentación del director y de otros personajes (todos versiones de los tópicos acerca del colectivo nombrado) que lo rodean no sólo se nos cuenta su orientación sexual, sino también como opinan que debe ser el teatro y su concepción del mismo (lo que es importante sabiendo que él va a ser el director de la obra) es decir, loca y evitar el drama (tal vez otra parodia del musical como género, es decir, felicidad a toda costa); naturalmente la canción tiene nuevamente un gran sentido cómico. En ella nos encontramos una vez más en el tira y afloja de los productores con el director y su equipo que no están del todo convencidos de si hacer la obra, con lo cual los primeros deberán “vender su alma”, si es necesario, para conseguir su participación al precio que sea: seducirle, recordarle su pasado de malas críticas, darle la oportunidad de obtener un tony… etc. Automáticamente, el grupo empieza a apoyar su idea y el ritmo cambia totalmente para que comience a imaginar la obra y darle la vuelta totalmente. Todo acaba con el triunfo de la idea de que la obra neo-nazi acabe siendo una “locura”; aunque a la canción se le reserva un final aún más cómico pues acaba con una conga que no viene a cuento realmente y que sólo está para aumentar la comicidad del momento. GC: Entender y apreciar el cine musical. Chicago2. 7 de 10
Roxie Roxie está en la cima de su éxito, todo Chicago la mira y admira y mientras habla con Mama, empieza a imaginarse su futura vida como gran estrella, el sueño que ha tenido siempre; lo que se nos introduce a través de una conversación en la que Mama/el público se ríe y entonces pasamos a ver que es un monologo en un escenario. La canción expresa así los sueños y ambiciones de Roxie. Así nos habla de su pasado como artista, su vida con Amos y su lo que le llevó a la cárcel y después empieza a hablarnos de sus aspiraciones. El número expresa ambición no sólo por lo que dice sino también por estar rodeada por todos los lados de espejos y ella sola (narcisismo); pero una artista tiene que tener admiradores y eso es lo que expresan los bailarines que salen con ella que apoyan además su idea y le dicen a todo que sí y están todo el tiempo pegados y pendientes de ella porque es famosa. Todo esto llega al máximo cuando les ordena cantar su nombre y además se enciende unas letras de neón gigantes con su nombre, y así dice que superará a todas sus antiguos ídolos. La canción acaba con todos diciendo su nombre porque la adoran y la admiran y ella se siente complacida y además se ve superior e importante (lo que se ve en el hecho de que el letrero cada vez suba más y ella esté encima de él). Esta canción también representa el aumento desmesurado de ego del personaje, lo que le llevará a comportarse con arrogancia incluso con las personas que necesita, pues el ser una celebridad se le sube rápidamente a la cabeza (lo que vemos también durante toda la canción), lo que será fundamental para entender el resto de la historia.
I can’t do it alone Esta es una canción, como bien la presentan, de desesperación; ahora Velma necesita a Roxie y le propone formar pareja artística; así le cuenta el baile que hacían su hermana y ella y como excitaba al público esto, mientras repite continuamente la desesperada frase para convencerla de que aunque el número sea bueno “no puedo hacerlo sola”. Así Velma intenta llamar su atención como sea mientras que Roxie le devuelve el desprecio que la primera le había echo antes. Así pues, la canción realmente sólo sirve para reafirmar las características de los personajes y ver cual es su situación actual respecto a la otra. En cuanto al baile de Velma gira alrededor de la misma idea de intentar impresionar con todo tipo de acrobacias a Roxie y darle continuamente la razón para conseguir parte de su publicidad y volver a ser una estrella, que es lo que más desea, tal como expresa en esta canción.
Mr. Cellophane Roxie acaba de hacer creer a todo el mundo, incluyendo a su marido al que ignora, que está embarazada. Por otra parte el abogado prácticamente ignora a Amos a pesar de que le está pagando, e incluso llega a decirle que el hijo de Roxie no es suyo (todo por una treta perfectamente planificada); con lo cual Amos en esta canción conmovedora, profunda y triste, expresa sus sentimientos; el hecho de sentirse invisible para todo el mundo y no significar nada para nadie, el parecer ser “el señor celofán” y que le da la impresión de ser la única persona a la que le pasa eso. Así en la canción nos expresa su angustia vital y el como le gustaría que eso no fuera así; de modo que la canción también sirve para definir y sobre todo comprender mejor a un personaje que desde el principio fue un secundario. También es destacable que en la sala normalmente llena del Onyx hay personas muy escasas en su actuación lo que es significativo.
Razzle Dazzle Esta canción expresa lo que Billy entiende por su profesión y por el mundo en general, todo es puro show bussiness para él y podemos comprobar que no hay la más mínima moralidad en sus palabras. Una vez más, este número sirve para conocer la visión de Roxie acerca de su juicio a través de un número musical. Así le empieza a explicar que lo que debe hacer es dejarlos impresionados para que no puedan ver la verdad, porque al fin y al cabo, lo que quieren es ver un espectáculo, sigue así el viejo lema romano de “más circo y más pan”. Alrededor de él están unas bailarinas acróbatas, que son las “aliadas” de Billy, que expresan que el juicio aún está sobre un hilo, que aún no hay nada seguro, no obstante ya rodean a la prensa, haciendo ver que estos ya están convencidos de la causa que se defiende; una de ellas es incluso la representación simbólica de la justicia, con lo cual ya se ve que hasta a ella la tiene dominada. Las bailarinas llegan a pasar con carteles de “aplauso” haciendo ver que Billy está dominando a todo el auditorio y que todo es un circo para él. Finalmente llega al propio jurado pues las acróbatas lo invaden y les hacen ver la verdad de Billy, e incluso el fiscal para por debajo de las piernas de Billy, haciendonos ver que podrá dominar todo lo que haga por mucho que se esfuerce. Y luego el propio juez (las acróbatas que le rodean amorosas) y los testigos (incluído Amos) serán confundidos por Billy; que juega con las pruebas con el mayor descaro e incluso monta una pista de circo (lo cual es una metáfora bailada de lo que hay en la realidad). Su impertinente juego con la justicia llega al límite cuando, ya con la sala totalmente dominada, baila encima de la mesa del juez, porque ahora realmente él ya es el juez y todos harán lo que él diga; por su parte las acróbatas se sumen en un caos danzante absoluto símbolo de cómo ha sido manipulada la justicia. Finalmente la propia Roxie es llevada como una estrella para testificar. Claque Este baile emula los típicos que se hacían en la época dorada del musical, pero con varias diferencias importantes, en primer lugar no vemos el cuerpo entero del bailarín y a causa del montaje casi ni el propio baile; por otra parte no se limita a expresar algo (como hemos visto en otras ocasiones), sino que hace avanzar a la historia y se pega a ella. El baile comienza cuando un desconcertado Billy (o eso aparenta) ve como el caso se le puede ir por la borda con la aparición de Velma en escena con nuevas “pruebas”. Así el baile es una descripción pormenorizada del juicio y de las emociones de Billy en ese momento; así comienza con cuidado, lentamente; incluso con desconfianza sin saber muy bien por donde tirar; pero poco a poco coge confianza (sabe que su argumento dará resultado) hasta llegar a todos por donde quiere, la danza se vuelve más y más tensa a medida que las cosas van por donde Billy quiere, las cosas se apresuran y la gente, tal como quiere Billy no le da tiempo a reaccionar, Billy avanza y avanza hasta tomar totalmente el control de la situación de modo que baila con más rapidez (enseñándonos su virtuosismo como abogado) y total dominio de la técnica que al principio del baile no tenía, acabando con una postura despreocupada como diciendo “¿algo más?”
Nowadays Roxie acaba de salir inocente de su juicio, pero ya no es el personaje de moda, con lo que para su decepción, nadie se interesa ya por ella, emociones que plasma en esta canción (en la que una vez más aparece con un traje brillante, para evocar una fantasía, frente a los más discretos que lleva en la realidad); así le decepciona que a pesar de todo lo que ha hecho su nombre no haya quedado como esperaba. El número acaba en la realidad con una prueba en el teatro en el que siempre deseo trabajar, haciéndonos ver la cruda diferencia entre sueños y realidad.
Finale Siguiendo la costumbre habitual de finalizar musicalmente y a lo grande, Chicago continúa la tradición (y también la del final feliz) y al final vemos como las dos protagonistas acaban cumpliendo su sueño juntas en un grandísimo teatro (mejor que el Onyx); donde como se suele hacer cantan algunas canciones principales del musical, en este caso “Nowadays” (para contrastar con la prueba fracasada previa) y All that jazz (que es la principal del musical). Así si sabemos como acaba la película es por la canción que nos dice que al final acaban siendo felices dedicándose a lo que siempre quisieron y obteniendo todo lo que tanto deseaban mientras los demás personajes las contemplan desde el público alegres de que eso haya sucedido, porque al fin y al cabo viven en una época de desmadre y, por supuesto, de “todo ese jazz”. GC: Entender y apreciar el cine musical. Chicago1. 6 de 10
Chicago
Obertura Chicago fue una de las películas que marcó como debían ser los nuevos musicales, merito (a mi forma de ver) que le concedió la academia otorgándole un oscar a la mejor película; pero esa es una de sus muchas virtudes. Cuando uno comienza a ver Chicago, a menos que conozca la obra, la obertura le pasa totalmente desapercibida, de hecho si le preguntáramos a mucha gente por ella, nos diría que no tiene obertura, ¿cómo se ha conseguido disimular hasta el punto de que nadie la vea?, sencillo, forma parte de la historia como música ambiente, mientras suena la obertura están pasando otras muchas cosas que nos dan múltiples detalles de lo que va a ser la historia, aunque la música que suena no deja de ser un factor importante. La obertura comienza situándonos histórica y musicalmente con una trompeta (no se nos van a dar más datos), estamos en los alegres años 20, época de jazz, cabarets y alcohol; pero la imagen que se nos enseña también es importante pues se nos enseñan los ojos de Roxie lo que nos hace ver que veremos toda la historia a través de ella, que rápidamente queda fascinada por las luces de neón del espectáculo y por Chicago, todo esto plasmado cuando aparece el título. A continuación, la película comienza y el espectáculo también (la película como todo buen musical, se concibe bajo esa premisa); lo que ya se nos hacía sospechar a través de la música que sigue acompañándonos en todo momento se confirma, vemos el club Onyx un lugar decadente y dedicado al placer. La obertura, como ya dije nos presenta la época, lo cual también se hace eficazmente a través del vestuario que se nos enseña todo especialmente cuando Velma se cambia. En esta parte también se nos darán los primeros datos sobre Velma, su familia y su profesión y nos da una pista de lo que ha hecho.
All that jazz Esta canción nos enseña múltiples cosas a la vez, con lo cual las analizaremos por separado: -Una actuación: si nos quedamos en la superficie, eso es lo que se ve sin más (aunque es evidente que esconde algo más); se nos enseña como eran los clubs y las estrellas de la época, la música, la sociedad… etc. Es de destacar la evolución sufrida en materia de baile (propia de la decada del 2000), porque prácticamente tienes que deducirlo tu, ya que casi no ves bailar a nadie gracias al vertiginoso montaje (lo cual en los 50 se haría con un plano de cuerpo entero en el que pudiéramos apreciar cada uno de los pasos) lo que se mantendrá durante toda la película como veremos. -Velma Kelly: se nos presenta este personaje de la manera más elocuente posible a través de su canción y baile, que no sólo forman parte de la actuación sino que acabamos concluyendo que también expresa su personalidad. Así se nos presenta a una mujer peligrosa, sensual incluso hedonista, de carácter fuerte, llamativa, que no parece temer a nada ni a nadie. Es también aquí cuando se nos presenta la segunda pista de que aquí pasa algo extraño pues debían salir dos estrellas bailarinas y no sólo una. -Roxie Hart: en apenas unos cinco segundos cantados se nos dice el objetivo para y por el que vive Roxie, ella quiere ser también una gran estrella del vodevil como Velma, no sólo porque la mire con admiración y una extremada atención; sino por esa escena en la que de repente la cantante y por tanto la estrella es ella y nadie más, ha conseguido llegar a la altura de Velma; al menos en sus sueños, porque rápidamente su amante la despierta de ellos y entonces también conocemos del personaje que es soñadora y que será la conductora de nuestra historia porque en realidad los números musicales los imagina ella en su cabeza ya que ese sueño la ha absorbido hasta tal punto que llega a la obsesión. A continuación analizaré la canción más en profundidad puesto que por si sola expresa muchas cosas de las emociones, personalidad y argumento de la película: En la canción Velma nos invita a irnos de juerga por todo Chicago y a desmadrarnos (especialmente a los hombres, lo cual dice mucho de ella), todo ello lo acompaña de movimientos de lo más erótico y la promesa de que el jazz la animará a hacer algo más que bailar. Los ambientes de los que habla son simplemente peligrosos (“un sitio ruidoso, hay peleas a menudo”) y en el que naturalmente hay jazz, un componente que se repite durante toda la canción y que claramente pone a tono a Velma. Mientras el coro la acompaña haciéndonos ver ese ambiente peligroso y decadente; y empieza a actuar simulando el local y la situación del momento de la canción (todo a través de la danza) Comenzamos a ver a Velma como una femme fatale que se acerca a todos los hombres sin el más mínimo recato gracias a “todo ese jazz”. Entonces es cuando descubrimos que está siendo observada por Roxie, aunque ella sigue a lo suyo de una manera extremadamente erótica que culmina con un cigarrillo compartido con varios hombres que es símbolo de la caída de todos sus valores y tal vez de entrega carnal a todos esos ellos; lo que se confirma cuando se llega a la cima de la lujuria con un trío de hombre-ella-mujer. Mientras Roxie la observa con profundo deseo (de convertirse en ella) hasta que por fin su sueño se hace realidad en su cabeza cantando “todo ese jazz”. A continuación las escenas sexuales bailadas van a significar algo más que eso, pues la canción se combina magistralmente con la acción cuando Roxie sube a su casa con su amante (no sin antes darnos varios datos sobre el personaje); con lo cual, ya no sólo se nos habla de Velma, sino también de Roxie, su situación familiar y su relación con su amante; además de otros datos importantes para lo que continúa (como el encuentro con la vecina); un buen ejemplo sería cuando Velma canta en el Onyx “lo moverá hasta que rompa el liguero”, y mientras tanto el amante agarra en las escaleras el liguero de Roxie intentando arrancarselo; e incluso en un determinado momento, Velma (para confirmarnos que no sólo canta sino que además está narrando lo que pasa con Roxie) hace el mismo gesto con un bailarín que Roxie con su amante un segundo después. Cuando suben a casa y empiezan a hacerlo, el ritmo por primera vez en la canción se acelera, y Velma hace varias posturas sexuales bailando con sus acompañantes; una vez más se está enseñando lo que pasa con Roxie. Acaba la presentación de Velma, esta vez dedicada a si misma “no soy esposa de nadie (clarísima alusión al asesinato de su marido) pero me gusta mi vida y todo ese… jazz”, está desafiando así las convenciones sociales, se está enfrentando al mundo; lo que comprobamos cuando aparece la policía para detenerla pero a ella no le importa e incluso le hace un gesto desafiante al inspector (no olvidemos que a pesar del asesinato que ha cometido no se ha ido a esconder, sino que ha ido directa a actuar en el club como cualquier otra noche) y continúa cantando y bailando como si nada pasara y como si dijera “y a mi que me importa”, lo cual también nos dice mucho del personaje.
Funny honey En esta canción se nos enseña por primera vez hasta que punto llega la obsesión de Roxie de ser estrella a toda costa incluso, ya que cuando se crea una situación emocionalmente tensa para ella (lo cual se nos seguirá mostrando durante toda la película) automáticamente crea un número musical, tal vez para refrenarla o suavizarla, naturalmente, siempre actúa en el Onyx, el teatro de sus sueños, porque es allí donde vio actuar a su ídolo. De hecho, la canción comienza cuando el inspector ilumina con una linterna a Roxie, que ella no tarda en imaginar como un foco en un escenario. La canción en cierto modo está una vez más “disimulada” porque los acontecimientos siguen pasando (Amos sigue hablando) y la acción no se para ni por un solo segundo. La defensa del marido engañado hace que ella le dedique una tierna y cariñosa canción de amor en agradecimiento a lo que está haciendo por ella (aún sin que él sepa muy bien de que se trata); así dice que a pesar de que no tiene las cualidades que ella desearía en un marido, sólo por haberla defendido lo ama y por tanto es “mi cariñito, amorcito, cielito de maridito mío” Pero Amos acaba deduciendo la verdad y en el número (perfectamente engarzado con la realidad) Roxie dice “y Dios sabe que muy listo no es”, que ya había cantando antes pero ahora tiene un nuevo significado, está expresando la esperanza de que no se de cuenta del engaño. Y de aquellos motes cariñosos pasa automáticamente (cuando Amos empieza a contar la verdad) a “que se calle de una vez, no aguanto a ese pelmazo, mira como larga ese sucio traidor, si tuviera más cerebro sería el rey de los idiotas (…) ese cerdo, lerdo, mísero, maridito mío” convirtiéndose una canción de amor y devoción en un insulto hacia el marido que pasa de amar a odiar. El número se junta con la realidad cuando ella se abalanza contra él en el número pero acabamos viendo que lo empuja en la realidad, con lo que confirmamos que todo lo anterior había sido producto de su imaginación.
When you’re good to Mama Una vez más (como será en todos los números imaginados por Roxie) la siguiente “actuación” es presentada por el pianista del Onyx, lo que nos sigue mostrando el deseo desmesurado que tiene Roxie de llegar allí. Esta es una canción de presentación, no sólo del personaje de Mama, sino también del nuevo ambiente y la vida que va a vivir Roxie, el de la carcel, en donde no se da nada por nada, lo cual está claro en el estribillo de la canción “si eres buena con Mama, Mama será buena contigo”, así el sistema es el de la reprocidad. En la canción se nos presenta de una forma maternal pero también muy sensual (muy propio de los musicales de Bob Fosse), rozando incluso la idea del incesto cuando se mete entre el público o juega con un pañuelo. Una vez más la canción se “disimula” alternando realidad y número musical, de modo que en la primera se habla de manera directa y en la segunda de una manera más simbólica, más fácilmente descifrable para iniciados. Para evitar parar la acción, se pasa directamente de una a otra mientras el número sigue a su ritmo, así, nos enteramos de lo que pasa en el número y al poco de que Roxie ha conocido a Velma o sigue andando por la prisión.
Cell block tango Esta canción parece al comienzo más una canción para conocer un poco a las mujeres que rodean a Roxie y conocer sus historias; pero por el medio esconde varias cosas interesantes para el argumento y fundamentales para entender lo que va a pasar después. En esta canción se combina letra y baile perfectamente, así, mientas cuentan sus asesinatos también los reproducen de forma muy artística. La canción comienza con los ruidos que hay en la prisión que le llevan a Roxie a imaginar nuevamente un número musical para salir de una situación tan difícil; lo que también usará para asumir los crímenes de sus compañeras, mientras día tras día los va conociendo en esta misma canción. Todas las asesinas cantan una palabra significativa del asesinato y luego expresan su justificación de que efectivamente lo que hicieron era totalmente lógico y justificable. La primera asesina cuenta su historia simulando con su baile la tensión que le producía que Bernie mascará chicle (además el bailarín lo hace) y luego con su pierna simula una escopeta y un disparo y como a continuación salió la sangre de su cabeza y ella lo remató. La segunda asesina comienza estando con él tranquilamente hasta que descubre la verdad sobre él y toda la pasión que por él sentía cae (simbolizado en cuando lo tira) y cambia el acto de amor de un beso (simbolizado por la copa) sacándole un pañuelo rojo (la sangre) símbolo de que lo ha envenenado. El tango es uno de los bailes más sensuales que hay, y en esta ocasión se usa brutalmente para hacer significar como fue la relación de ellas con los hombres que mataron. Entra en escena la tercera asesina en la que ya se ve (al contrario que en las dos anteriores) una relación en la que hay separación y tensión (por el movimiento de las manos) entre la pareja y cuando se juntan es para que ella le asesine sacándole otro pañuelo rojo (como las anteriores) por el lugar de su cuerpo por donde le asesinaron. Lo siguiente es un ballet húngaro (porque el personaje tiene esa nacionalidad, su danza es suave, lenta y tierna (al contrario que las anteriores) expresando una verdadera relación de amor; ya al final saca un pañuelo blanco, símbolo de su inocencia, ella no lo hizo. Pasamos a la historia de Velma en la que se ve una relación muy cercana entre todos, cuando Velma se separa para seguir contando la historia (e ir por hielo), mientras los bailarines entablan un dulce baile que culmina con una acrobacia concreta, que es una postura sexual, a pesar de que se nos intenta hace pasar por inocente con una luz blanca, se cambia a roja y vemos que efectivamente es culpable porque de las manos salen dos pañuelos rojos (las dos muertes). A continuación entabla un brutal baile con la pareja en la que los separa y luego se une a las asesinas para decir “que se lo merecían” e intentar justificar lo injustificable de forma desesperada todas juntas, lo que se ve no sólo en el cambio de ritmo de la canción sino en la alocada coreografía. La última asesina nos empieza contando una historia de amor (lo que se ve en lo parados y juntos que están) que también acabará en tragedia, así a través del baile vemos (aunque no nos lo cuenta) que le rompió el cuello. A continuación todas las asesinas de la cárcel se lanzan a defender desesperadamente y con furia la justicia de sus acciones y que realmente a los que mataron “se lo merecían”.
All I care about Esta canción es extremadamente irónica (como todo el musical) y se nos presenta al personaje del abogado, en el que por una parte está la realidad y por otra la fantasía del Roxie que sueña con un abogado filántropo que ayuda a las chicas de la prisión por pura caridad cuestión que también la hace creer Mama para sacar tajada del tema. Así según es incitada por ella comienza a imaginar como todas le desean, como algo más que un abogado, pues quieren “agradecerle” el favor que les ha hecho defendiendolas. Toda esa bondad descrita aún se afianza más cuando descubrimos que el que va a pasar a escena es un limpiabotas y no un caballero, nos hace ver así, a una persona buena y modesta y desaparece el tópico del abogado chupasangres (que luego cuando pasemos del número a la realidad comprobaremos que si lo es). Así en la canción hay una contradicción continua porque mientras que canta que no le interesan determinados lujos luego las imágenes de la realidad nos muestran que sí; y mientras se nos canta a un Billy Flynn idealista y amante de la belleza, realmente acaba siendo un tremendo materialista… etc.
We both reached for the gun Esta canción es una de las mejores maneras de expresar la manipulación periodística que se haya visto en el cine, y no hay duda que sería imposible expresarlo también en cualquier otro género, pues el musical se puede permitir ser “fantasioso” cuando lo desea. En la canción Billy lleva a Roxie a la prensa, esta quiere destacar, pero Billy sabe que el que debe llevar la voz cantante es él, para evitar que meta la pata, de hecho, los sentimientos de Roxie de sentirse manipulada (y por tanto comenzar la canción) es a partir de la frase de “cállate muñeca” que le dice lo suficientemente bajo para que no lo oiga la prensa y sin perder la sonrisa por un minuto, así que como vemos la canción expresa también hipocresía. El número empieza como una exhibición de cabaret, exactamente la de un ventrílocuo con una Roxie marioneta a la que hace hablar a su antojo fingiendo ser ella inventándose la historia más disparatada para la prensa. Al poco se abre el telón y entonces descubrimos a los periodistas que también son marionetas, aunque de momento no sabemos de quien; mientras el protagonista absoluto es Billy (lo que se ve en que deja a Roxie colgando); una vez más debemos ver en este número un extracto de lo que pasó en la realidad musicalizado (lo que de todos modos ya nos hacen ver pasando continuamente de número a realidad y viceversa) Ahora aparece por medio la periodista importante que se sitúa más cerca de Billy porque este le presta mucha atención. Así les van contando una versión disparatada del asesinato en la que Roxie es la buena y refuerzan un mismo lema (que es el título de la canción) “los dos querían coger el arma” que es frase de titular y por tanto que la prensa sabrá acoger bien, por si fuera poco la repiten varias veces para que quede claro. Luego Billy habla por si mismo y nos cuenta que lo que hizo es perfectamente comprensible (recordemos ahora la defensa que las asesinas hacían de si mismas, de forma agresiva, frente a la que sale victoriosa, la de la pecadora reformada; parece establecerse entre ambas una clara comparación), a esto se unirá la periodista cantando, dándonos a ver que está de acuerdo con él y que será lo que publicará (es decir, que saldrá en su defensa). En un determinado momento la marioneta se le escapa a Billy, haciéndonos ver que Roxie también, pero el lo arregla rápidamente con un discurso melodramático y claramente sentimentalista, vemos así la hipocresía de ambos y el querer ganar a toda costa, es decir “el fin justifica los medios” ya que no les importa hacer lo que sea para dar una imagen. En ese discurso ya toda la prensa está con Billy preguntandole emocionada, han sido totalmente captados por él y se han identificado con ella. Finalmente todos cantan el titular que van a poner que es lo que les ha dicho Billy, y es entonces cuando descubrimos de donde vienen sus cuerdas de marioneta, el que les está manipulando a todos es también Billy, lo fue en todo momento, y ahora va a lograr las portadas de los periódicos para su caso (lo que se ve en cuando dice “aún no os oigo”) y que todos dancen su canción, incluída Roxie, lo que consigue; hasta el punto de la locura total en donde les hace hacer malabarismos, lo que significa que los tiene totalmente bajo su poder, puede hacer lo que quiera con ellos pues están en sus manos, finalmente repiten todos el titular, haciendo ver que pondrán a la opinión pública a su favor y naturalmente, al de Roxie.
GC: Entender y apreciar el cine musical. Gigi. 5 de 10![]() Gigi
Obertura Vemos así, una vez más, una obertura que no es necesario “esconder” como si se hará más adelante, tal vez, como ya dije, porque al poner en este momento los créditos, pues entonces resulta más oportuno. De hecho, lo único que puede distraer nuestra atención de ellos y de la música son las pinturas evocadoras del postimpresionismo (que representan todos los ambientes que vamos a ver más tarde y a la gente que nos vamos a encontrar en ellos, de modo que se nos prepara psicológicamente para lo que vamos a ver) tan de típicos en el París de la época que aún así, un espectador actual, no aguantaría por sí solas (sólo hay que ver la obertura de Chicago). La obertura comienza de forma majestuosa, y ya con las pinturas nombradas sabemos que se nos va a presentar un París idílico, galante y despreocupado. En ella, como siempre se nos anticipa lo que vamos a escuchar y ver como por ejemplo: “the night that invented the champain” o “Gigi” (que le da nombre a la película y que ganó el oscar).
Thank heaven for little girls La película ha comenzado enseñandonos una bella perspectiva del Bois de Boulogne, en la que una vez más se nos presentan los ambientes por los que vamos a circular y sobre todo, al narrador de nuestra historia que parece conocer a todo el mundo y por tanto ser el más adecuado para hablarnos de ese mundo. Una vez que se nos presenta afablemente y nos habla un poco de él y del mundo en el que él vive, comienza a cantar una canción que es toda una declaración de principios masculinos y que resulta ser una premonición de lo que va a pasar después (casi como una segunda obertura), pues se nos cuenta como las niñas crecen y crecen sin que nadie se de cuenta y un día son mujeres y se despliegan en todo su esplendor para sorpresa de todos. De ese modo en la canción da gracias al cielo por que haya niñas pequeñas pues son las mujeres del futuro, que crecerán y podrán complacer a “los niños”; todo esto nos aclara en muy poco tiempo que clase de persona es Honoré y su forma de ver la vida sin necesitar más datos. También nos presenta a Gigi y nos cuenta que esta es su historia. Justo después se nos presentará a un personaje (la madre de Gigi) al que sólo conocemos por la entonación de una nota, otro argumento para reforzar la importancia de la música para definir la personalidad de los personajes (aunque si que es cierto que se dan otros datos hablados sobre ella, pero esa nota es el mejor dato que se nos da para conocer su historia).
It’s a bore En esta canción, Gastón expresa su aburrimiento y cansancio por su vida en la que parece hacer siempre lo mismo y busca algo diferente; su tío Honoré, para animarlo intenta hablarle de lo que él considera que son las alegrías de la vida, pues pretende arrastrarle a una nueva comida de la alta sociedad a la que pertenecen sólo para encontrarse con una mujer. Por más que Honoré intenta convencerlo, a Gastón le parece que ya lo ha hecho todo y que todo lo que hagan o puedan hacer ya lo tiene más que visto pues siempre lo ha tenido. Se nos describe con esta canción a ambos personajes muy bien, pues cumplen perfectamente el dicho de que “hay jóvenes de 60 años y viejos de 18”; además Honoré se presenta como el bon vivant que siempre lo ha tenido todo y que lo aprecia, le gusta la vida distendida y frívola que lleva, porque el mismo es así, un hombre animado al que le gusta ir de diversión en diversión sin preguntar porque y que le gusta entusiasmarse con cualquier cosa, porque ve en todo razones para vivir, es la representación del optimismo. Gastón se nos presenta en la canción como todo lo contario, todo le aburre, no le gusta la vida que lleva y busca algo más que esos falsos amores, amistades y diversiones que tanto se llevan en su clase y en realidad a pesar de que siempre lo ha tenido todo y ser en cierto modo “un niño mimado” la verdad es que vive atrapado en una jaula de oro de la que se escapa en cuanto puede, por eso es por lo que prefiere buscar una amistad verdadera en la casa de unas personas pobres, lo que le da la tranquilidad que el otro ambiente no le podría proporcionar. Vemos así dos versiones diferentes de la misma vida, lo que para uno es fascinante para otro es agobiante, lo que es alegre y divertido a otro no le interesa… etc
The parisians Esta es la primera canción del personaje principal, Gigi, y su posición en medio de la historia no parece haber sido escogida arbitrariamente, ya que démonos cuenta de que en la anterior canción conocíamos a una persona a la que su clase y vida le aburrían, y en esta conoceremos a otro espíritu incomprendido, lo que en cierto modo parece ya irnos indicando que acabarán juntos. No obstante, ambos pertenecen a clases distintas y sus vidas tienen finalidades diferentes, por lo cual, Gigi se queja de otras cosas y nos enseña su visión de la vida y del mundo (como hizo Gastón en la anterior canción). Gigi, como acabamos de ver, está siendo educada para convertirse en una entretenida o cortesana de lujo, por lo cual, como lo único que hacen es hablarle de amoríos, no es capaz de comprender porque todo el mundo sólo piensa en eso (no obstante, no olvidemos lo que es su reducidísimo mundo, que está formado prácticamente sólo por su abuela, su madre, su tía y Gastón). También vemos que la han educado para tener una concepción materialista del amor, en el que cuanto más caro es el regalo más ardiente es el amor de la otra persona. Así pues, en esta canción, se nos enseña a Gigi como una niña que aún no ha vivido las delicias del amor y por tanto no acaba de entender que es lo que le ven y porque dedican tanto tiempo a eso, es pues aún, una perspectiva ingenua. La escasa coreografía no hace más que expresar su total indignación, extrañeza, incomprensión y poca aceptación de las ideas que le enseñan. La canción termina con la llegada (para aumentar el sarcasmo del relato) con la llegada de Gastón, que ya vimos en la anterior canción que tampoco “entendía a los parisinos” y que acabará siendo el amor de Gigi.
Maxim’s Honoré viene a presentarnos otro de los lugares preferidos de ese París idílico que es el club del título de la canción. La canción es extremadamente sarcástica y define bien a todos los personajes, por una parte Honoré con su campechanía habitual, define Maxim’s como un lugar de despreocupación, lejos de cotilleos, y en donde “nadie se preocupa por saber quien va con quien”; pero su afirmación rápidamente se verá contradecida por los clientes del club que pretenden simular la sociedad de la época, esto lo vemos de una manera muy teatral, pues todo el mundo está de fiesta hasta que entra alguien nuevo, rápidamente se hace un silencio total para escuchar todo lo que dicen o hacen y a continuación expandir los más estrambóticos rumores imaginables sobre todo el mundo. La canción sin duda refleja la hipocresía de las clase altas de la época que sonríen por delante y apuñalan por detrás (lo que se ve muy bien en la frase “que mala pinta, que mal arreglada… ¡invitémoslos a cenar la próxima noche!”); pero en el fondo vemos que es gente aburrida, que no tiene que hacer, por lo que envidia la felicidad de otros e incluso desea destruirla (cuando dicen la frase “¿no se apagará algún día esta pasión?” hace este argumento más que evidente) sin perder por ello la compostura y sobre todo la sonrisa. Por otro lado está Gastón, que sigue aburriéndose en esa vida que le ha tocado vivir y que cada vez ve más falsedad en ella sobre todo a través de su entretenida, así que empieza a cantar sus sospechas del porque de que esté tan extremadamente feliz esa noche, lo que analiza cuidadosamente de manera irónica, y acaba concluyendo que no está pensando en él y que le aburre. Del personaje que lo acompaña Lianne, no tendremos muchos más datos que los de esta canción, que será la que nos la describa plenamente, y gracias a la cual sabemos que está enamorada (no de Gastón, a pesar de los muchos gestos de afecto que le hace, pero al final la canción acaba siendo más convincente que todo eso, y más tarde se confirmará la infidelidad), que es alegre y que al contrario que su acompañante se ha adaptado bien a la vida que le ha tocado vivir.
The night that invented the champagne Cuando comienza esta canción, Gastón acaba de salir de una racha de apoteósicas fiestas para demostrar a todo París que no le importa nada su antigua amante y evitar rumores, aunque todo eso le causó aún más aflicción; pero vuelve a la casa de Gigi para reposar y que es el lugar donde realmente le gusta estar; por eso no le importa en absoluto prometerle llevarlas a Trouville a pasar unos días; emocionada ante esta idea, Gigi canta su emoción y entusiasmo imaginando todo lo que podran hacer allí, aunque su abuela trata de refrenarla, pero todo esto encanta a Gastón Por si fuera poco, está bebiendo varias copas de champán sin haberlo hecho antes, con lo cual en esta canción está claramente algo ebria, con lo cual eso aumenta su alegría y acaba haciendo una especie de oda al champán. La canción sólo tiene el objetivo de mostrarnos la alegría y felicidad absoluta de todos los presentes en la habitación, destacando a Gastón, que por primera vez, no canta que está aburrido (lo cual sabemos que es muy significativo, ahora Gastón ve la vida de forma positiva y se encuentra comodo donde está), sino que se une a Gigi en su oda. Los bailes sólo quieren hablar de su felicidad y de la alegría que les ha proporcionado el ir a Trouville y, naturalmente, el champán.
I remenber it well Ya en Trouville, se nos aclara un comentario hecho al principio de la película en la que sabemos que madame Álvarez y Honoré se conocían de antes; es en esta canción, donde se nos cuenta, también con cierto sarcasmo, su relación y lo que sentían; conocemos también mejor a los personajes, pues se nos habla de su juventud. La canción define bien a los personajes, pues nos vuelve a mostrar a un Honoré campechano y despreocupado frente a madame Álvarez, mujer calculadora, metódica y con buena memoria para todo lo que conviene (al fin y al cabo ella es una superviviente, se dedicó a lo mismo a lo que quiere que se dedique Gigi; frente a él que es un “bon vivant”). Así en la canción, Honoré para demostrarle todo el afecto que tuvo, comienza a recordarle su última velada, pero ella debe corregirle continuamente, a pesar de que él no para de decir que “lo recuerda bien” Gigi Las familiares de Gigi se dan cuenta de todo lo que podrían sacar de Gastón y aumentan el entrenamiento de la chica; pero cuando él vuelve para proponerles un nuevo paseo, para su sorpresa lo rechazan, ya que Gigi ya es una mujer, ahora Gastón deberá pagar también por su compañía. La canción de Gastón expresa nerviosismo, exasperación... etc porque considera absurdo lo que le han dicho, sólo quiere estar con la Gigi de siempre, esa niña encantadora, pero las proféticas palabras de la primera canción se han cumplido y aquella niña es ahora una mujer, cosa que sólo comprenderá al final de la canción, y también que la ama. Así que canta describiendola como un bebé, pero entonces se para a pensar el Trouville y se da cuenta de que a pesar de su comportamiento adulto, no la encuentra aburrida (fijémonos una vez más en la importancia de aquella canción para todo lo que continúa), no obstante, tarda en desengañarse y entabla una lucha consigo mismo para determinar si Gigi sigue siendo una niña o no y poco a poco irá dandose cuenta del cambio de Gigi y descubre la verdad y también el amor que no sabía que sentía por ella.
I’m glad I’m not young anymore En esta canción Honoré, después de que Gastón le contará sus problemas, con su habitual buen humor compara su situación con la de él y a pesar de ser ya anciano, se ve en un momento mejor que él, así con su eterno optimismo nos cuenta lo bueno que es esta edad frente a la que pasó, dejando de lado ese dicho que dice eso de que “cualquier tiempo pasado siempre fue mejor”, para él el presente siempre es inmejorable (quizás ese optimismo inagotable es lo más de los años 50 que tiene este musical). Seguimos conociendo mejor así a este personaje que a pesar de no ser el principal, quizás es con quien más hemos empatizado durante toda la película, tal vez por el hecho de tener más canciones, lo que nos lleva a entenderlo mejor que a otros a los que el relato parece concederles más protagonismo (una importante prueba de la importancia de las canciones en un musical y de cómo consiguen completar la narración). En la canción se habla básicamente de las desventajas de ser joven, cuando todo puede suponer una tragedia; frente a su actual edad en la que todo se toma con más tranquilidad.
Say a pray for me tonight Cuando llega esta canción, no sólo Gaston ha visto el cambio de Gigi, sino que ella misma está descubriéndolo, no sin miedo, que expresa en esta canción. En ella le pide a su amigo de la infancia que no la puede acompañar en este trance (el gato, que aunque no se nos da más detalles que una alusión indirecta en esta canción, se comprende bien), que rece por ella, ya que ahora va abandonar, para no volver nunca, su niñez y va a pasar a la edad adulta, acerca de la que no sabe nada y que le infunde cierto miedo, prueba de la que intentará salir victoriosa (de ahí la referencia a la batalla de Waterloo). Vemos así, también a una Gigi que se tiene que redescubrir a si misma para encontrar a una mujer.
Finale Ya sabemos que Gigi y Gastón van a casarse, así que la película acaba igual que empezó, Honoré vuelve al Bois de Bologne donde vuelve a entonar la primera canción, haciéndonos ver que ya se nos había contado la historia desde el principio y que eso fue ahora y seguirá siendo siempre, con lo que estas historias no acabarán nunca. A él se une el habitual coro que ya nos avisa de un final feliz y del inminente “The end” y que es tan propio de los 50. Como ya dije, todo acaba tal como empezó, y el único que queda en escena es Honoré con su lema, haciendo gala de que todo continúa no sólo como estaba, sino mucho mejor.
GC: Entender y apreciar el cine musical. Análisis. Cantando bajo la lluvia. 4 de 10Análisis
![]() Cantando bajo la lluvia
Obertura Después de que salga el clásico León de la Metro, se nos introduce en una obertura movida a través de la música, que nos da a entender claramente que es una comedia, y las trompetas nos presentan a nuestros tres protagonistas que cantan el tema principal del filme y que también le da el nombre, con una alegría indescriptible a pesar de que llueve a cantaros. Llegamos así al título y a partir de aquí aparece un pequeño resumen/adelanto de todo lo que vamos a oír en la película en música; lo que no aburre porque acompaña a los créditos que se presentan al principio (en la actualidad, como están al final da muchas más dificultades, pues es difícil incluir una obertura en una película y que no se note, por eso se aprovechan los cortos creditos de inicio con algunos datos, como veremos en Chicago). Comienza la acción de la película.
Fit as a Fiddle Esta es otra de las canciones alegres de la película, en la que se ve, que a pesar de lo que el protagonista Don decía de que siempre mantendría su “dignidad” se le ve en un cabaretucho cantando melodías más o menos vulgares y haciendo ejercicios de lucimiento para ganar para comer. La canción básicamente expresa alegría, pero detrás vemos talento e incluso desesperación a pesar de la sonrisa de oreja a oreja de los dos integrantes del grupo (típica del musical); lo que se ve aún más claramente cuando se equivocan en el número de los violines y se dan cuenta de que tienen que seguir como sea. El número no sólo pretende que el espectador se quede admirado y sorprendido con todas sus piruetas (con lo que nos sorprende que les abucheen) aunque Don diga lo contrario; sino que también nos está narrando la historia de la difícil escalada al éxito de Don.
All I do is dream of you Nos encontramos ante otra canción que sigue toda la tónica de la película de alegría pase lo que pase; que en este caso se vuelve cómica, pues si en la anterior canción descubrimos la verdadera identidad de Don, en esta descubrimos la de Kathy, que a pesar de decir ser una gran actriz de teatro, resulta ser la chica que sale de la tarta, lo que hace ver muy bien Don con la frase de “¡vaya, aquí tenemos a Sarah Bernard!”. No obstante, el espectáculo sigue (nunca mejor dicho) aunque Don no para de burlarse de Kathy y le tira los tejos; a continuación canta la canción felizmente que sólo tiene el objetivo de que veamos porque a Don le gusta Kathy y que también nos resulte encantadora (la letra y el baile repiten una vez más el leiv motiv de alegría permanente). Esta canción perdió una parte muy importante de su significado cuando la que sería la siguiente, se quito del montaje final, pues justo después de la fiesta Don cantaba en tono romantico la misma canción que Kathy había cantado en aquel tono alegre y desenfadado, haciendo ver claramente que se ha quedado prendado de ella.
Make them laugh Esta es la única canción que pretendía ser original de toda la película, y acabó siendo una copia descarada de “Be a clown” de Cole Porter que todo el mundo fue capaz de reconocer y que en le película anterior en la que apareció (El pirata) tenía un significado muy distinto. Nos encontramos otra vez con una canción optimista con la que Cosmo pretende animar a Don por la desaparición de Kathy con sus chistes hablados y físicos; y que en el contexto acaba siendo una defensa acérrima de la comedia (la frase “haz reír y vendrán a verte en tropel… también haciendo drama lograrías tener elogios en la prensa pero no que comer” es muy evocadora); vemos también, en cuanto al personaje así el espiritu alegre y bonachón de Cosmo. Los homenajes en medio del baile a los distintos gags de la comedia son obvios: se da contra las puertas, salta sobre si mismo haciendo creer que pelea… etc. La canción que acaba con unas impresionantes volteretas sobre si mismo, pero si requiere reforzar el argumento que se está defendiendo, entonces debe acabar de forma cómica, con lo que en la última pared no da la voltereta, sino que se cuela por ella porque resulta ser más frágil de lo que pensaba; acabado eso, a pesar de que en teoría debería de haberse echo daño, vuelve de detrás para seguir defendiendo el “haz reir” y caer muerto de risa.
Beautiful girl montage El cine sonoro irrumpe y se convierte en la gran novedad, y la primera película sonora es un musical, con lo que estos empiezan a arrasar, y esto debe ser representado de algún modo, con lo que, ¿qué mejor que una canción resumen-homenaje (la película esta plagado de ellos, se dice que no hay un solo dato de la película que no sea o esté basado en la realidad) de lo que se estaba cociendo en aquellos años para que la gente que no lo haya vivido entienda lo que supuso en ese momento?; con lo que unos cuantos titulares de periódicos hacen arrancar una mezcla de canciones de la época, lo que se combina con planos de la danzas de moda (claque, coreografías corales… etc) de aquel momento y los estilos de dirección favoritos como el de Busby Berkley (los tomados desde arriba). Así si cuando veíamos las escenas de las películas y las estrellas que acudían a los estrenos nos daba la impresión de decadencia; ahora vemos no sólo alegría, sino también dinamismo, renacimiento, novedad (lo que también es potenciado por unos colores de escenarios que brillan por si solos). Vemos como se alternan y mezclan todo tipo de canciones representativas: alegres, románticas, frívolas… etc. Todo acaba mezclándose totalmente y sonando al mismo tiempo para casi de repente parar y continuar nuestra historia con “Beautiful girl” en la que vemos a Kathy entregada a su futuro cinematográfico, aunque aún como corista (realmente Debbie Reynolds era ideal para hacer este papel puesto que era el comienzo de sus pinitos en Hollywood); y es cuando se nos da el dato de que el productor del estudio se fija en su talento, así que aunque ella no protagoniza el número, está todo lo presente que puede estar una corista para que también nos fijemos nosotros. La canción también pretende sorprendernos y que digamos “¡increíble!; además nos sigue presentando a continuación de la canción, la época en la que nos situamos, con todo detalle aunque muy suavemente, casi sin que nos demos cuenta (se nos presenta la moda, las actividades del momento… etc, especialmente para la mujer e indirectamente sus pensamientos en aquel momento con el comentario del narrador). La canción acaba con un plano típico de Busby Berkley, lo que es una vez más, un homenaje y una forma de narrarnos como era el cine de la época; la canción es por tanto un rápido y ligero resumen de toda una época, que se cierra con el comentario de un técnico de “se abre un nuevo rumbo para las películas musicales”.
You were meant for me Esta es una canción romántica en la que Don pretende demostrarle todo su afecto a Kathy pero de una forma original, y ya que ambos son, como él dice “actores hasta la medula” lo hacen de una forma de lo más cinematográfica creando un ambiente ideal a partir de la nada, y cuando consigue todo esto, nada mejor para expresar sus sentimientos que una romántica canción. En ella se usan múltiples tópicos románticos como decir que la vida fue una canción cuando llego ella (algo muy significativo tratándose de un musical) o que se pasaba toda la noche en vela. A continuación se explora la idea del amor platónico con las frases “You were meant for me and I was meant for you”. Ahora se pasa a explicar el baile que va a continuación de la canción y su significado: Kathy al principio escapa a ese amor dando vueltas y mirando hacia otro lado mientras Don se acerca, pero finalmente acaba escuchandolo apasionadamente, con lo que Don le da la mano para bailar y ella se la concede timidamente, al principio es sólo un tímido paseo, pero luego empieza un baile, al que Kathy no se atreve, es el primer amor y aún es tímida, pero Don la alcanza y la lleva con él, guiandola, y vemos como su forma de bailar es más atrevida que la de ella (es evidente que para él no es la primera vez). Ella hace ver su desconcierto alejándose continuamente de él, no acaba de entender el nuevo sentimiento que le ha surgido, pero se da cuenta de que no puede estar lejos de él así que corre de nuevo a bailar juntos dejándose llevar por el romanticismo del momento. Acabado ese baile ya se pueden separar porque bailan juntos igualmente, están perfectamente combinados porque son uno y saben lo que siente el otro, por tanto hay una confianza mutua y se puede seguir al otro porque se sabe lo que va a hacer, por lo que no faltan las miradas y sonrisas de complicidad del tipo “sabía que harías esto”. Seguimos a través del baile las etapas de un ensimismamiento romántico en el que se mezclan felicidad por haber encontrado al amor verdadero y romanticismo, hasta el punto de que llega un momento en que sus miradas ya no se separan, siguen así hasta volver a la postura original de donde salieron, dándonos a entender que lo que vimos fue la expresión de lo que pensaron y sintieron durante todo ese tiempo; y Don acaba el número repitiendo que efectivamente está seguro de que nacieron para estar juntos.
Moses Esta canción está para comparar la escena anterior, puesto que en ella veíamos como Lina se veía incapaz de pronunciar bien y salir adelante como estrella del cine sonoro; mientras que Don se desenvuelve a la perfección pronunciando complicadísimos trabalenguas. La canción comienza cuando Don está practicando para hablar bien y aparece por medio el siempre juguetón Cosmo, al que parece que le resulta ridículo que pretendan aprenderle a hablar con lo que se “burla” (en el buen sentido de la palabra) del profesor, a lo que se une Don, con lo que forman el siguiente número musical. La burla que se comentaba lleva a que el profesor le de el libro de los trabalenguas a Don (uno que se trata sobre Moisés, de ahí el nombre de la canción) y que para su sorpresa lo pronuncia bien, entonces Cosmo empieza a hacer una versión más complicada de este, a lo que se une Don para desconcierto del pobre profesor, a continuación ambos demuestran su ingenio haciendo extravagancias mientras le dan la vuelta una y otra vez al trabalenguas y lo analizan y lo dividen para buscarle un sentido; con lo cual el profesor desea huir porque piensa que se han vuelto locos, pero quien conozca a Cosmo, no verá como nada raro las cosas que hace (especialmente si vimos antes el número Make them laugh, ya comentado). Lo que viene a continuación son verdaderos ejercicios de virtuosismo de claqué que sólo quieren expresar la alegría de vivir, de la broma y de que no se toman en serio las enseñanzas del profesor que no acaba de entender muy bien todo aquello. Todo culmina cuando arrastran al profesor a una mesa y le ponen encima todos los objetos que encuentran, incluido un cuadro donde pone como pronunciar la letra “a”, por lo que acaban la canción pronunciándola perfectamente, para demostrar que no necesitan esos (según ellos) absurdos y continuos ejercicios de dicción.
Good morning El lanzamiento de Don y Lina como estrellas del cine sonoro ha sido un total y absoluto fracaso, pues en el cine todo falló, y Don ya ve claro su fin y se ve “como una pieza de museo” y considera que “no soy actor”, con lo que en su desesperación sus amigos intentan consolarle, Cosmo con su humor (es destacable recordar como justo antes de la canción hace un reprise de la primera canción que oímos diciendole en broma que siempre le quedará volver a las variedades) y Kathy con su amor. Y es entonces cuando se dan cuenta de que la solución es transformar el bodrio que tienen de película, en el género de éxito, el musical (y como esta película también lo es, lo imposible se puede hacer realidad); la alegría les llena porque acaban de dar con la solución a todos sus problemas y deciden saber el día que es, y descubre que como pasa de las 12 ya es mañana, con lo cual Kathy dice “y que mañana tan maravillosa” y empieza a dar los buenos días en un número lleno de alegría. Así como trasnochando han tenido la idea hablan de la virtud de hacerlo y de haber estado de charla toda la noche y ven como ha cambiado su suerte de un día para otro por lo que como lo lograron juntos no quieren separarse. A continuación continua un baile de claque en el que simplemente expresan la felicidad de su idea, la alegría desmesurada que sienten y hacen “payasadas”, como imitar Hawai, España, bailar con un chubasquero… etc que ya vimos que eran típicas de Cosmo. Aunque bailan juntos y en total sintonía, las miradas entre Don y Kathy están ahí, viendo que efectivamente son un grupo de amigos muy unidos, pero también hay una pareja entre ellos. El mensaje citado no puede ser más claro sobre todo cuando vemos el final del número en el que acaban riendose sin parar, momento culminante en el que la empatía espectador-personajes es total, pues ha conseguido transmitirse todo lo que se quería y que hubiera sido complicado expresar con palabras.
Singing in the rain Este es, quizás, el número musical más famoso de todos los tiempos y también el más homenajeado ya sea en películas, series, publicidad… etc; tal vez porque la reacción y los pensamientos y sensaciones de la gente cuando lo ven, en general, suelen ser exactamente los mismos, ya que todo el mundo habla de vitalidad, alegría de vivir, felicidad, armonía, optimismo… etc, y todo tipo de valores positivos, ¿que tiene entonces el número?, pasamos a analizarlo: Después de que Don deje amorosamente a Kathy en su casa y esté totalmente contento por la idea que han tenido, se da cuenta de que todo esta bien y nada puede ir mal con lo que, a pesar de que diluvia, no le importa lo más mínimo e incluso hace marcharse al taxi y empieza tarareando una canción que se acaba convirtiendo en todo un número, mira el paraguas y la lluvia y se da cuenta de que no lo necesita, es feliz y ¿Por qué va a estropeárselo un poco de agua?, todo es maravilloso y por eso canta bajo la lluvia, porque cualquier tiempo meteorológico sería ideal ya que todo es perfecto en su vida así que “me río de las nubes” por mucho que asusten a todos. Así continua paseando alegremente por la calle sin preocuparse en absoluto por cubrirse y dando vueltas al paraguas como si hiciera el día más soleado del mundo (no olvidemos que muchas personas asocian día soleado=alegría, lluvia=tristeza, cosas como esas las hemos visto múltiples veces en el cine para representar los sentimientos de los personajes) Hasta ahora sólo había cantado, pero ahora expresa el culmen de su alegría bailando en medio de la calle, no le importa nada porque todo es maravilloso, así que desea decirlo a los cuatro vientos, y especialmente a la lluvia, porque el tiempo no es malo para él; todo eso continúa cuando baila y juega con el paraguas que en principio debería cubrirlo e incluso llega a imitar a una persona que mira si llueve, un poco como burlándose de si mismo y como diciendo “ah, ¿pero si llueve (que podríamos equivaler a “pero si las cosas están mal?”)? a lo que la evidente respuesta sería, “¡pues no me había dado cuenta!” , y ese no me importa en absoluto ya llega al limite cuando se pone debajo de un canalón y sin perder por un segundo la sonrisa, deja que le caiga todo el agua encima e incluso deja que le duche. Pero el momento en que este número entra en la historia del cine, es sin duda cuando baila por toda la calle libremente, sin impedimentos dejándonos claro que la vida es y debe ser feliz y que todo es maravilloso si tratamos de verlo como tal; porque, ¿qué más da que llueva si a todo se le puede sacar algo positivo?. Continúa jugando con el agua sin parar, saltando sobre los charcos, divirtiéndose sin límites, hasta que vuelve a la realidad con un guardia (tal vez representación de la realidad, de la sociedad o incluso de las formas que se deben guardar) que le llama la atención con la mirada y cruzando los brazos con una actitud de reprimenda, ante la cual el sólo puede responder como si fuera lo más normal del mundo “estoy bailando y cantando bajo la lluvia”, así que se marcha despidiéndose del agrio policía y dándole su paraguas a un pobre viandante que no lo tenía y se marcha alegremente sin perder por un segundo su optimismo. Would you? La siguiente canción expresa muchas cosas a la vez, pues en realidad, al ser una canción de la nueva película que quieren hacer, esconde dobles sentidos, porque si bien no va dedicada directamente a nadie, si indirectamente, pasamos a analizarlo: -el de la película que están haciendo: una mujer compara su amor a su amante con el de otra pareja y le dice si el también lo haria, porque le parece muy romántico, lo que culmina diciendo que efectivamente ella sí lo haría -el de Don y Kathy: a pesar de que esta sólo está doblando la voz de Lina, es evidente que su mensaje hacia Don con las miradas con las que le observa (que el también hace) están expresando el mismo mensaje; además de un mensaje de amor y confianza (pues ella está sacrificando parcialmente su carrera para salvar la de él y este lo sabe y se lo agradece) mientras Cosmo contempla ese amor que ya ha llegado a su punto álgido. -Lina: es a parte, se la ve sola, porque así está y nos da una muestra de su escaso talento cantando una parte de la canción y equivocándose en la letra, especialmente cuando es comparada con la voz y la propia Khaty que acabamos viendo indudablemente mejor ya no sólo en lo personal sino también en lo profesional. Todo el número alcanza la perfección cuando se ve como se rueda y entonces ya hemos asociado y comprendido perfectamente todo lo que se nos ha dicho anteriormente y que asimilamos ahora perfectamente; Lina no tiene esa voz, no tiene talento y Don no la ama, aunque lo hayan hecho aparentar por una vez; por lo que forzosamente, para que haya un final feliz, la pareja principal deberá ser la que triunfe. Broadway melody Esta es otra de las partes más famosas de la película y uno de los ballets más conocidos de la historia del cine (con permiso del de Un americano en París). Estes ballets son muy típicos de las películas de Gene Kelly y que suele usar para lucimiento personal, lo que no quita que sean verdaderas obras de arte. En este caso, este ballet como dijo un crítico, podría quitarse perfectamente de la película y no pasaría nada, y tiene razón pues trata de una historia totalmente diferente a esta, ¿la excusa?, antes de verlo se nos comenta mientras visionan las escenas ya montadas de la película que es un número final que falta por rodar, de modo que se integra perfectamente en la película aunque no tenga nada que ver y pudiera ser perfectamente otra película a parte, veamoslo: La camara se ha alejado y lo que antes estaba oscuro empieza a iluminarse poco a poco con grandes carteles, estamos en Broadway, ese lugar idilico. Todo se llena de gente y comienza nuestra historia (que como está totalmente contada a través del baile, debemos deducirlo todo por entero de ahí, lo que sólo se puede hacer observando con atención la psicología y las emociones y sentimientos de los personajes del ballet y la música; en cuanto a la letra de la canción no da gran cosa de sí con lo que no se pueden sacar grandes interpretaciones): un chico acabado de llegar a la gran ciudad está como perdido en medio de ella y a la vez está profundamente asombrado con todo lo que ve y su variedad (especialmente las chicas). Por fin llega al sitio que busca, y descubrimos que busca un agente teatral, por lo que sabemos que quiere ser actor de Broadway; el dice con entusiasmo que quiere bailar ante múltiples agentes y da muestras de sus habilidades; después de varios rechazos encuentra a alguien que quiere representarle aunque este se apresura a hacerle un cambio de imagen instantáneo para presentarlo en público y le lleva a un club de mala muerte donde le presenta el escenario y al público y como todos quieren espectáculo le incitan a bailar, ritmo broadwayesco por el que el rápidamente se deja llevar mientras describe lo que es y significa para él ese lugar cosa con la que los demás concuerdan pues le siguen hábilmente en el baile y como él dice todos se dejan llevar por el ritmo de Broadway y bailan. Su actuación es un éxito absoluto hasta el punto de que el público le sigue también en la canción y no sólo en el baile; es el momento que el encuentra de lucirse delante de todos y le dejan la pista libre para que pueda expresar su adoración por los ritmos de Broadway (es posible incluso que no sea sólo una actuación, sino que esté simbolizada más de una). Pero entonces llega el punto en el que todo cambia pues su sobrero cae en una larguísima pierna (que no se enseña por casualidad, es nada más y nada menos que la de Cyd Charisse conocida por los cinéfilos como las mejores piernas de la historia del cine, y que en este ballet hace uno de sus mejores papeles) que poco a poco descubrimos que pertenece a una atractivísima “femme fatale” (mujer fatal) que acompaña a un mafioso y sus correspondientes guardaespaldas. Ella le devuelve el sombrero sensualmente mientras fuma de una forma muy teatral y le invita a bailar con ella, y él le siguen embelesado, a pesar de que los guardaespaldas van a impedirlo, al mafioso le divierte esta escena y decide permitirlo. La femme fatale comienza su terrible baile que tal vez podría interpretarse como la aventura que tuvo con el pobre bailarin; ella intenta seducirle, él es consciente de que es mala, e incluso para “verla” mejor se pone las gafas (quizás símbolo del sentido común y de la racionalidad) que ella le nubla con su humo y sus vicios; le tiene rodeado y él no es capaz de escapar, sólo de mirar timidamente hacia otro lado; ella sigue jugando con él hasta que finalmente le quita las gafas (y por tanto el sentido, ha caído en sus redes, ya es su juguete) con las que juguetea sensualmente y que usa a su antojo, mientras el no hace ningún esfuerzo por detenerla, le quita el sombrero de forma indirecta (tal vez es el símbolo del dinero) y por tanto todo lo que tenía y lo aparta de él que queda a sus pies (literalmente) además lo mete en vicios; finalmente se decide a dejarlo pues ya le aburre pero este no quiere y toma el mando y la hace suya lo que claramente es un excitante para ella, la relación se vuelve más ardiente y aunque danzan coordinados sólo se miran cuando están cara a cara; ella parece a punto de caer enamorada como él, pero hay algo que puede más en ella (si antes la música era vibrante y sexy ahora se vuelve deprimente y decadente): el dinero y la ambición (simbolizadas por la pulsera que le pone delante el mafioso) y rápidamente ella vuelve complaciente con su anterior amante, él intenta recuperarla, pero el mafioso es demasiado poderoso y él tiene una carrera artística que continuar como le informa su manager, así que la guardará en su corazón de momento. Así el agente le consigue una actuación en una revista, al principio de una forma muy cabaretesca, pero poco a poco va ascendiendo y ascendiendo hasta llegar al culmen absoluto, nada más y nada menos que las Ziegfeld Follies, nuestro bailarín es una gran estrella; por lo que se divierte y relaciona con la crema y la nata de la sociedad: nobles (el hombre con una banda), burgueses ricos (los que le dan la mano) y muchas chicas hermosas. Pero estando en el casino se encuentra repentinamente a su antiguo amor y todos los recuerdos vuelven a él; es ahora cuando se produce algo atípico que es un número musical dentro de otro número musical; pues dejandose llevar por la imaginación el balarín imagina su idílico futuro con su amada que vuelve radiante y pura (va vestida de blanco y lleva un velo) a sus brazos para acompañarle siempre porque el sabe que aunque estuvieran separados, en alma siempre estuvieron juntos (lo que vemos porque bailan lo mismo pero separados; así que ella es complaciente y ahora sí se entrega a él en todo su ser y ambos quedan envueltos por el enorme velo de ella que les une definitivamente. El bailarín vuelve a la realidad y se dirige entusiasmado con lo anterior a ella dejando a todas sus otras admiradoras, pero ella ni le reconoce y le da una moneda con todo desprecio confundiéndolo con el servicio, mientras vuelve con el mafioso para disgusto del artista que se marcha decepcionado a pasear por las calles de Broadway, pues todo lo que ha hecho para conseguirla no ha servido para nada. En ese momento justo aparece un reflejo de su pasado, un bailarín recien llegado a la ciudad que también “quiero bailar”, y es entonces, cuando el se acuerda de que había venido y de que efectivamente si que ha obtenido lo que buscaba y lo que quería, a conseguido triunfar y que todo Broadway se rinda a sus pies (lo que se ve claramente cuando de nuevo toda la calle sigue sus pasos) y por tanto ha conseguido formar parte de la “melodía de Broadway” Una vez más este número, como se ha visto, está cargado de un optimismo absoluto que llega al espectador y que le dan ganas de creer que eso es cierto y de bailar en medio de la calle.
Finale Típico de las obras de Broadway es un reprise final, y como se ha visto que esta película tiene ciertos guiños a ellas, aquí también se hace, con la canción más popular de la película que sirve a la vez para descubrir el engaño y que triunfen los protagonistas dandole esa canción un final feliz a todos. La canción comienza a ser “cantada” por una feliz Lina, pero acaban tarareándola Don, Cosmo y el productor para descubrir el engaño, lo que avergüenza enormemente a Kathy especialmente cuando Cosmo interviene con su comicidad habitual; lo que Don soluciona desvelando la verdad y le confiesa su amor diciendole que ella es su vida a través de la canción “you’re my lucky star”, y ella le demuestra que le corresponde acompañándole en la canción y acabando sus frases pues como ellos dicen ahora están en el cielo. Finalmente un coro invisible canta a modo de “y vivieron felices y comieron perdices” el último estribillo de la canción, haciendo sentir una gran alegría porque al final todo ha acabado bien porque ellos se propusieron hacerlo y que el bien a triunfado y que serán para siempre el uno para el otro “my lucky star” es decir su amor verdadero.![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() GC: Entender y apreciar el cine musical. Las elegidas. 3 de 10Las elegidas
Nada en este GC fue seleccionado arbitrariamente, pues para hacer un análisis de cómo influye la música y la danza en el musical para narrar la historia (con lo que se mira absolutamente todo en la canción: palabras, conceptos, música; aunque de una forma general y destacando lo más importante, pues lo que interesa realmente –el objetivo- es demostrar que efectivamente, canciones y bailes sirven para contar algo y no sólo para hacer bonito o como un adorno en medio de la película) y comparar esa evolución a través de dos épocas lo más lejanas posibles para poder ver la evolución, hubo que pararse a seleccionar cuidadosamente, y las elegidas fueron: -La década de 1950: hablar del musical sin nombrar esta década es como no hacerlo, pues es la época dorada, la época en la que había productoras exclusivamente dedicadas a su producción y en la que la Metro Goldywn Mayer más éxitos cosechó gracias a uno de los mejores productores de su historia, Arthur Freed, dedicado totalmente a la producción de este género y que trabajaba codo con codo con los dueños de esta, por lo que podía aumentar fácilmente el presupuesto de cualquier rodaje. Es como digo, una época de grandes platos, en la que no se piensa dos veces en hacer decorados más grandes y el doble de espectaculares ya que el dinero no es problema. Este esplendor se ve reflejado en títulos como Cantando bajo la lluvia, un americano en París, Gigi, Un día en Nueva York, Siempre hace buen tiempo, Siete novias para siete hermanos, La bella de Moscú, Una cara con angel… y un largísimo etc. En esta época se ve que el musical ha evolucionado totalmente y las canciones y bailes se integran perfectamente en la historia, ya sea para presentarnos, describirnos al personaje o para explicar la historia aunque halla que paralizar la trama momentáneamente; es cierto que en algunos casos se pretende el lucimiento del actor, pero no se subordina todo lo anterior a ello, por lo cual no es destacable esa característica; a pesar de esto, la gente va al cine a ver todo un espectáculo, con lo cual no les molestan largas horas de bailes y canciones que toman todo el control y el tiempo de la historia, pues en algunos casos son tan importantes como la historia misma. -La década del 2000: aunque aún está por terminar, muchos ven un renacer del musical (cosa que no es del todo infundada, pues cada año desde que comenzó esta década se estrenan dos o tres musicales al año), aunque de forma totalmente diferente a lo anteriormente concebido, tal vez por eso se eligió esta época; ya que a la sociedad de hoy en día le gusta lo rápido, lo dinámico, con lo cual no nos podemos parar en grandes creaciones artísticas como un ballet que muy pocos aguantarían y entenderían; por lo cual predomina la dirección tipo videoclip en la que se cuenta la historia y hay canciones y bailes, todo a la vez, sin que se interrumpa por un segundo la trama, que avance continuamente para evitar agotar la paciencia del espectador; por lo que se dirige de forma actual para un público actual, evitando quedarse en lo que es el musical clásico y grandioso de los 50, aunque tampoco se escatima en espectacularidad. También destaca la modernización de muchas melodías para que gusten no sólo en la película, sino que formen parte de las listas de éxitos musicales y aumentar la promoción de la película. En la actualidad, se tiende a estrenar menos musicales de idea original (todo lo contrario que en la época anteriormente comentada), pues como aún se está en un renacer, se prefiere apostar por lo seguro, de modo que se prefiere producir grandes éxitos de Broadway que también tienen muchas probabilidades de serlo en la gran pantalla, biografías de gente dedicada a ese mundo o coger las canciones de grupos musicales modernos y conocidos y hacerlas coincidir adecuadamente dentro de una película. Algunas películas destacadas serían: Chicago, El fantasma de la ópera, De-Lovely, Los productores, Moulin Rouge, Dreamgirls, Hairspray, Sweeney Todd…etc. Y ahora se hablará de las películas elegidas muy brevemente, sólo para dar los motivos de su elección: -De los 50: -Cantando bajo la lluvia: hablar del género musical sin citarla es como no hablar de ese tema, para cuanto más de los años 50. Esta película es considerada casi unánimemente el mejor musical de la historia y siempre aparece citada entre las mejores películas de la historia, con lo cual es casi imprescindible ponerla como representante de esta época. Por otra parte, el argumento es muy de comedia musical, y fue concebido para el cine y para homenajear anteriores musicales. Por otra parte, como el objetivo del trabajo es analizar las emociones que transmiten las canciones o la historia que cuentan (a pesar de que ya digo que fueron encajadas como bien pudieron pues ninguna fue compuesta expresamente para el musical) este parece ser el ejemplo ideal, sólo hay que poner como ejemplo sus dos secuencias más famosas la de “I’m singing in the rain” o el ballet, en el que se nos cuenta otra historia totalmente distinta a la de la película (de hecho, algunos afirman que se podría eliminar pues es una “película” por si solo) y que sólo si lo observamos cuidadosamente, conseguiremos entenderla. Hay una grandiosidad absoluta y una busqueda de la felicidad continua que se le quiere transmitir al espectador (de hecho, Woody Allen, ha manifestado en más de una ocasión que cuando se encuentra deprimido, para levantar los animos, ve esta película), por lo que se admite todo lo irreal y un verdadero despliegue de imaginación, tal vez en parte por escapismo a causa de los terribles acontecimientos de ese siglo (de hecho en los 30 y los 40 se usó claramente para eso). Aunque esta película no llegó a ganar ningún premio importante, sin embargo es muy destacable y quizás una de las películas más conocidas en todo el mundo.
-Gigi: esta es una concepción distinta del musical a la del anterior, aunque tal vez es porque ya se acerca a los 60 y ya tiene más el estilo de esa época; no obstante, es otro tipo de musical totalmente distinto que merece la pena analizar ya que en este no hay prácticamente baile, todo tiene que ser transmitido a través de las canciones, con lo que suelen ser más “lentos” ya que las canciones suelen servir para contarnos estados del personaje, aunque lo disfracen con una bonita letra, y raramente suelen hacer avanzar la acción (aunque también es muy del estilo de los musicales de los compositores Lerner y Loewe). Curiosamente, este estilo parece ser el que más le gusta a la academia ya que a partir de aquí, todos los musicales que premió parecía faltarles el componente baile (excepto Chicago) como es el caso de este musical a analizar, que ganó 9 oscars incluido el de mejor película en 1958 y entre los cuales estaban, naturalmente, en de mejor BSO y el de mejor canción. Cabe destacar que esta película a pesar de aparentar ser una relato costumbrista con final feliz, en realidad esconde una terrible satira contra las clases adineradas del principio del s.XX; no obstante está basada en una novela de Colette, aunque en esta las mujeres eran las que tenían el protagonismo y de los hombres se daba una visión negativa (de hecho el personaje de Honoré ni siquiera existe); hay quien dice que es porque los musicales se hicieron más para agradar a los hombres (¿tal vez por lo que veremos en Los productores de coristas con sólo perlas?) que a las mujeres; por lo que en la película se refuerzan los prejuicios sobre las mujeres, de modo que la película acaba siendo planteada de modo que ellos miran con risueña resignación a esas deliciosas tontas que necesitan pero de las que son señores y voluntariamente esclavos. Este musical estaba basado en una obra de Broadway y que se decidió llevar a la pantalla dado su rotundo éxito en el teatro, lo que fue otro de los motivos para elegirlo para representar al musical de esta época.
-De los 00: -Chicago: fue la gran triunfadora de los oscars del 2002, entre los cuales estaba el de mejor película. Fue escogido porque coge un musical “clásico” (Chicago ya había triunfado hace mucho tiempo en Broadway) y lo moderniza dándole toda la rapidez y el dinamismo posible a la historia, cumpliendo el objetivo de que las canciones no detengan la trama por un segundo. Se deja de lado todo lucimiento en materia de baile por parte de los intérpretes para usar en su lugar un eficaz montaje que nos da a ver como debe ser el musical moderno. También es destacable el hecho de que se cogen importantes personalidades para hacer los papeles principales, de modo que por si un triunfo en Broadway no es suficiente garantía, siempre se puede atraer al público con actores taquilleros por los que la gente sentirá curiosidad por saber como cantan y como bailan. Otra característica que es posible que surja en esta película, es la de “disfrazar” las canciones situándolas encima de un escenario, de modo que la gente es más capaz de entenderlo que si lo hicieran en medio de la calle (tal vez porque vivimos en una época donde importa más lo material que lo espiritual y donde no se quiere hacer ningún esfuerzo, incluído el de imaginar; o tal vez porque como la gente no tiene problemas terribles, no le molesta ver las cosas reales pues no necesita escapar de ellas). Por otra parte, esta película intentó (aunque con muchísimo menos éxito que su antecesora Moulin Rouge) meter su BSO en las listas musicales de éxito, especialmente con la canción (esta ya moderna) de la cantante de pop Anastacia, dedicada a la película (Moulin Rouge lo hizo con Cristina Aguilera).
-Los productores: esta película tiene una historia muy particular, primero fue una película musical en el año 1968, luego su productor y director, el conocido Mel Brooks la convirtió en una obra de Broadway haciendo realidad su sueños de ser como Cole Porter y después de recoger 12 Tonys (el oscar del teatro), decidió llevarla a la pantalla de nuevo, esta última versión será la que se analizará. Esta película es un homenaje-parodia del género musical (un poco como Cantando bajo la lluvia) especialmente en Broadway. Aquí se opta por una dirección más teatral (la directora fue la misma que en el teatro), y a pesar de que se eliminaron escenas, este musical tiene más parecido a los que se hacían en los 50 que a los actuales, ya que se prefiere lo espectacular y la grandiosidad al montaje tipo videoclip (de hecho yo he visto la versión española en el teatro que se dice que es tan buena como la de EEUU, y sin embargo, a pesar del factor directo no se consigue superar la espectacularidad de la película). No obstante, tiene muchas características actuales como la dinamización de las canciones o el coger a actores taquilleros o conocidos para asegurarse de aumentar la taquilla (en este caso se sustituyeron los propios actores de la obra de teatro, cosa que no gustó a muchos). Las canciones aquí se usan para todas las características (otra de las razones para elegirla) para contar la historia, para que entendamos a los personajes, hacer avanzar la acción…etc. En cine esta película no tuvo ningún premio destacable.
GC: Entender y apreciar el cine musical. Precedentes. 2 de 10Precedentes
Aunque este artículo trata sobre el género musical en el cine; me parece importante destacar los géneros musicales que pudieron influir de un modo u otro en su creación, y que cosas tiene en común con estas en la materia que estamos tratando, que es como se narran historias a través de música y baile; al fin y al cabo, no olvidemos que al musical también se le llama ópera-rock. La verdad es que si nos ponemos a investigar desde cuando se utilizan canciones y bailes ya sea para enriquecer una historia como para contarla, nos tenemos que remontar a hace mucho más tiempo del que muchos se imaginan; sin ir más lejos a la tragedia griega (que más tarde serviría como modelo para la clase de música que los literatos del renacimiento consideraban como idónea para el teatro, lo que llevó a la creación de la ópera); y aunque no se sabe con certeza la importancia que podía llegar a tener la música en ellas, ya que hay dos opiniones, los que creían que el coro era el único que cantaba –lo cual no deja de ser importante pues llevaba toda la historia-, y otra, la más importante y la que más éxito tuvo, la que dijo que todo el texto se cantaba, lo cual fue cogido por la camerana florentina que es el precedente de la ópera. No obstante, antes de eso cabe destacar también los ciclos de madrigales que adaptaban la música al espíritu de las palabras aunque era muy ligera y la pastoral, genero literario del renacimiento que es el precedente del libreto de la ópera. Pero volviendo a la camerana florentina, fue una academia fundada en esa misma ciudad que se basaba en estudiar todo lo relacionado con las ciencias y las artes, entre las que se incluye, naturalmente, la música. Allí fue cuando se oyeron las opiniones que decían que los griegos podían obtener efectos cargados de fuerza con su música y que esta afectaba a los sentimientos de los oyentes a través de la expresividad natural de los registros vocales, de los ascensos y los descensos del sonido y en los cambios de ritmo y tiempo. Fue así y con ese espíritu como nacieron las primeras óperas que se basaron en temas mitológicos; de hecho la única que se conserva entera es Orfeo de Monteverdi (la cual por cierto es reestrenada en mayo de este año 2008 en el Teatro Real de Madrid en coproducción con el teatro La Fenice de Venecia) en la que el acompañamiento del bajo continuo cambia de instrumentación según el personaje, pero también en función del instante y del clima dramático, y se ve claramente como la atención que se presta a los timbres instrumentales aparece reforzada por las tonalidades utilizadas que están vinculadas a los sentimientos y a las situaciones concretas. De este mismo compositor también se puede destacar Arianna en la que el lamento de la protagonista es un ejemplo perfecto del estilo monódico expresivo que conmueve y busca los afectos. A continuación, se entraría en una nueva época en la que sería estrenada en grandes teatros y con grandes divo/as que comenzarían a exigir arias para su lucimiento personal aunque no tuvieran nada que ver con la ópera, llegando a cambiar totalmente la representación ya fuera en un teatro o en otro; de modo que los argumentos quedarían muy debilitados a favor de lo anterior o de la belleza estética de la música (el musical en el cine también atravesó una etapa parecida en sus comienzos en los años 20, aunque no tardó en superarla porque al fin y al cabo tenía muchos años de precedentes en el teatro, con lo cual, con el avance imparable de la nueva tecnología que era el cine sonoro, también se le dio la oportunidad a este género de evolucionar a la misma velocidad en todos los ámbitos). Todo esto volvería a cambiar con la reforma operística emprendida por Gluck ya en el clasicismo, y por tanto en el siglo XVIII, el cual determinó que el argumento debía simplificarse (la mayoría de los musicales hacen eso, porque si ya es difícil contar una historia con música y todo lo que ello implica, sumémosle una historia compleja; aunque en algunos casos se hizo con muy buenos resultados como es el caso de Camelot de Joshua Logan), las arias se someten a las necesidades de la acción por tanto la música servirá a la poesía y nunca debe interrumpir la trama argumental en arias exhibicionistas; sino que será más expresiva y caracterizará personajes y situaciones; la obertura será parte de la obra y tendrá relación temática con ella (de hecho en algunos casos se llega a resumir toda la ópera en ella); se da una mayor importancia al coro y a la orquesta que se adaptan a los requerimientos temáticos de las escenas…etc. Todos estos preceptos, se fueron imponiendo poco a poco y quedó la ópera que conocemos hoy en día, en la que lo narrativo y lo musical están perfectamente acordes ya sea para hablarnos del personaje o de la historia que se está contando. La zarzuela, aunque merece la pena destacarla por ser el género español por excelencia, realmente, en materia de expresividad a través de música y baile cumple los mismos preceptos que la ópera, con lo cual sólo la cito. En cuanto al ballet, usado en múltiples musicales, especialmente los protagonizados por Gene Kelly (del que se analizará una de sus películas en el que tenemos uno de los ballets más famosos y expresivos de la historia del cine); comienza de forma muy parecida a la ópera y sobre la misma época, con la diferencia de que al principio eran danzas de la época adaptadas para que los nobles las bailaran, y más tarde se fue profesionalizando más y más hasta formar una historia sólo con la danza, los gestos y naturalmente la música. Su época de apogeo fue en el XIX y a principios del XX. Por último mencionar las danzas y músicas que también tienen mucho protagonismo en el musical y que son las más en boga en sus respectivas épocas, como el claque o el Jazz, que aunque en realidad pertenecían a la comunidad negra (aunque sobre esto hay variaciones, algunos apuntan a que venía de danzas irlandesas y escocesas que trajeron los emigrantes de esos países, en cualquier caso, de sustratos sociales bajos) y eran característicos de esta, fueron “robados” para hacerlos más comerciales, hasta más tarde llegar a exhibirlos en grandes teatros de Broadway e irónicamente, el bailarín más famoso de claque de todos los tiempos acabó siendo blanco: Fred Astaire. Lo anteriormente descrito, tiene la misión en un musical, no sólo de “modernizar” la acción con música del momento (sobre todo en los años 30) sino de darle un toque festivo y de alegría que era el que estos bailes solían tener, aunque de este existen prácticamente tantas técnicas como profesionales dedicados al tema, pues la improvisación suele ser importante y cada uno puede conseguir su propio sonido y por tanto darle su propio significado a lo que baila y por tanto a lo que piensa o siente el personaje o al desarrollo de la acción.
GC: Entender y apreciar el cine musical. Introducción. 1 de 10 Este verano está resultando mucho más fructifero de lo que jamás hubiera imaginado, normalmente se publica un sólo y corto artículo cada mes para cubrir mi cupo personal, sin embargo en esta ocasión el record de GCs tanto en cantidad como en calidad no tiene precedentes.
En estos nuevos artículos que publico, me propongo transmitir mi pasión por el cine musical (aunque quien haya leído uno de los primeros artículos de este espacio en esta misma sección "Historia del cine musical" ya lo sabrá) a todos los que lo lean, puesto que si algo he descubierto a lo largo del tiempo es que el cine musical es como el arte moderno, sino lo entiendes no te gusta, y cuanto más ves y más te acostumbras, más gusto tomas por él (aunque hay gente para la que, como yo, es un amor a primera vista); así pues, me dedicaré a coger unas películas como ejemplo (ya explicaré cuales y porqué) y analizaré todos y cada uno de sus números musicales para demostrar que estos, están muy lejos de no tener nada que ver con la trama o ser un breve divertimento antes de continuar con la historia que se cuenta (se admiten todo tipo de opiniones, puede que algunos no estén de acuerdo con mis interpretaciones de los números, pero raramente suele suceder o si tenéis una pregunta, no dudéis en poner un comentario). Así pues, ¡fuera prejuicios!, porque lo primero que debemos pensar es que este cine tendrá inevitablemente gente cantando y bailando de una manera muy diferente a la que sucede en la realidad, pero hay que ser consecuentes y entrar en el juego cinematográfico, porque decir que "no entiendo porque un señor se pone a bailar en medio de la calle y todo el mundo conoce los pasos" es igual que decir "no entiendo porque en la guerra de las galaxias hay espadas laser sino existen", y seamos realistas, es más probable que una de las personas que conocéis se ponga a cantar repentinamente que qué una nave extraterrestre aterrice ahora mismo.
En fin, visto lo visto, comenzamos con, como no, una cita musical que viene muy bien al caso:
Music is better than words! you broke the spell when you start to talk, that's for me there's all wrong, just forget about words and sing me a song! Music was made for romance ,every lover knows this, and sweeter than a song, is only a kiss; when you're not in love and you song is a blues; but when you're in love and you song is a gay repray, a happy beat, sing all the day!!!!! Don't broke the spell saying I love you, just look at the birds!, music, music is better, music is better than words! Cantado por Dolores Gray en el musical Siempre hace buen tiempo (Gene Kelly y Staley Donnen, 1955).Introducción
Lo que se va a tratar en este artículo es una de las formas cinematográficas menos estudiadas, tal vez porque es patrimonio de un solo género: el musical. Esto es el número músical, en el que en una combinación de música y danza se logra narrar desde toda una historia hasta los sentimientos del personaje o personajes en ese momento. También se debe decir que es un magnífico momento para abordar el tema puesto que en la actualidad estamos viviendo lo que en mi opinión es un “renacimiento del musical”, puesto que tras su etapa de decadencia, por fin se vuelve a alzar como uno de los géneros favoritos; lo cual lo demuestra el hecho de sus buenos resultados en taquilla y el hecho de que grandes directores hayan decidido hacerlos (aunque esto supone para ellos también una cuestión de prestigio). Por otra parte, este artículo sin duda beneficiará a todas aquellas personas que no acaben de entender este género, pues creo que consigue aproximarles los números musicales gracias a las extensas y cuidadas descripciones de estos.
Lo cierto es que, a pesar de que este género fue el más popular de los 20 a los 60, para el que iba todo el presupuesto y para el que había productoras exclusivamente dedicadas; ya sea porque nunca nadie se fijo en el tema o porque el cine es un arte extremadamente joven y por tanto no ha dado tiempo; el hecho es que nadie ha escrito sobre la forma de narrar de los números musicales (cuestión que en otros precedentes como la ópera se ha abordado un sin número de veces); por tanto no puedo citar ninguna teoría previa directamente relacionada con el tema. Así pues, el objetivo de este GC será mostrar de forma exhaustiva y con varios ejemplos el como los números musicales ayudan o directamente cuentan la historia y como ha evolucionado esta particular forma de narración a través del tiempo, además de lograr que los lectores entiendan y aprecien este cine.
August 10 GC: Napoleón
He de reconocer que el Napoleón de Abel Gance me sorprendió enormemente y de la manera más positiva, me parece simplemente asombroso lo bien que la dirigió Abel Gance, hasta tal punto que parece hablada y no soy capaz de entender como pudo fracasar; especialmente conociendo el chauvinismo tan característico (y que ellos mismos reconocen) de los franceses; pero, dejando de lado ese aspecto, no hay duda de que Napoleón es toda una genialidad no sólo como innovación de que se comenzara a darle otros usos a la cámara que dejaba de tener aquel permanente estatismo de las anteriores películas, sino también en el modo de dirigirla y como se aprovechan tan sabiamente esos movimientos para crear metáforas o algún tipo de símbolismo y de ese modo darle un significado que acaba por involucrar al espectador en la trama de tal modo que incluso llega a creer estar en ella (un buen ejemplo sería la secuencia de la tormenta). Personalmente, creo que una de las cosas más destacables de la película es su enorme espectacularidad lo que se ve con planos multitudinarios pero que no se duda en combinar con primerísimos primeros planos que antes no se utilizaban demasiado y que incluso se llegan a usar, de una forma extremadamente sabia, para representar los pensamientos de Napoleón; eso sin contar los magníficos travellings y las maravillosas localizaciones (lo que debió de aumentar el coste de la producción). No se puede dejar de nombrar en magnífico montaje, que parece moderno (de hecho, casi de videoclip) y que debió ser una revolución para la época; pues a pesar de su dinamismo extremo, no se perjudica en ningún momento la lectura de la historia que se comprende perfectamente, y que de hecho, consigue aportársele mucho más interés y significados a las acciones (quizás por el abundante uso del plano subjetivo) Por otra parte, las innovaciones más destacables y que siempre se suelen nombrar suelen ser la escena de persecución que está rodada con una cámara situada en el lomo de un caballo al galope; la escena inicial del filme; la batalla de bolas de nieve, que fue rodada por un operador cámara en mano, algo completamente inusual en la época o que para las secuencias de la tormenta en alta mar y la disputa en la Convención, hizo colgar la cámara como un péndulo, de modo que se movía de un lado a otro; y naturalmente, tampoco se puede dejar de hablar de que para el clímax final de la película (la campaña de Italia de 1796) Gance utilizó un sistema panorámico especial, con tres pantallas y tres proyectores, al que denominó Polyvision, y que le permitía también mostrar tres acciones simultáneas, en forma de tríptico. También hay que decir que todo el aparato técnico de la película parece estar al servicio del protagonista, que casi siempre está en el centro de la composición, lo que resta importancia al resto (lo que se hace, muy probablemente, de forma totalmente intencionada). Visto todo esto, resulta complicado de entender que Napoleón pasará casi desapercibido en su estreno frente a El cantor de jazz (especialmente si nos paramos a pensar en el conocido chauvinismo de los franceses), que, si bien supuso una gran novedad y se anunció a bombo y platillo con el slogan de ¡El cine habla!, también es verdad que si nos paramos a mirar la realización, esta es de un corte totalmente clásico y que no goza de todas las novedades que incluía Napoleón (eso sin nombrar que las partes habladas en El cantor de jazz son bastante escasas y casi quedan reducidas a las canciones); aunque quizás la gran novedad de la nueva película hablada no fuera sólo el hecho de que se hablara ( y quizás eso fue lo que pudo ser el factor clave de la novedosa película francesa), sino que con ella nacía un nuevo género (el musical) que habría de convertirse en el favorito del mundo entero durante más de treinta años (décadas de los 30 a los 60) hasta el punto de que conseguiría que el estudio más importante de la época, la Metro Goldwyn Mayer, creara unas productoras especialmente dedicadas a la creación de películas de este género. En cualquier caso; todas estas novedades se deben a un mismo hombre, el director de la película, que es ni más ni menos que Abel Gance, el cual curiosamente, nace en el mismo año que el cine, pero curiosamente, fue el hijo ilegítimo de Abel Flamant, un acaudalado médico judío y la obrera Françoise Pèrethon; por lo que fue criado por sus abuelos maternos en el pueblo de Commentry hasta que, cuando tenía ocho años, su madre contrajo matrimonio con el chófer Adolphe Gance, y Gance se trasladó a París a vivir con ellos. Aunque tomó el apellido de su padrastro, siguió recibiendo ayuda económica de su padre, lo que le permitió recibir una excelente educación. Pero la parte más relevante de su vida comenzaría en 1909, momento en el que comenzó a trabajar como actor y guionista cinematográfico. Dos años después, en 1911, fundó, con la ayuda de algunos amigos, su propia compañía, y dirigió su primera película, La Digue, un drama costumbrista. Su segunda película, Le Nègre blanc (1912), aborda el tema de los prejuicios raciales, desarrollando la historia de un niño negro maltratado por los blancos. Una incipiente carrera como autor teatral fue interrumpida por el estallido de la Primera Guerra Mundial, durante la cual Gance volvió a dedicarse al cine, con películas como el cortometraje La locura del doctor Tube, una extrañísima comedia sobre un científico loco que inventa unos polvos que transforman la apariencia de las personas. Para rodarla, Gance recurrió al uso de espejos distorsionantes. En sus películas de los años siguientes introdujo las técnicas de montaje empleadas ya en Estados Unidos por David Wark Griffith, el uso de primeros planos y otros procedimientos innovadores para la época; todo lo cual acabaría culminando en Napoleón. A partir de 1917, el interés de Gance se centra en los dramas sociales, con películas como Le Droit à la vie y Mater Dolorosa, las dos de 1917. Su obra más interesante en esta etapa es La Dixième symphonie (1918), en que un compositor sublima sus padecimientos personales en una trascendental obra de arte. Tras el final de la guerra, Gance estrenó Yo acuso en 1919, un durísimo alegato contra la carnicería organizada que supuso la I Guerra Mundial. El filme tuvo un gran éxito, tanto en Francia como en el extranjero. Gance viajó a Estados Unidos para exhibir la película ante un público entre el que se encontraba el propio Griffith (al que conoció) y las hermanas Lillian y Dorothy Gish (que recordaremos porque la primera fue una de las grandes estrellas de Griffith y que apareció tanto en El nacimiento de una nación como en Intolerancia –aunque en el papel más reducido de la mujer que mece la cuna-). La siguiente obra de Gance, La rueda (La Roue), fue rodada entre 1919 y 1920, pero no se estrenó hasta 1923. Se trata de una producción monumental, de 32 bobinas, que tuvo que ser estrenada en tres sesiones sucesivas, y que desarrolla la melodramática historia de un maquinista enamorado de su hija adoptiva (lo que nos recuerda en parte a la historia de Los miserables de Victor Hugo). El interés del filme radica sobre todo en el tratamiento poético que le imprime su director, desarrollando metáforas como la de la vida como una interminable rueda. Más tarde; fue una película muy admirada por grandes cineastas, como Jean Cocteau o Akira Kurosawa. Tras una extraña comedia de horror en colaboración con el cómico francés Max Linder llamada Au secours! (1924), Gance rodó su obra más importante, la monumental Napoleón (1927), que se puede decir que es considerado unánimemente tanto por los historiadores como por los cinéfilos uno de los grandes clásicos del cine mudo e incluso del cine en general. Para realizar tal obra, Gance invirtió dos años en su realización, y en ella se recrea la primera parte de la biografía de Napoleón Bonaparte, desde su infancia hasta la campaña de Italia, en 1796; esto se debe a que este filme pretendía ser el inicio de un proyecto de seis largometrajes sobre la vida de Napoleón, que nunca se llegarían a realizar. La película se comienza a rodar en los estudios Villacourt (después de dos largos años de búsqueda de financiación), poco antes de la irrupción de El cantor de jazz; y su costo se elevo de forma tan estrepitosa que hasta los actores tendrán que financiar en parte la película. Pero las únicas cifras sorprendentes de esta película no son sólo las de los costes, sino que también podemos encontrar otros números astronómicos, pues por ejemplo: se dieron por buenos hasta 13000 metros de película rodados con hasta seis cámaras al tiempo y 10 horas de filmación; hay secuencias en las que llega a haber 100000 figurantes y que se llegaron a emplear hasta 3000 caballos para las secuencias de batalla. En la película, Gance no esconde su admiración por el personaje, al que retrata como un líder idealista y visionario, en la línea de los grandes escritores románticos (Byron, Hugo, Heine), que habían visto en Bonaparte la encarnación del espíritu revolucionario. A modo de anécdota, no sobra decir que el director también participó como actor, realizando una sobria y aclamada interpretación del famoso revolucionario Louis de Saint-Just, uno de los máximos representantes del Reinado del Terror de la Revolución Francesa. Finalmente, la película se estrena en el teatro de la ópera de París, lo que nos demuestra que ya en su tiempo no se consideró una película cualquiera (no olvidemos que en materia de cultura, allí sólo va la crème de la crème, como dirían los franceses y de hecho durante toda su historia, la ópera de París fue más que un lugar para disfrutar de la ópera, un lugar de prestigio, un círculo elitista donde burguesía y aristocracia acudían a lucirse, y es que aún hoy en día, en la impresionante galería que da a los balcones orientados a la Plaza de la Opera se celebran importantes fiestas, actos sociales y recepciones), y lo que es más importante, el cine evoluciona de aquellos cochambrosos y populares barracones a un santuario de la cultura como el que se ha nombrado (y que probablemente es un precedente de la construcción de aquellos edificios destinados a esta actividad y que en el futuro serían conocidos como los palacios del cine) Por si lo anterior fuera poco, Napoleón se anunció por radio desde la torre Eiffel como todo un logro patriótico (lo que me hace pensar que, si bien comentaba en mi anterior trabajo sobre El nacimiento de una nación, que esta película podía considerarse como el precedente de los grandes lanzamientos publicitarios polémicos que se hacen hoy en día a determinadas películas; tal vez Napoleón podría considerarse el primer fracaso no esperado de una gran superproducción pensada para agradar y para vender a todo un público general) De todos modos, la película no llegó a los cines tal cual la concibió Gance, sino que, como duraba seis horas, se comenzó a reducir más y más a cada pase (en algunos cines incluso la dividieron en varios pases). En cualquier caso, a pesar de la influencia de El cantor de Jazz, Napoleón fue vista por quince millones de franceses. En cuanto a los países extranjeros la excesiva duración del filme también provocó que se exhibiese generalmente en versiones mutiladas (en Estados Unidos, por ejemplo, se proyectó una versión de sólo 72 minutos, es decir, poco más de una quinta parte del metraje original). En Puerto Rico, la Universidad del Sagrado Corazón exhibió su versión de solo cuatro horas… etc. A pesar de que esta es su película más señalada y también quizás su mayor fracaso a causa de la irrupción del cine sonoro; de todos modos, su carrera no se pararía ahí en absoluto, pues continuaría haciendo filmes durante el sonoro, de quizás, menor relevancia. En cualquier caso, su carrera se extendería durante 60 años, lo que es una duración más que considerable. Posteriormente, la película ha sido muy reeditada (incluso por personas muy importantes como el conocido director de cine Francis Ford Coppola), de hecho, una de las más reeditadas del cine francés. No sobra decir que algunos incluso la ven como un antecedente del reportaje de investigación (aunque ahora comentaré que la película no me parece del todo rigurosa históricamente hablando) Por otra parte, ya que la película es histórica y más concretamente biográfica, no creo que esté de más ver hasta que punto coincide la película con lo que pretende relatar; así, la película (que en realidad era la primera de la que quizás hubiera sido la primera saga de la historia, pues en principio hubiera habido cinco más) comienza en la infancia del protagonista, y ahí comienzan ciertas alteraciones de la historia puesto que Napoleón Bonaparte en realidad nació Napoleone di Buonaparte (Nabolione o Nabulione en corso), sólo un año después de que Francia comprara la isla a la República de Génova. Napoléone años después cambió su nombre por el afrancesado Napoléon Bonaparte. El registro más antiguo de este nombre se registra en un informe oficial fechado el 28 de marzo de 1796; de lo que se puede observar que en realidad no era tan extremadamente francés como se dice en la película (aunque la discusión que se ve en la película acerca de a donde debe pertenecer Córcega parece muy reveladora respecto a lo anterior). Otra cosa importante es el hecho de que, Su familia formaba parte de la nobleza local y su padre, Carlo Buonaparte, abogado de profesión, fue nombrado en 1778 representante de Córcega en la corte de Luis XVI, lugar donde permanecíó por varios años, por lo que fue su madre, María Letizia Ramolino la figura fundamental de su niñez. Adelantada a su época, exigía que sus ocho hijos se bañaran diariamente, cuando lo común era bañarse, llegado el caso, una vez al mes. Napoleón, de carácter huraño y taciturno, se mantuvo apartado de sus compañeros, pues le gustaba estar solo para meditar (lo que parece encajar muy bien con lo que se describe en la película) y sentía profunda aversión hacia los franceses, a quienes acusaba de ser los opresores de los corsos (una vez más, nos topamos con algo que Gance oculta posiblemente de forma intencionada) La realidad era también, que no era muy buen estudiante y sólo le preocupaban las matemáticas, ciencia en la que progresaba asombrosamente. También se dedicó a la lectura de obras de la literatura clásica como Historia Universal de Polibio; Vidas Paralelas de Plutarco o Expedición de Alejandro de Arriano de Nicomedia, obras que tuvieron una profunda influencia en su espíritu. Más tarde, su padre consiguió que Napoleón y su hermano José se trasladaran a la Francia continental, para estudiar en la escuela militar francesa de Brienne-le-Château a la edad de 10 años (lo cual coincide perfectamente con la película). Antes de entrar debía aprender francés, idioma que habló con un marcado acento italiano por el resto de su vida. Obtuvo notas destacadas en matemáticas y geografía, consiguiendo también las necesarias para aprobar las demás materias. Tras su graduación en 1784, fue admitido en la École Royale Militaire de París. Aunque había buscado en un principio una formación naval, terminó estudiando artillería en la École Militaire. Después de su graduación en septiembre de 1785, fue comisionado como teniente segundo de artillería. Tomó sus nuevas obligaciones en enero de 1786, a la edad de 16 años. A continuación, Napoleón sirvió en la guarnición de Valence y de Auxonne hasta el estallido de la Revolución Francesa (aunque se tomó casi dos años de licencia en Córcega y París durante este lapso). Poco después de comenzar la revolución, Napoleón se encontraba en Córcega. Apoyó la facción jacobina y obtuvo el rango de comandante segundo de la Guardia Nacional de Voluntarios de la isla. Después de entrar en conflicto con el líder nacionalista Pasquale Paoli (antiguo héroe de Napoleón), Bonaparte y su familia fueron obligados a huir a Francia, donde llegaron en junio de 1793 (lo que no se enseña en absoluto en la película, de hecho, parece esquivarse de mala manera con la ligera mención de cómo Napoleón roba la bandera y se marcha; de hecho, por lo que se ve en la película, ni siquiera parece tener familia (lo que no deja de hacer que nos preguntemos como hubiera resuelto Gance las siguientes películas, si las hubiera hecho, en las que Napoleón nombra a miembros de su familia como reyes de toda Europa); quizás estos temas se esquivaron por el pasado de nacionalista de Córcega que tuvo Napoleón y que no convenía mostrar. La historia de la película acaba cuando, según los hechos históricos, Napoleón través de la ayuda de compañero Saliceti, se convirtió en comandante de artillería de las fuerzas francesas que sitiaban la fortaleza realista de Tolón que se había amotinado contra el terror republicano y había permitido el desembarco de una fuerza angloespañola. Napoleón definió y ejecutó una estrategia basada en el emplazamiento de baterías artilleras que crearan una superioridad total de fuego previa a los asaltos a los diferentes fuertes que protegían Tolón, que finalmente fue evacuada por la armada angloespañola. Su determinación, su capacidad de trabajo y su frialdad bajo el fuego le convirtieron en el héroe del sitio, tras lo cual fue nombrado general de brigada (todo ello bastante bien descrito en la película). En conclusión, se puede decir que a nivel de examen histórico, esta película no podría ser considerada como buena por su altísimo nivel propagandístico, en el que no se duda ni por un segundo en modificar hechos o incluso en recrearlos de una forma muy libre yendo mucho más allá de lo que se suele calificar como “licencia dramática” para servir al único objetivo de ensalzar a Francia como nación incomparable y magnífica, porque no nos engañemos, aunque a quien se parece alabar en apariencia todo el tiempo es a ese personaje histórico, en realidad el no es más que otro símbolo, una mera representación de una nación que es Francia, puesto que él la defiende a toda costa y todas sus ideas van dedicadas a un único fin, glorificar a Francia que es la única nación posible (de lo cual es buena muestra el increíble final en el que la pantalla se parte formando una bandera francesa y la Marsellesa de fondo, que llega a exaltar a cualquiera –yo mismo a punto estuve de gritar “¡Vive la France!”). Eso sin nombrar que, aunque no he hecho un cálculo científico, parece que la bandera de Francia aparece más veces que la nazi en La fuerza de la voluntad o la norteamericana en Yankee-doodle-dandi; las cuales son también películas de carácter extremadamente propagandístico (curiosamente, en nuestra película de carácter más “nacionalista”, Raza, no recuerdo que apareciera ninguna bandera de la España franquista). Volviendo a la película de la que hablábamos, quizás a nivel artístico sea más salvable, puesto que, aunque el parecido físico de los actores con los personajes que interpretan es casi nulo, si es cierto, que parece haber habido una documentación, de modo que muchas escenas nos recuerdan a distintas obras de arte. He comentado al principio que la película tiene muchos y abundantes símbolos y metáforas; pues bien, uno de los símbolos más claros de la película es el águila, puesto que, a pesar de que intenté documentarme acerca del asunto, no he encontrado ningún dato que pueda verificar el que realmente Napoleón pudiera tener realmente semejante animal (además de que por lo que se ve en la película se vuelve aún más que improbable por las características que tenía la jaula en la que la guardaba que no hubiera permitido al animal sobrevivir más de un par de días si es que no consiguiera escaparse antes); por tanto considero que en realidad ese águila sólo es una especie de premonición del futuro; ya que desde siempre tanto en heráldica como en el arte en general, el águila ha sido símbolo del imperio, y como tal lo utilizaron los muchos predecesores de Napoleón, como es el caso del imperio romano, de Carlomagno, de Carlos I de España y V de Alemania e incluso de personajes posteriores a Napoleón como Hitler. Por tanto me parece una coincidencia excesiva que pudiendo tener el futuro emperador cualquier otra mascota más manejable se le haya adjudicado precisamente esa ave, de la que no dudo que el director conocía todas las connotaciones; eso sin nombrar la escena en la que el águila se escapa y sin embargo vuelve dócilmente, al igual que el imperio vendrá más adelante de una forma pacífica y tranquila; o como si el águila volviera porque debía volver y quedarse con él, al igual que era su destino que el imperio volviera y la corona se quedara en su cabeza. Con explicaciones menos amplias pero no por ello menos importantes, podemos ver otra premonición o flashforward (tal vez el primero de la historia) en una de las primeras escenas en la que, “casualmente” el profesor está enseñando las islas, y a parte de hablar de Córcega como una isla a medio civilizar y esa lígera mención del afecto de Napoleón por su lugar de origen; luego se habla de Santa Helena, la isla que en el futuro se convertiría en su prisión, y que se describe como “una isla perdida en medio del Atlántico” y que parece causar certa impresión en el joven niño. No se puede dejar de hablar tampoco de la guillotina que aparece una y otra vez en medio de la tormenta, y que sin duda representa no sólo el la terrible época del terror, sino la caída de todas esas personas que defendieron la revolución francesa, una tras otra. Pero la realidad es que en Napoleón todo es grandilocuente, hasta la música (que probablemente se ha escogido esa en la versión que vimos por alguna razón) que suena todo el tiempo al estilo de las melodías de los himnos o las militares y que es claramente una música de exaltación, no sólo por los temas elegidos, sino por la forma de tocarlos y el hecho de que haya casi toda una orquesta, a lo que hay que añadir también que hay un claro predominio del viento-metal, grupo de instrumentos típicamente militares por su sonoridad en espacios abiertos sobre el resto (si nos fijamos, en la mayoría de las películas mudas se incorpora una música extremadamente suave en la que podemos encontrar un piano o incluso violines; lo que hace que veamos claramente la diferencia con esta música triunfalista que la película de Napoleón tiene). Por otra parte es en muy patriótica, ya que los temas que se tocan no han sido elegidos al azar, sino que (aunque no gozo de una enorme cultura musical francesa como para poder poner la mano en el fuego acerca de la siguiente afirmación) cada uno de los temas que se tocan no fueron compuestos especialmente para la película, sino que forman parte de música de la época, aunque no cualquier música, sino algunas canciones o melodías patrióticas de la época, por lo que no se queda en una simple elección de un compositor u otro para ambientar la película sino que la música es un factor fundamental para entenderla. En cualquier caso, he conseguido identificar la melodía de la Marsellesa hasta tres veces (incluyendo la escena en la que aprenden a cantarla) tocada de forma distinta e incluso como una ligerísima melodía (como quien no quiere la cosa, lo que hace que la película sea extremadamente manipuladora, aún sabiendo que es de propaganda); y Ah! ça ira, canción también muy conocida en Francia e inventada en la revolución y que se podría considerar como la segunda canción más importante de la historia de Francia (después de La marsellesa), en la cual, como curiosidad diré que hay un estribillo muy conocido que es el siguiente:
Le Français toujours vaincra! Ah ! ça ira, ça ira, ça ira! Les aristocrates à la lanterne, Ah ! ça ira, ça ira, ça ira! Les aristocrates on les pendra!
Cuya traducción aproximada sería:
¡Los franceses juntos vencerán! ¡Ah, se hará, se hará, se hará! (otros prefieren traducirlo como “¡Ah, caerán!”) ¡Los aristocratas a las farolas! ¡Ah, se hará, se hará, se hará! ¡De ellas los colgaremos!
Todo esto tiene importancia para la película y sus símbolismos “secretos” porque esa canción que habla de la caída de una clase privilegiada y el levantamiento de otra, suena precisamente cuando tanto en la convención como en el mar donde está Napoleón, hay una tormenta; de modo que el mensaje no puede ser más claro, mientras que en París se produce la inexorable decadencia de la nueva clase privilegiada (los políticos de la convención que no dejan de discutir) en el mar se produce el alzamiento de una persona que se alza sobre los demás en todos los ámbitos y que según los propios carteles de Gance “libra su batalla con el destino” para conseguir triunfar sobre él. Quizás el mayor defecto de la película es su excesivísima deificación del personaje (lo que no es exageración, puesto que hay un cartel en la película que dice acerca del protagonista, en palabras literales, “todo lo ve y todo lo hace bien”) hasta el punto en que no resulta en absoluto creíble, puesto que da la impresión de que Napoleón es tan perfecto y maravilloso que no puede hacer absolutamente nada mal y que cualquiera de sus acciones es simplemente intachable; un claro ejemplo de esto es la escena en la que todo el mundo discute a voz en grito (o en “mudo” más bien) de que nacionalidad deben ser los corsos, y todos parecen coincidir en su adversión hacia Napoleón, sin embargo, cuando este se levanta, da a conocer su identidad y a continuación da un discurso acerca de porque deben ser franceses, todos le adoran y quedan absolutamente convencidos con lo que les acaba de decir. De todo ello se puede extraer que haga lo que haga Abel Gance va a conseguir que quede como un héroe; de hecho, me parece una autentica pena que no se hubieran hecho las otras cinco películas, puesto que me hubiera encantado ver escenas como la coronación como emperador de Napoleón (si una tormenta le da tanto juego a Gance, no quiero imaginar una coronación en Notre Dame) y naturalmente la abdicación del 11 de abril en el tratado de Fontaneibleau o el fin de la batalla de Waterloo (momentos que si siguen el estilo de la primera película, se acabarían convirtiendo en, de la derrota absoluta y casi humillante que cuenta la historia; en un acto de generosidad por parte de Napoleón que desea que su pueblo sea feliz y por eso les concede la autodeterminación con sus antiguos monarcas y él, pobre, que está cansado de ayudarles a todos como emperador, decide irse prejubilado de vacaciones a la isla de Sta Helena, donde nadie pueda molestarle pidiendo que le firmen autógrafos). En conclusión, creo que Napoleón es una película imprescindible, y no sólo porque haya que considerarla una obra maestra o porque sea de casi obligatorio visionado para saber de cine; sino porque también me ha gustado (a pesar de su extremada intención propagandística; pero por otra parte, si nos paramos a pensar, ese detalle tampoco puede ser algo a utilizar para juzgar totalmente la calidad de una película, porque sino grandes obras maestras del cine quedarían excluidas de ese título; por poner un ejemplo, los austriacos aseguran que Sonrisas y lágrimas es una película totalmente propagandística –argumento que sostienen a causa de la dulcificación de la historia y de algunos otros cambios-, y sin embargo tiene un oscar a la mejor película y es uno de los filmes navideños por excelencia en multitud de países –lo que implica que cientos de niños lo ven, por lo que no parece que sus padres la consideren una película perjudicial para su educación; ya que nadie le da panfletos políticos a sus hijos-) y considero que es una verdadera obra maestra de la que cualquier futuro realizador podría aprender mucho en todos los ámbitos posibles, especialmente, insisto, en los simbolismos que son tan poco abundantes en el cine actual y que permiten al espectador reflexionar e ir descubriendo nuevos mensajes en la película, a parte claro, de los que ya están. Y por supuesto, como manejar de una forma genial la cámara y conseguir, no sólo implicar totalmente al espectador y que se sienta parte de la historia y de la acción (¡casi como en el cine 3D!), sino transmitir toda una serie de sentimientos y sensaciones; lo cual tampoco es extremadamente frecuente hoy en día; quizás porque Napoleón surgió en el momento y el lugar inadecuado; tal vez si hubiera aparecido mucho antes de El cantor de jazz se hubiera creado toda una escuela de seguidores de ese nuevo método de hacer cine; pero eso ya entra en el reino de las posibilidades y en el tan inseguro “que pasaría si” que nunca se puede asegurar y que los historiadores suelen rechazar. En cualquier caso, Napoleón ha sobrevivido al tiempo, la historia le ha hecho justicia, y hoy podemos apreciar toda la calidad que tenía para su época; puesto que sino, yo no la habría visto y por tanto no estaría escribiendo este GC.
GC: El nacimiento de una nación Desde que comencé a hacer este espacio, apenas he tenido oportunidad de comentar películas clásicas como siempre había deseado, por eso me alegro mucho de que los próximos GCs (Grandes Comentarios) tambíén estén en una de las secciones más completas de Universo de A, y que hablen, en este caso de un cine muy poco conocido y poco valorado (que personalmente, sólo en determinados casos me entusiasma): el cine mudo; escojo así para los GCs dos obras cumbres de este periodo (una norteamericana y otra europea). ¡Espero que os guste y os interese!:
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David Wark Griffith es el director de esta conocidísima película, pero no sólo eso, porque desde que dirigió Las aventuras de Dollie, quizás no ha habido otro realizador más citado por los directores, historiadores y críticos de cine, cualquiera que sea su nacionalidad, como una de las figuras más importantes de la historia del cine ya que revolucionó el séptimo arte hasta transformarlo en como lo conocemos hoy.
En efecto, Griffith es conocido por convertir aquel cine “primitivo” en un arte dotado de un lenguaje, marcando así el punto de partida de lo que conocemos como modelo cinematográfico; lo que acabaría siendo una referencia para otros realizadores de su tiempo como Tom Browning, Eric Von Stroheim, W.S. Van Dyke, Allan Dwan, Victor Flemming, Cecil B. DeMille, John Ford… etc; muchos de los cuales comenzaron su carrera siendo ayudantes de Griffith, y acabarían convirtiéndose en grandes directores en los años veinte, y en especial durante los treinta y los cuarenta, lo que hizo posible en nacimiento del cine clásico de Hollywood. Viendo esto, no es de extrañar que Griffith haya pasado a ser popularmente considerado como el gran innovador que “inventó” múltiples técnicas narrativas, hoy habituales en cualquier film; ejemplos de ello son: el primer plano, el montaje alternado, el flashback, los fundidos, el gran plano general, la iluminación flou, el largometraje… etc. Por otra parte, a partir de aquí se crea una clara independencia por parte del cine del medio teatral del que seguía usando una buena parte de su lenguaje (no obstante, cuando se suele hablar de esto nunca se aclara a que tipo de teatro nos referimos concretamente, porque algunos géneros tienen más en común con el cine que otros; como es el caso de la pantomima, el vodevil, el music-hall, el melodrama teatral o la linterna mágica); se hacía ver pues, que se estaba evolucionando de una “seriarte” a un arte con mayúsculas Algunos incluso consideran que su irrupción en el mundo del cine señala un punto de inflexión en la historia del medio cinematográfico, estableciendo así un antes y un después de Griffith. No obstante, muchas personas experimentan ciertos reparos a la hora de aproximarse al propio personaje de Griffith y a parte de su obra (entre ella la película de la que hablamos); puesto que Griffith como otros genios como Wagner (se adelantó a Hitler –que más tarde utilizaría la obra del compositor como estandarte del nacionalsocialismo- y ya proclamaba la superioridad de la raza aria y su odio desaforado hacia los judíos por la mayoría de las cervecerías de Munich; cosa que también plasmó en su obra, la cual es muy “alemana” –por poner un ejemplo, todas sus óperas tratan sobre leyendas o sucesos acontecidos en Alemania-) o Dalí (estuvo seriamente comprometido con el franquismo y no dudó en pintar retratos a las hijas del dictador y en tener varios encuentros con él) y otros tantos; no es lo que hoy llamaríamos “políticamente correcto”, con lo cual, como en los anteriores ejemplos, hay cosas que se prefiere ocultar o no nombrar, básicamente para no irritar a una parte considerable de la gente. En el caso de Griffith, si bien la gran mayoría de los críticos y los historiadores reconocen que la filmografía de este cineasta presenta enormes innovaciones técnicas y narrativas que lo hacen singular respecto a sus contemporáneos (quizás debido a su tendencia a la experimentación de nuevas formas de narrar); también es verdad que se sabe que el director representa en el plano ideológico la visión conservadora de la era victoriana, esa concepción del mundo más recalcitrante y reaccionaria del universo burgués decimonónico (lo cual no deja de resultar enormemente irónico sabiendo que su obra fue la inspiración de directores del bando comunista como es el caso de Einsenstein –que de hecho vio la película Intolerancia porque Lenin se lo pidió diciendo que así debería ser el cine en Rusia-; y también de directores vanguardistas como podrían ser Stroheim, Vidor o Sternberg. Eso sí, también inspiró a los conservadores Dwan, Crossland, Beaudine o Flemming –al fin y al cabo, yo considero que a la hora de juzgar una obra, debemos siempre dejar de tener en cuenta quien la hizo para poder valorarla adecuadamente; ya que, como por ejemplo, aunque Tchaikovsky odiara a muerte su ballet El Cascanueces, no significa por ello que la obra deje de ser una maravilla; o que Camilo Jose Cela fuera un tanto temperamental y en algunas ocasiones no tuviera el comportamiento que se espera de un premio novel de literatura, no significa que La Colmena no sea una auténtica obra de arte; por ello siempre se debe separar el autor de la obra para poder ser imparcial y justo, otra cosa distinta es que luego valoremos la obra en un conjunto más amplio y entonces ya tengamos que añadir el contexto social e histórico en el que la obra fue creada, pero ese paso es posterior-); no obstante ante esto, algunos dicen que el pensamiento de Griffith simplemente era el de un hombre blanco educado en el sur del Estados Unidos de su época, lo que no lo hacía directamente racista, o por lo menos no de manera consciente, tal y como aseguraron todos sus colaboradores (¿estarán estos historiadores buscando la parte políticamente correcta del artista que ya comentábamos antes?); incluso algunos dicen que a Griffith le sentó extremadamente mal que se le tachara de racista, hasta el punto de que pasará el resto de su carrera intentado demostrar lo contrario, muestra de ello es que en Lo más importante en la vida (1918) un soldado oficial sureño besa a un negro, o que en Lirios rotos (1919) convierte en el protagonista de la película a un negro. En cualquier caso, lo que si que es cierto, es que la creación de la obra que llevó en masa a la gente al cine y que consolidó a este arte como el fenómeno que conocemos hoy en día; comenzó cuando Frank E. Woods, un guionista que trabajaba a menudo con Griffith, le comentó al director su interés por una obra teatral escrita por el reverendo Tohomas E. Dixon, cuyo título era The clansman (que era una adaptación de la novela best-seller del mismo autor) y que, aunque ya había sido adpatada al cine por la Kinemacolor Company (sin demasiado éxito, ya que el proceso fotoquímico de color utilizado destruyó la película filmada), llamó la atención del realizador, que incluso leyó la novela, la cual describe la derrota de los confederados tras la guerra civil a través de dos familias (Los Cameron de Carolina del Sur y los Stoneman de Pensilvania); algunos aseguran que le entusiasmó de tal modo que acabó leyendo otra novela del mismo autor, la cual fue The leopard’s spots, que narra como surgió el Ku Kux Klan. Finalmente, se comprarían los derechos de las dos novelas. Y es a partir de aquí cuando yo considero que si esta película se convirtió en lo que se convirtió a nivel de público, fue gracias a varios factores publicitarios bien utilizados; ya que en primer lugar se utiliza un tema polémico (la guerra civil estaba a tan sólo 50 años de distancia) cosa que ya de por sí, vende mucho (sólo hay que recordar el reciente El código da Vinci de Dan Brown) y hace que todo el mundo desee conocer el objeto de la polémica, que en este caso fue muy fuerte, puesto que el film provocó enfrentamientos raciales por el racismo de su lectura histórica; cosa que ya había logrado la adaptación teatral de Dixon, que incluso llevó a que naciera la asociación denacional para el desarrollo de la gente de color, llamada N.A.A.C.P., que llegó a contar con más de 9000 miembros en las ciudades más importantes del país) por lo que cuando la película se estrena, esta asociación organiza manifestaciones contra la exhibición de la película exigiendo a las autoridades la denegación de su licencia de exhibición. Y como es lógico, con esa fama racista que la precedía allí donde iba, en cada sitio donde se estrenaba acababa provocando revueltas sociales y manifestaciones en contra de ella. Todo esto llegó a los niveles políticos más altos, ya que incluso el propio presidente de los Estados Unidos del momento, Woodrow Wilson acabó entrando en el tema (fijémonos en toda la publicidad gratuita que se le dio a esta película de forma casi involuntaria) cuando en principio apoyó su exhibición, aunque acabaría rectificando por el malestar que causó en muchos votantes. Finalmente, hasta el propio acabó entrando Griffith también directo a la polémica cuando, al no haber previsto aquella reacción por parte del público y las continuas acusaciones con las que se encontró de racismo; así que publicó inmediatamente un airado panfleto titulado “Esplendor y caída de la libertad de expresión en Norteamérica” donde defendía la libertad creativa y atacaba la censura. Si a todo eso sumamos que además el tema parece generar un enorme interés en el público norteamericano (sólo hay que ver la posterior Lo que el viento se llevó, que consiguió ser extremadamente taquillera y además conseguir los oscars más importantes, entre ellos el de mejor película; y que, aunque ningún historiador lo ha señalado, personalmente, yo encuentro muchos paralelismos entre la película nombrada y la película que estamos analizando, puesto que ambas tratan de forma clara el tema de la familia; coinciden también en que tienen la perspectiva del sur; y ambas destacan los sufrimientos a los que lleva la guerra; y algunas escenas de hecho, son extremadamente parecidas como para que sea simple casualidad, como por ejemplo, esa en la que todos los hombres parten para la guerra; por lo tanto creo, que alguno de los múltiples directores que tuvo la película, bien pudo hacer un pequeño homenaje a El nacimiento de una nación o quizás se pudo inspirar en parte en ella; no obstante, es sólo una teoría) y a eso también le tenemos que sumar el que fuera una de las primeras “superproducciones” (quizás incluso la primera) de la época, en la que todos los presupuestos previstos se saltaron olímpicamente y acabó haciéndose un despilfarro total y absoluto (una mala costumbre de Griffith, que volvió a repetir en Intolerancia, pero en la que la apuesta no le salió tan bien, porque si El nacimiento de una nación fue un éxito arrasador que acabó dando unos beneficios enormes; Intolerancia no sería comprendida por muchos y acabaría constituyendo un fracaso tan enorme que Griffith pasaría el resto de su vida endeudado por causa de ello, y los estudios ni se molestarían en desmontar los enormes decorados –por cuestiones de dinero-, prefiriendo que el tiempo acabara por destruirlos totalmente), cosa que no olvidemos, es un buen ardid publicitario que dio magníficos resultados en películas como Cleopatra (de Joseph L. mankiewicz) o la reciente Titanic (de James Cameron); así que considero, que podríamos añadir a los meritos propios de El nacimiento de una nación el hecho de ser también la primera superproducción anunciada como tal y que supo utilizar hábilmente todas las variantes de publicidad para lograr aumentar la taquilla; seguramente muchos discutirán esto, pero mirémoslo por donde lo miremos, lo cierto es que, ya sea por pura y fortuita casualidad o por astucia e inteligencia publicitaria, la película nunca hubiera sido lo que fue (al menos a nivel de público, no entró en el terreno artístico y técnico) sino fuera porque toda esa información llegó al público que por primera vez, no tomó la decisión de ir sólo al cine a ver que ponían y tragarse lo que llegara, sino que optó por ver una película muy concreta (algunos historiadores incluso aseguran que su éxito de taquilla no ha sido superado aún en la actualidad; algunos afirman incluso que llegó a ganar 40 millones de dólares), el filme del que todo el mundo hablaba (ya fuera muy bien o muy mal), y esa fue El nacimiento de una nación; y es que esta película debe ser considerada, además de una obra maestra, todo un fenómeno sociológico de profundo calado en la historia del cine. Incluso, muchos años después de su estreno, ya en los años 30, cuando se reestrena con banda sonora; la izquierda norteamericana lo señalará como el baluarte de la ideología capitalista y fascista. En la actualidad, la película sigue siendo usada por el Ku Kux Klan para sus campañas de propaganda política (con esto se puede ver la gran capacidad que tuvo esta película para causar polémica y publicidad que hasta ha llegado a nuestro días). Por otra parte, no hay duda de que sino fuera por la enorme publicidad y sobre todo recaudación, el mundo de las finanzas nunca hubiera comenzado a ver el medio cinematográfico como un sector productivo, respetable y de magnitudes insospechadas. Volviendo a como comenzó la película, lo cierto es que aunque el presupuesto inicial de la película ascendía a 40000 dólares, cifra que ya para la época cuadriplicaba el presupuesto normal de un largometraje; acabaría costando, oficialmente (los hay que aseguran que pudo ser cuatro veces más) 110000 dólares. Para tal empresa, Aitken tuvo que vender parte de sus acciones de la Mutual ya que sus socios se negaron a participar en un proyecto que parecía haberse desbordado totalmente. Griffith por su parte, no se quedaría atrás, ya que invirtió toda su fortuna personal, e incluso solicitó diferentes préstamos a los bancos (que debido al éxito de esta película acabaría pudiendo salir del apuro; pero nuevamente volvió a invertirlo todo en Intolerancia, en la que ya sí que lo perdería casi todo). Esto llevó a la creación, por parte de ambos, de la productora y distribuidora Epoch Producing Co. A continuación, se produjeron seis semanas de preparación en las que se buscaron las localizaciones y fueron consultados más de un millar de documentos. Por fin, la película comienza a rodarse el 4 de julio de 1914 en el sureste de California; el rodaje durará nueve semanas; y el montaje duraría tres meses, lo cual era impensable para una película de la época; pero aún más llamativo es que según Lillian Gish (una de las actrices que aporta mucha información sobre Griffith en sus memorias) no existía un guión detallado antes del rodaje, con lo que los actores hacían su papel desconociendo el argumento completo de la película; con lo que el único que podía tener una visión de conjunto era el propio Griffith (y no debía de estar muy seguro de ello, ya que a pesar de su buena intuición y capacidades; sólo se utilizó un 10% de todo lo rodado para el montaje final del film; que aún así, tiene una gran duración para la época). Pero la verdad es que todo lo referente a El nacimiento de una nación es sorprendente por sí mismo; ya que la película tenía originalmente 13508 pies (que fueron reducidos por Griffith a 12500); 1544 planos (en la época la media era de 100); la duración llegó a alcanzar los 180 minutos y los participantes en la producción superaron las 18000 personas; en las escenas de guerra se utilizaron 3000 caballos; para la confección de los trajes de época se emplearon más de 37000 metros de tela; para mejorar la técnica de fotografía nocturna se pagaron más de 5000 dólares y otros 10000 diarios para el alquiler del rancho donde se desarrollan las escenas del Ku Kux Klan; y la enorme cantidad de personal que participaba en la película llevó a crear un hospital para atender accidentes laborales; eso sin contar con que para las escenas de batalla se pidió a la academia militar de West Point su colaboración para diseñar la contienda. A todo ello debemos sumar que en la película intervinieron los actores más importantes del momento; extras de lujo como Erich Von Stroheim o John Ford y ayudantes de realización que se convertirían en grandes realizadores. Otra cosa muy a destacar de esta película y muy innovadora es el hecho de que tuvo incluso una banda sonora, probablemente a muchos les extrañará tal afirmación tratándose de una película muda, pero casi todos sabrán también que en la mayoría de los cines la sesión cinematográfica se amenizaba con un pianista que tocaba fragmentos de obras que fueran acordes con la situación que se desarrollaba en pantalla; pues bien, para esta película el propio Griffith se interesó en la partitura musical que se debía tocar e incluso firmó como autor de ella (esto no es del todo cierto, ya que la partitura fue compuesta por Joseph Carl Breil –que también la firmó, y que anteriormente ya había compuesto la partitura de las versiones norteamericanas de La Reina Elizabeth o Cabiria; mas tarde volverá a trabajar con Griffith en Intolerancia y en Flor que renace; y naturalmente, en la versión sonorizada distribuida en los años 30 de El nacimiento de una nación-, y aunque el director tenía cierta formación musical, probablemente no llegaba más allá de señalar los aspectos generales de la composición musical y algunas sugerencias sobre los fragmentos que se debían compilar. Finalmente, la partitura reunió más de cuarenta fragmentos de obras de compositores tan importantes como Rossini, Verdi, Wagner, Grieg, Chaiskowsky, Lizt o Beethoven. Pero además de clásicos, también se añadieron canciones populares como “Dixie” o “Marching through Georgia”; ya que todas ellas reforzaban el dramatismo de muchas escenas. Tras todas estas dificultades, por fin, la première de El nacimiento de una nación tuvo lugar el 8 de febrero de 1915 en el Auditórium Clune de Los Ángeles (en aquel momento con el título de El hombre del clan, es decir, el mismo que el de la novela y la obra de teatro); pero el estreno será en el teatro Liberty de Nueva York. Será de aquella cuando la N.A.A.C.P. que defendía los derechos del colectivo negro de los Estados Unidos; presione para que la película no fuera distribuida por su manifiesto racismo; ello provocó que la película pasara de los originales 1544 planos a 1375 planos, para eliminar varias secuencias en las que unos negros renegados abusan sexualmente de varias mujeres blancas, y un epílogo en el que se sugiere que los problemas del racismo en Estados Unidos se resolverían con la deportación de los negros a África. Y aunque como ya dije, las críticas llegaron por todos los lados, y hasta un miembro de la MPPC llegó a calificar la película de “una audaz monstruosidad condenada al fracaso de taquilla más estrepitoso”, como ya comenté, el filme se mantuvo en cartel ininterrumpidamente durante 48 semanas con un precio de taquilla fijado por Aitken de dos dólares la entrada; con lo que en tan sólo cinco años generó quince millones de dolares de recaudación de taquilla; y se calcula que hacia 1948 ya había recaudado en todo el mundo más de ciento cincuenta millones de dólares, siendo por tanto la película más rentable de la historia del cine hasta la fecha (aunque esto no deja de ser discutible, pues muchos dicen que ninguno de esos datos está muy claro, y hay otras tantas películas que aseguran ser la más taquillera, entre ellas El mago de Oz o Lo que el viento se llevó); no obstante, eso no significó que los beneficios llegaran a sus destinatarios lógicos, ya que Aitken pactó la venta de derechos a los distribuidores regionales, lo que provocó muchas perdidas a la Mutual e hizo millonarios a numerosos distribuidores independientes, algunos de ellos alcanzarían gran relevancia en el futuro dentro del campo del cine, como fue el caso de Louis B. Mayer (del que se calcula que gracias a El nacimiento de una nación ganó más de un millón de dólares en su distribución), que no muchos años después fundaría la Metro-Goldwyn-Mayer, estudio que sería archiconocido en todo el mundo por sus magníficos musicales y por tener “más estrellas que en el firmamento” (como decía su slogan). Llegados a este punto, es obvio que se debería incluír el argumento que dio origen al mito, y que básicamente combina una serie de elementos que resultan tópicos en el melodrama griffthiniano; es decir, el marco histórico de la guerra de secesión sirve de fondo épico para desarrollar una historia de amor entre dos jóvenes pertenecientes a cada uno de los bandos enfrentados; así, en el prologo se explica como el origen de la esclavitud se remonta a la época de los tratantes de esclavos ingleses del siglo XVII. A continuación, son presentadas las dos familias protagonistas del filme, las cuales son los Stoneman del norte y los Cameron del sur, los cuales van a vivir el drama de la guerra civil norteamericana. Pero entre los hijos de ambas familas se tejen relaciones afectivas, así; mientras Ben Cameron (Henry B. Walthall) se enamora de Elsie Stoneman (Lillian Gish; actriz que gracias a sus memorias tenemos una gran información sobre el director y que participaría en su siguiente proyecto Intolerancia en el papel de la mujer que mueve la cuna); y por su parte Phil Stoneman (Elmer Clifton) lo hace de Flora Cameron (Mae Marsh). Pero cuando la guerra estalla, los dos hijos primogénitos han de luchar en bandos contrarios (este es el momento en que Griffith comienza a reproducir algunos episodios míticos de la historia norteamericana –la película tiene varios-; como sería el caso de la batalla de Petersburg, el incendio de Atlanta o la marcha de Sherman hacia el mar). Herido en el campo de batalla, Ben Cameron (apodado el pequeño Coronel) es ingresado en un hospital de Washington, donde Elsie Stoneman trabaja como enfermera. Mientras, el general Lee firma la rendición ante el general Grant. Mientras, el pequeño Coronel regresa a casa tras eludir una falsa acusación de traición, gracias a la intervención del propio Lincoln. Seguidamente es reconstruido el asesinato del presidente mientras asistía a una representación teatral (la cual es una de las secuencias más analizadas de toda la película por los historiadores del cine), y allí también se encuentran Phil y Elsie Stoneman. En el sur, todos lamentan la muerte del Presidente Abraham Lincoln; lugar a donde se trasladará la familia Stoneman, donde el padre, que es diputado, ha de supervisar el mantenimiento del orden y velar por la reconstrucción del país; su ayudante es Silas Lynch, que acaba siendo vicegobernador y utiliza su cargo para humillar a los blancos y para cometer excesos. Mientras, Flora Cameron es acosada por Gus (un sargento negro) de tal forma que se lanza por un precipicio y muere. Todo esto llevará a que el pequeño coronel entre en el Ku Klux Klan para vengar a su hermana y defender a los inermes blancos de los negros. Por su parte, Silas Lynch pretende casarse con Elsie Stoneman, y ante la oposición del padre, Lynch lo encierra en prisión y secuestra a la hija. A continuación los negros descubren que el pequeño Coronel se ha convertido en el líder del Ku Kux Klan, por lo que deciden acosar a su familia, la cual se ve obligada a huir a una cabaña; en donde acabarán siendo asediados por los negros, pero finalmente, son liberados por los jinetes encapuchados blancos en un trepidante, emocionante y memorable “rescate en último minuto”. Viendo esto, se nota como finalmente Griffith consiguió sintetizar los dos libros (probablemente ese fue uno de los factores de que se rodara tantísimo y que nunca se llegara a utilizar, incluso, es posible que dado que no había un guión como tal, Griffith utilizara como punto de apoyo ambas novelas durante el rodaje, lo cual llevaba a que nunca estuviera seguro –hasta que llegó la hora del montaje- de cuanto había rodado y de que era o no lo fundamental; pues de alguna manera había que sintetizarlo todo) que deseaba convertir en película, ya que consigue enlazar la guerra civil con el nacimiento del Ku Kux Klan de la manera más hábil y sin que la película resulte muy forzada. Por otra parte, dirigiéndonos a otro tema; ya hemos comentado que Griffith solía incluir grandes novedades técnicas en sus películas, y naturalmente, El nacimiento de una nación no es una excepción; puesto que en ella Griffith demuestra un absoluto dominio de la mayoría de las técnicas cinematográficas que había estado ensayando durante años; como los fundidos desde negro y a negro que son utilizados para puntuar las diferentes secuencias del la película, así, la planificación de la secuencia comienza con un plano general para posteriormente iniciar la fragmentación de la secuencia, definiendo nítidamente un eje de acción, así como las direcciones de las salidas y entradas de campo; por otra parte, los personajes poseen una profundidad psicológica plena que consiguen arrastrar al espectador al interior de la diéresis; también hay que destacar que el ritmo del montaje aumenta a medida que se aproxima el cierre narrativo del film, lo que se hace mediante el recurso habitual del “rescate en el último minuto” (que en este caso incluso alterna varias acciones distintas como el asedio de la cabaña donde se refugian los Cameron de los negros renegados, la confusión que reina en la ciudad, Elsie resistiéndose a Lynch y los jinetes del Klan que acuden a salvarles); también son importantes los virados, pues diferencian los espacios en los que transcurre la acción; los movimientos de cámara (que en esta película serán escasos, pero que aumentarán en Intolerancia) que incluyen panorámicas y travellings; la cuidada iluminación está al servicio de la naturalización del espacio de representación… etc, todo lo cual contribuye ampliamente a espectacularizar la puesta en escena, especialmente porque todos estos recursos son empleados de una manera coherente y relacional y están al servicio del sistema del narrador en la medida en que la información narrativa está minuciosamente calculada para que nada escape a su control. No obstante, la película no está exenta de defectos, incluso en lo técnico, puesto que en ocasiones los recursos utilizados presentan una seria resistencia al fluir de la narración; ya que, aunque los primeros planos y los planos de detalles permiten componer una puesta en escena dramática, en ocasiones parecen dominar el avance del relato, suspendiendo de ese modo momentáneamente el fluir temporal. Por otra parte está la presencia del narrador en los carteles, el cual se permite enjuiciar moralmente los hechos descritos también es un elemento que empuja al espectador hacia el exterior de la diégesis; es más, el narrador de El nacimiento de una nación siente una clara debilidad por subrayar, a veces hasta el límite de lo creíble, los momentos de mayor emotividad; un ejemplo podría ser la secuencia del regreso a casa del pequeño Coronel, en la que Griffith consigue crear un clima de gran expectación en el encuentro de los dos hermanos mediante una alternancia de planos de Flora (en el interior de la casa) y de Ben Cameron (en el exterior), que se detiene bajo el umbral de la casa dilatando al máximo ese instante. También hay que decir que Griffith no consigue tener una gran habilidad a la hora de utilizar emplazamientos de cámara variados que ocupen las posiciones y los puntos de vista de los personajes; con lo que el filme no se puede inscribir en el paradigma de la ubicuidad de la cámara. Por mi parte, no me queda sino decir, que si bien El nacimiento de una nación puede considerarse una obra de arte por todo lo que supuso históricamente, tanto en el momento como todas las innovaciones técnicas que supuso y que ayudarían a mejorar el cine y a convertirlo en lo que conocemos hoy; lamento decir que no me entusiasmó, quizás porque ninguna película muda a conseguido llegarme del todo, tal vez porque le doy demasiada importancia a un guión (aunque ya se que también las películas mudas lo tenían) que tenga grandes diálogos y un argumento perfectamente planificado; ya que las películas mudas en general, me resultan extremadamente lentas (tal vez el que estemos tan acostumbrado al trepidante cine moderno en el que no se nos deja respirar ni por un segundo, influye en eso; aunque yo adoro muchas películas del cine clásico y estas no se caracterizan por su rapidez) y acaban por provocarme un enorme sopor (quiero destacar, que las que vemos en clase no son las únicas películas mudas que he visto, ya antes había visto unas cuantas). Todo esto quizás se debe a que en el momento que se hicieron era necesario dar tantísimos datos físicos (por otra parte también quiero decir que nunca me ha gustado la comedia física, tal vez eso también influya) para que un público de toda clase y condición consiguiera comprender la película; pero en la actualidad, acabas por perderte y perder interés con tanta grandilocuencia; eso sin nombrar la escasez de carteles para explicar la historia que hacen que tengas que deducir una gran parte tu solito, especialmente con la cantidad de personajes que llegan a aparecer en escena y los misteriosos diálogos que se empeñan en entablar y que eres incapaz de deducir ni aún intentando leerles los labios. Visto todo lo anterior, se entenderá como, si bien puedo mantener la atención con cierta facilidad durante la primera hora de la película (especialmente gracias a la magnífica dirección artística y de vestuario, que hacen que cada decorado te sorprenda y te resulte más hermoso que el anterior, de modo que puedes explorarlo mientras se desarrollan las larguísimas escenas), a continuación no puedo evitar perder el interés por los continuos intentos frustrados de obtener más información que la escasísima que unos carteles puestos cada media hora me proporcionan; con lo cual termino por rendirme y aburrirme. Frente a estos argumentos, Chaplin dijo una vez que la forma del cine como arte debía de ser muda y en blanco y negro (de hecho sólo hizo una película hablada, El gran dictador) y que todo lo demás le parecía una barbaridad y una vulgaridad. Sin embargo, gracias a Dios (o al menos yo lo veo así) el cine ha evolucionado, y gracias a gente como Griffith y su El nacimiento de una nación el cine es tal y como lo conocemos; así que, dejando de lado valoraciones personales que siempre son muy subjetivas y no aportan demasiado; no hay duda de que esta película debe ser considerada una obra de arte, básicamente porque nunca se podrá llegar al coche si antes no inventamos la rueda, y Griffith con esta película inventó el motor a vapor que nos llevaría directos a la siguiente etapa del cine y que es crucial para entender toda la historia del cine. August 08 GC: Reflexiones sobre el cine¡Vuelven los GC (ya sabéis, los grandes comentarios)!, y en esta ocasión, se hace con uno de esos escasos artículos que deberían ser más frecuentes (lo siento, no doy para más) sobre cuestiones generales, en vez de tantas críticas, en este caso trataré varios temas que a todo cinefilo le encantará debatir (¿alguien quiere hacer ya un comentario?), en fin, allá van, luego ya me diréis si estáis de acuerdo o no conmigo:
¿Por qué el cine ha triunfado?
Creo que el cine ya comenzó con cierto éxito por ser una novedad que atrajo a mucha gente que se sorprendía de ver como algo que se hacía en lugares e incluso tiempos lejanos tomaba vida de repente ante los ojos de los espectadores; eso sin nombrar la facilidad de llevar a cabo una proyección lo que hacía que fuese asequible a las clases populares y que no se volviese un arte con cierto grado de elitismo como son la mayoría de las artes (exceptuando, claro está; la hermana del cine, la fotografía) ya que suele haber siempre una obra original y única, lo cual de un modo u otro las hace más inaccesibles. En cambio el cine podía incluso deambular por muchos pueblos y cuando se utilizó con fines informativos, entonces aumentó el interés por él. Naturalmente, si se hubiera quedado en eso, el cine no hubiera llegado a donde está, pero creo que es un arte que ha sabido evolucionar muy bien, porque se siguieron (y se siguen) haciendo progresos continuos para sorprender al espectador y que siempre encuentre una razón para ir. Una muestra de ello es como se comenzó a sofisticar cada vez más, así comenzó consiguiendo combinar imagen y sonido, más tarde el color, para acabar resultando lo más real posible y finalmente en la actualidad muchos técnicos afirman que con los efectos digitales que tenemos se puede hacer cualquier cosa. Creo que la facilidad de adaptación que siempre a tenido el cine, es un factor importante, pero no el único, porque por mucho que evolucione un servicio, sino encuentra la aceptación del público de poco servirá. Uno de los motivos de que nos guste el cine que más se suele decir es que nos encanta que nos cuenten historias, pero creo que es insuficiente, ya que el resto de las artes también hacen eso a su manera; pero el cine tiene una ventaja sobre el resto, y es que es la forma más aproximada de vivir esa historia, tal vez porque la abstracción se vuelve total en ese momento, ya que en el cine no puedes distraerte de ninguna forma, sólo puedes hacer una cosa: mirar la pantalla. Y quizás una de las mejores cosas del cine es que no tiene limitaciones; tanto puedes bailar y cantar sin llamar la atención (y de hecho, que todo el mundo se sepa los pasos) por todo Nueva York; como volar sobre un enorme dragón por tierras lejanas o simplemente viajar en el tiempo a conocer un personaje histórico. El cine nos permite ser o hacer cualquier cosa que queramos en cualquier momento, con sólo desearlo; seamos como seamos o estemos en las condiciones físicas que estemos. Si a eso sumamos el hecho de que haya tantos géneros a elegir que cubren todos los gustos, es casi inevitable que no nos guste y que no nos resulte agradable. También hay que destacar el escaso esfuerzo que supone el cine frente a otras artes que se dan más a la reflexión y a un mayor trabajo intelectual(la literatura, por ejemplo); al fin y al cabo en esta lo único que hay que hacer es sentarse y escuchar la historia Por último, creo que el cine ha tenido éxito porque potencia algo que al ser humano le ha encantado hacer durante toda su existencia: soñar; soñar con cualquier cosa, con una vida diferente, con un mundo diferente, lograr determinadas aspiraciones, descubrir que hay algo especial en nosotros; porque aunque el protagonista de la película no somos nosotros, lo vivimos como si lo fuéramos porque nos sentimos identificados con él Cine: ¿arte o industria?
Esa es una pregunta que se ha planteado desde los inicios del cine, momento en el que sólo era una novedad (para nada arte), mucho más tarde se le dio la denominación de septimo arte, y en la actualidad, si preguntas a cualquier persona cuestionará la posibilidad de que sea arte o como máximo te dirá “¿que tipo de cine?” (puesto que, guste o no, lo primero que nos viene a la cabeza cuando se dice la palabra cine es una montaña con un cartel de letras blancas que pone “Hollywood”). Como en todo debate, también en este hay posturas diferentes; así los que defienden que el cine es una industria argumentan que la gran mayoría de las películas (es decir, las comerciales) han sido realizadas como con un molde (y por tanto “todas iguales”) para satisfacer a una masa que sólo quiere historias simples y que entretengan un mínimo, con lo que se prescinde de la calidad para apostar por el taquillazo fácil y rápido, de modo que una película es buena o mala dependiendo de lo que haya recaudado en el primer fin de semana (y por tanto lo rápido que se recupera la inversión); y a partir de ahí se dará un nuevo paso en la producción de películas parecidas, que si bien la crítica las puede poner verdes, el público responde. En cambio, los que argumentan que el cine es un arte dicen que sólo por su forma de narrar historias o acontecimientos. Otros prefieren decir que el cine no es todo arte, sino sólo una parte; aunque no aclaran cual, ni como se debe decidir que cine es arte y cual no es arte. Y la última postura en este debate es que el cine es ambas cosas, arte e industria. Los que opinan esto, argumentan que el cine es un arte que se organiza como industria, y más aún, un arte que por sus peculiaridades tan sólo es posible en tanto que se organiza como industria. Todas las posturas parecen validas y todas ellas tienen argumentos interesantes, así que supongo que es una de esas preguntas que nunca se acabarán de resolver del todo. Personalmente, yo prefiero considerarlo un arte puesto que si bien es cierto que hay un interés económico detrás, ¿en que arte no lo hubo durante todos los tiempos?; por ejemplo en materia de arquitectura, el Palacio del Escorial se realizó para que todo el mundo quedara deslumbrado con el poderío del imperio español y el catolicismo (la iglesia está perfectamente orientada hacia el monte del calvario en Jerusalem); en escultura, El David de Miguel Angel es una alegoría política que se encargó para simbolizar la grandeza del pequeño estado de Florencia (el pequeño David –Florencia- vence al gigante Goliat –los Estados Pontificios-); y que decir de la pintura, donde las alegorías y simbolismos políticos llenan la mayoría de los cuadros aún incluso siendo de temática religiosa o mitológica, un ejemplo de todo esto podría ser Don Gaspar de Guzmán, conde duque de Olivares (en el que se representa al valido en actitud triunfal). ¿Acaso en todos estos casos no hubo intereses económicos (nadie hizo la obra “por amor al arte” como suele decirse, se hizo después de un contrato muy riguroso con el artista –aunque en épocas anteriores al renacimiento y hasta casi acabado este solían ser considerados simples artesanos y por tanto criados- en el que, en el caso de las pinturas incluso se especificaba muy claramente lo que debía de pintar el artista y lo que debía de hacer el taller para evitar luego malentendidos), sociales (concienciar a la sociedad o a determinados personajes del momento de un asunto que les pudiese interesar) e incluso políticos (clarísimos, incluso hay una forma de denominar a este tipo de arte: áulico, es decir, el arte al servicio del poder); visto esto, dejan por ello obras como las anteriores y otras muchas (no olvidemos que al menos un 70% del arte occidental es religioso, y en la gran mayoría suele haber un simbolismo político detrás, muy especialmente después de la contrarreforma). Y tal y como hubo artistas “comerciales” también los hubo que no dejaron de ser ayudantes de taller ya que su forma de hacer las cosas no resultaba agradable a la época, ¿deben entonces ser por ello más valorados en la actualidad por ser “artistas independientes”? yo creo que no. Explicado todo esto, ¿se puede seguir manteniendo que las películas comerciales dejan de ser arte sólo por ser comerciales?, a mi forma de ver no. Quizás si que se pueda decir que el cine es arte e industria a la vez, puesto que al contrario que algunas de las otras artes, es casi imprescindible poseer ciertos recursos económicos para llevar a cabo su realización; por lo cual el cine acaba resultando inseparable de la industria, al menos si pretende sobrevivir. ¿Qué a veces parece que no todas las películas son buenas, y algunas incluso parecen iguales y que sólo se potencia lo que entretiene a la masa? Cierto, no todas las películas que se hacen son buenas, pero no por ello dejan de ser arte; al fin y al cabo, en la historia del arte hay cientos de artistas considerados por los historiadores hoy normalitos, mientras que en su tiempo fueron dioses, y unos cuantos que nunca se les dio gran consideración; y aún así, están en la historia del arte, porque, como por ejemplo, ¿acaso cuando miramos una pintura barroca nos preguntamos si es arte?, la respuesta suele ser no, nos resulta incuestionable que sea arte, sólo por el hecho de ser antigua y ser una pintura ya consideramos que es arte (otra cosa es, como ya dije, si es bueno o malo, pero no por ello deja de ser arte), entonces, ¿por qué no le damos esa misma categoría al cine?. Aclarado el aspecto de que el arte puede ser bueno o malo pero no por ello deja de ser arte, hay que responder al hecho de que algunas películas dado que su argumento o forma ha triunfado se repita su esquema hasta la saciedad; respecto a eso, también en la historia del arte nos encontramos con respuestas; puesto que durante muchos siglos hubo pintores que pintaban “a la maniera de”, es decir “a la manera de” un pintor determinado; y el artista en cuestión copiaba muchas de sus técnicas y estilo para que el cuadro pareciera del artista original. La historia, como a veces sucede, ha puesto a esas obras y a esos pintores en su sitio, es decir, la gran mayoría en el olvido; crearon arte, cierto, pero sus obras no eran ni buenas ni originales; y dado que se hacen muchas películas al año, si incluso las destacables corren el riesgo de perderse en la memoria colectiva de la gente y desaparecer de la historia, que decir de las malas. Dicho esto, quizás sea cierto que sólo se potencie lo que la masa decide y paga, pero también con las otras artes se ha hecho lo mismo; un fotógrafo como por ejemplo, no empieza siendo cotizadísimo desde sus comienzos, y para hacer arte, primero tendrá que hacer cosas más “vulgares” como retratos por encargo o reportajes para revistas, pero quizás más tarde, cuando haya hecho lo más comercial y con dinero pueda hacer lo que realmente quiere hacer. Y volviendo a los ejemplos del arte más clásico, no debemos olvidar que hasta a Leonardo da Vinci le rechazaron su Mona Lisa y su Virgen de las Rocas (la expuesta en la Nacional Gallery) fue rechazada y por el contrato fue obligado a modificarla para satisfacer a sus clientes, la cofradía que se la encargó (actualmente, su segunda versión está en el museo del Louvre); y como se puede observar, también en este caso utilizamos un léxico comercial, hay un cliente, y por tanto habrá también un vendedor que tiene que satisfacer cierta demanda, no sólo un artista. Poniendo también un ejemplo del hermano mayor del cine; el teatro, Lope de Vega llenaba todas sus funciones a las que acudía todo Madrid (y sin embargo hoy en día se estudian en los libros de texto y las escasas representaciones que se suelen dar hoy en día son en teatros nacionales nada comerciales; y si te paras a pensar, ¿acaso ha sido eso lo que lo ha convertido en arte?), ¿deja por ello de ser arte?, porque también fue comercial (y mucho) en su época. En realidad, a mi modo de ver, ese argumento que se suele dar de que el arte debe de ser algo lejano a todo el mundo, entendido sólo por unas élites culturales me parece algo absurdo; sobre todo porque el arte desde casi toda su historia (y a pesar de las dificultades por ser obras originales únicas) ha sido considerado un medio de transmisión de valores, de cultura, que pretende agradar al ser humano y hacer que se sienta mejor en el mundo en donde vive; lo que defendían especialmente los humanistas y más tarde los ilustrados, que incluso llegaron a decir que no podía existir maldad si el hombre estaba rodeado de belleza, pues ella lo es todo. ¿Cumple el cine esa función?, quizás no todas las películas, pero sí una buena parte, de hecho, como por ejemplo, muchas personas que no tienen demasiados estudios, ya sea porque no pudieron o porque no quisieron; acceden a la historia gracias a películas comerciales y aprenden algo de ella o simplemente hechos interesantes que de otro modo no conocerían (otra cosa distinta es que a veces las películas estén llena de errores históricos). Por lo tanto, el cine comercial, quizás no trate todos los aspectos archicultos que le gustaría a determinados intelectuales; pero, por suerte, la época en la que vivimos es una época de difusión del arte, y ese hermetismo cultural está pasado de moda; hoy vivimos en una época en la que prácticamente existe la obligación de exponer, de que todo el mundo pueda acceder a su historia y conocerla (¿porque sino hay tantas exposiciones temporales?); así pues, ciertamente debe existir un cine que se preocupe de determinadas cosas y que muestre cierta inclinación por diversos temas intelectuales; y no dejara de ser arte; pero tampoco se puede condenar al cine comercial, que tal vez no será todo bueno, pero no por ello deja de ser arte en ningún momento. Además, ¿acaso le podemos negar la categoría de arte a películas como El mago de Oz, Cantando bajo la lluvia, Lo que el viento se llevó o Blancanieves y los siete enanitos?; todas ellas fueron verdaderos éxitos de taquilla en su momento y fueron creadas con la intención de que las viese la mayor gente posible, y no por ello dejan de ser obras de arte. Y dirigiéndonos a lo que es la película en sí ¿acaso no nos sentimos tan bien tanto cuando Frank Capra nos cuenta una historia en el cine como cuando Sherezade lo hace en sus mil y una noches?; ¿no hemos seducido todos con Fred Astaire a Ginger Rogers tanto como Don Giovanni en la ópera de Mozart?; ¿no hemos admirado de la misma manera a las majas de Goya en el Madrid dieciochesco que los elegantes decorados y refinados vestidos de Cecil Beaton?; ¿no hemos quedado igualmente sobrecogidos tanto con la novena sinfonía como con las bandas sonoras de Rogers y Hammerstein?... etc; todo ello se resume en una sola palabra: emoción; y eso, es en lo que coincide todo el mundo (en lo que a arte se refiere) que debe provocar una obra artística; y dudo que nadie pueda argumentar seriamente que el cine no provoca emociones. Explicado todo esto, parece que sólo queda responder a la pregunta inicial, “Cine, ¿arte o industria?”, sin duda arte; que depende de la industria cierto, pero arte con mayúsculas, y tan a la altura de la literatura, la música, la arquitectura, la escultura, la pintura… etc como cualquier otra arte (especialmente si tenemos en cuenta que muchas veces el cine suele juntar algunas de esas artes en si mismo). July 14 Saga Harry Potter Continua esta larga crítica en la que se introduce toda la saga del famoso mago y en la que pronto también se hablará de la sexta entrega, hasta aquella hablaré de:
2ª parte del artículo:
Harry Potter y el caliz de fuego
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El guión vuelve a destacar, si bien no por su genialidad, sí por su fidelidad absoluta al libro, a pesar de la reducción drástica que se tuvo que hacer de este (el segundo más largo de la saga) y que incluso se llegó a pensar en hacer dos películas, el filme sale bien parado finalmente.
La dirección de Mike Newell, si bien no es brillante, es aceptable y supera con nota retos que ninguno de los anteriores directores tuvieron y que tan complicados debieron ser de filmar como el torneo de los tres magos o la lucha con Voldemort; demostrando en todo ello un conocimiento de ese mundo. De todos modos, quizás el grupo elegido para el baile no fue lo mejor, los magos deben escuchar una música diferente a los adolescentes muggles, por lógica.
El apartado técnico artístico tiene la oportunidad de brillar en todo su esplendor con nuevos decorados, vestidos y peinados (en este aspecto mucho peor, ¿cómo se explica que después de tener el pelo corto durante toda la saga todos y cada uno de los protagonistas decidan dejarselo largo a la vez? además de que les quedaba fatal) y aprovecha bastante bien esa oportunidad.
La fotografía es muy mejorable, que la historia se haya vuelto más oscura no significa que todo deba estar en tinieblas. En cuanto a la música, se oye por última vez a Williams, que abandonó la saga aquí sin aportar nada nuevo o extremadamente destacable.
En cambio, los efectos especiales y digitales alcanzan el máximo esplendor en una película que les sirven en bandeja y que ellos aprovechan para hacer una obra maestra que supera totalmente lo anterior.
El reparto joven se mantiene correcto en sus papeles, aunque ya los hay que no acaban de encajar con las características por las que fueron elegidos (¿Neville delgado?); también hay que destacar a los campeones del torneo, una vez más, muy buena elección de reparto para la película; no obstante, esa preocupación debería de haber surgido antes, sobre todo teniendo en cuenta que ni Driggory o Chang aparecieron de la nada en Hogwarts, sino que ya se les había mencionado varias veces en los anteriores libros, por lo cual, la presentación de estos personajes de forma tan repentina y ese amor tan "espontáneo" de Harry pierde credibilidad.
En el reparto adulto siguen apareciendo actores importantes y los que permanecen hacen brillantemente su papel a pesar de que generalmente sus intervenciones son más bien pocas (al fin y al cabo no son los protagonistas), Miranda Richardson destaca como nueva adquisición.
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Harry Potter y la orden del fénix
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El director vuelve a cambiar una vez más, y por fin, aciertan, uno está dispuesto a quedarse para acabar la saga y que el final tenga un mínimo de uniformidad; curiosamente, esta persona no la encontraron entre los grandes nombres de la dirección, sino en un hombre que casi sólo había hecho televisión y que por tanto, no era precisamente el primer nombre en el que se pensaría para continuar con una saga millonaria, fue el británico David Yates, que se compromete con la saga y con el respeto a todo lo anterior, pero no por ello deja de poner su propio toque (al fin y al cabo todos lo hicieron, muestra de ello son las letras del título de la película, que cambiaron con cada director).
A decir verdad, tenía ciertos reparos con esta película, pues el quinto es mi libro favorito de toda la saga, y dado que ya me habían estropeado el tercero, con un director semi-aficcionado en el cine, un guionista diferente y el cambio del compositor... ¡a saber que podía salir de ahí!. Pero sorprendentemente, todo fue bien, mejor que bien, puesto que la quinta se convierte en una de las mejores de toda la saga, al igual que el libro, y es que la fascinante reflexión sobre el poder y sus límites, la censura y las libertades es realmente fascinante y está plasmado en la pantalla como tal; se convierte así esta película en una de las pocas de la saga que realmente podría verse descontextualizada de las otras.
El guionista cambia, pero la pérdida de Steve Kloves (sólo por esta película tengo entendido) no la perjudica en absoluto, de hecho, el cambio apenas nota; eso sí, el guión resume rigurosa pero magistralmente el libro, destilando todo lo importante y asegurándose que la esencia permanezca, consiguiendo incluso que el libro más largo sea la película más corta, simplemente brillante.
El director se lanza con entusiasmo sobre su proyecto decidido a convertirlo en una gran película, cosa que consigue, de modo que el film es dinámico, entretenido y no deja descansar al espectador y el filme incluso cuenta con muchas escenas espectaculares, aún no teniendo un material propicio a ello.
Todo el apartado técnico artístico está muy bien, no hay duda de que a estas alturas ya tienen una estética muy concreta del mundo Potter y que la siguen sin fallos para que todo sea perfectamente coherente, por lo demás, las novedades en decorados vestuario y peluquería también están muy bien.
La fotografía está bien y el nuevo compositor musical resulta ser todo un acierto.
El reparto joven se mantiene perfectamente en unos papeles que conocen y que saben hacer porque a estas alturas ellos ya son los personajes; y una vez más el trabajo de casting resulta brillante con la elección de una actriz que encarne al nuevo personaje Luna Lovegood, la cual parece, simplemente, salida directamente del libro.
El reparto adulto se sigue caracterizando por las magníficas elecciones y las caras importantes, y sin duda la más destacable, alabada por todos los críticos fue Imelda Stauton, que si bien, no recuerda físicamente demasiado al personaje descrito por Rowling, consigue que olvidemos eso totalmente gracias a su sublime interpretación de esa mujer amable y malvada, demostrando una vez más su talento y versatilidad. Por lo demás, el resto se mantienen y se siguen demostrando como las elecciones ideales e inmejorables y siguen aportando todo su talento, brillando al lado de los protagonistas.
Valoración final: la orden del fenix es quizás la mejor de la saga, y el director se queda, así que supongo que podemos esperar grandes cosas de las próximas películas, parte de la respuesta la tendremos a partir de este miercoles (y en Universo de A poco después).
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Harry Potter y el misterio del príncipe
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Una vez más, una nueva entrega de Harry Potter llega al cine, aunque no vamos sintiendo la tristeza de que se acabe porque sabemos que no es la penúltima, en realidad aún quedan otras dos (el libro 7 se dividirá en un par de filmes). Tras la anterior película (ver crítica para más información), daba la impresión de que ahora se iba por buen camino, mismo director, misma estética, en fin, la estabilidad que le faltaba a la saga; pero tras ver el resultado, no se hasta que punto se puede decir eso. La historia del libro comenzó ya con un estilo totalmente diferente del anterior, el empeño en contarnos el pasado de Voldemort (cosa que se continuará en la siguiente contándonos el de Dumbledore), alejándose de lo que es Harry Potter y volviendolo un tanto extraño; así partiendo de un material regular, el guión se salta a la torera la mayoría del pasado de Voldemort y se centra en una característica que hasta ahora no había advertido en los guiones de Kloves, que es que se extiende innecesariamente y no logra sintetizar la historia de forma adecuada (al contrario que en la anterior película, cuyo guión hizo otro), de modo que queda una mezcla de situaciones desconcertante y liosa hasta para los que leímos el libro (me pregunto como será para los que no lo hicieron). Así acabas concluyendo que te han contado la historia, sí, pero a prisas y patosamente. El director, ahora se siente como en casa, así que parece autoautorizarse para hacer cosas extrañas, por ejemplo nuevas ampliaciones en Hogwarts nunca vistas, o lo mejor, la renovación lumínica del castillo, el que ahora no sólo tiene luz eléctrica, sino que además cuenta con una gran variedad de lámparas (farolillos chinos incluídos); cosa que no tenía precedentes desde Harry Potter y el prisionero de Azkaban, supongo que como Dumbledore ahora sabía su cruel destino, pues ya decidió tirar la casa por la ventana y hacer los gastos que no había podido seguir haciendo después de vender todas sus túnicas, aunque ahora que lo pienso, debió vender el lugar donde se sostenía el pensadero, porque por alguna misteriosa razón, este ahora está fuera y flota. Tampoco me parece que el final fuera muy bueno, debería haber sido más lacrimógeno. En fin, a pesar de todos estos defectos, la dirección de Yates es correcta, a secas (con el mérito de que logra salir con bastante bien del laberíntico guión). El apartado técnico artístico está moderadamente bien, pero nada extraordinario; exceptuando la fotografía, que es horrible (que las películas se hayan vuelto más “oscuras” no significa que no se deba iluminar ninguna secuencia o que esta esté a la altura de una película independiente). Sólo se pueden destacar los efectos especiales y digitales (aunque tampoco llegan a ser una obra maestra). Al reparto joven le llega el momento de lucirse dadas las múltiples situaciones dramáticas que se les sirven, y hacen interpretaciones moderadamente creíbles. Los que tienen la mayor oportunidad (cosa que es nuevo), son Rupert Grint que sale adelante quizás porque lleva seis películas siendo Ron; y Tom Felton como Malfoy, que tiene sus momentos más jugosos en esta película pero que no es capaz de aprovecharlos y su interpretación, aunque aceptable, no está a la altura de lo que podría ser algo grandioso. El resto están correctos. El reparto adulto, con apenas protagonismo, aunque lleva a cabo una interpretación aprobable, tampoco hacen nada extraordinario (de hecho a veces parece que ni se molesten en ello, como diciendo “total, en quien se van a fijar es en los jóvenes”); ni siquiera la nueva incorporación el versátil Jim Broadbent como Horace Slughorn consigue traer el aire fresco y la emoción que estas novedosas y prestigiosas incorporaciones suelen conseguir.
Valoración final: una película regular en todos sus aspectos, sólo apta para los seguidores tanto de la saga literaria como fílmica (al resto no básicamente porque a estas alturas ya no comprenderían absolutamente nada).
Saga Harry Potter Como seguro que todos saben a esta altura (el trailer sale en televisión a todas horas), el estreno de la nueva película de Harry Potter está al caer (concretamente el día 15), así que es momento más que oportuno para publicar las críticas de todas las películas (además es interesante hacerlo ahora que hay cierta perspectiva histórica), cosa que llevo retrasando muchísimo tiempo, y aunque no sean una contribución importantísima a la red (hay cientos de sitios dedicados al mago) sí creo que lo es para este Universo de A que me gustaría que destacase, entre otras cosas, por sus críticas cinematográficas. Por supuesto, la crítica de Harry Potter y el misterio del príncipe (la última de la saga cinematográfica) no tardará en publicarse. En fin, comencemos:
1ª parte del artículo
Harry Potter y la piedra filosofal
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Lo primero que hay que decir es que todas las adaptaciones contaron con la aprobación de la escritora JK Rowling, lo que es importante mencionar, pero que no es quizás muy importante puesto que alguna de ellas no fue respetuosa con los libros y sin embargo ella no lo criticó, a pesar de que ella siempre había dicho que temía que fuera a hacer Hollywood con su obra.
En cualquier caso, la primera parte de la saga destaca por ser extremadamente fiel al libro, naturalmente no se incluye absolutamente todo (imposible), pero el guión refleja a la perfección como hubo un intenso trabajo entre el guionista y la escritora para que la esencia de los libros permaneciera; la historia no es nada del otro mundo pero usa los habituales tópicos del imaginario colectivo con habilidad lo que le confiere cierto mérito.
La dirección de Columbus es de las mejores de la saga, y aunque en esta primera parte no acaba de sentirse cómodo y guia la historia con su habitual lentitud, pero es dificil imaginar un director con mejores precendentes en una película que empezó siendo de carácter familiar (aunque irá evolucionando a otros terrenos).
La dirección artística recrea perfectamente el mundo de los libros en todos sus aspectos, excepto en el vestuario, puesto que en los libros se dice con claridad que los magos no conocen la ropa muggle, con lo cual no tiene ningún sentido que los protagonistas la vistan, deberían de llevar túnicas permanentemente (y los profesores tener más de una, ¿o es que la profesora Mcgonagall tiene el armario lleno de túnicas exactamente iguales?); la peluquería y el maquillaje en cambio están muy bien.
La fotografía, común al igual que los efectos especiales y digitales que no aportan nada nuevo.
La música, comentario aplicable a todas las películas excepto las últimas, es del reputado compositor John Williams, que consigue algunas piezas muy interesantes para la banda sonora entre otras más comunes; y que consiguió consagrar de manera indiscutible "Hedwig's theme" (el tema de Hedwig) como la sintonía símbolo por excelencia de la saga.
El reparto de los jovenes, y esto se ha probado a lo largo de la saga, fue indudablemente bien elegido por el equipo de casting; y aunque ninguno sea un/a nuevo/a Lawrence Olivier y probablemente no vayan a hacer nada más importante que esta saga, se puede decir que se adecuan perfectamente a sus papeles, que saben lo que hacen y sobre todo, que la cámara les adora y tienen carisma, ¿cómo sino se iba a mantener esta saga (pronto la más larga de la historia del cine y la única que se hizo sobre la marcha durante años y años) millonaria con los mismos actores durante tantas películas sin todos estos requisitos?.
En cuanto al reparto adulto, Harry Potter parece haberse convertido con el paso del tiempo (y eso ya se ve en esta piedra filosofal con primeros nombres -que irán incrementándose- de la escena y el cine británico) en un dato ndispensable para el curriculum para todo británico que trabaje en el audiovisual, sólo hay que ver las increíbles carreras (tan alejadas de la temática Harry Potter o de algo parecido a este estilo) de algunos de los actores (que incluso tienen título nobiliario).
Otro aspecto interesante a reseñar, es que los primeros DVDs empezaron cargados de extras y han ido empeorando con cada película.
Valoración final: el comienzo de algo grande lo hace de forma relativamente modesta pero contundentemente, Chris Columbus dijo que sería interesante, si tal cosa fuera posible, ver como iban evolucionando siete películas; esa idea está a punto de hacerse realidad. No hay duda de que esta saga figurará en las historias del cine, aunque sólo sea del fantástico, por lo cual aunque no gustará en exceso a los amantes del realismo, resulta imprescindible su visionado.
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Harry Potter y la cámara secreta
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La segunda adaptación es indudablemente mucho mejor que la primera, en todos los aspectos.
El guión conduce la historia (que recuerda demasiado a la primera parte, es exactamente la misma estructura) a la perfección y el director, que parece que empieza a gustarle Harry Potter, dirige con maestría, intensidad y emoción y de forma muy imaginativa todo un trhiller fantástico.
Lo mismo la dirección artística, que no escatima en creatividad para recrear el fantástico mundo en el que ahora hay más retos porque aumentan los lugares el resto del apartado técnico artístico sigue los preceptos de la anterior.
La fotografía mejora mucho y le da calidez a Hogwarts. Pero lo que mejora muchísimo, incluso por encima de todo lo anterior, son los efectos, la magia empieza a manifestarse de una forma más brillante y todo el mundo de Harry Potter cobra vida con más fuerza que nunca, los momentos destacables son innumerables: Aragog, el basilisco, el duelo... etc.
El reparto joven no aporta nada novedoso; pero el adulto se engrosa con más actores importantes, destacando al shakesperiano Kenneth Branagh.
Valoración final: la segunda parte, es mucho mejor que la primera, todo ha evolucionado y Harry Potter comienza a demostrar que va a ser una gran saga y también un producto muy interesante cinematográficamente hablando.
![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() Harry Potter y el prisionero de Azkaban
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Esta película supone una ruptura absoluta con lo anterior por varios motivos que veremos. En primer lugar, el director de las primeras decide abandonar la saga argumentando haber sido demasiado absorvido por la saga y querer pasar más tiempo con su familia (cosa que luego se descubrirá, no es del todo cierto, pues al poco tiempo dirigirá el musical Rent, que probablemente se le ofreció antes y rápidamente dejó a Harry Potter de lado; cosa lógica, puesto que si le ofrecen un musical, no iba a dejar la oportunidad de su vida por seguir con la saga; en cualquier caso, Columbus ha declarado que Rent es el filme del que más orgulloso se siente de toda su carrera); así que los productores se verán en el problema de elegir un nuevo director, el elegido será Alfonso Cuarón (por sus precedentes en La princesita) que bien pronto se verá como un error.
El guión, sigue el modelo de lo anterior, que si bien no es brillante, si que es fiel al libro.
Pero entonces llega Cuarón que llego a declarar que no sabía ni que existía Harry Potter antes de que le ofreciesen la película y que indudablemente no leyó ni los libros y ni tan siquiera vió las películas, y se decide a "aprovechar la oportunidad para dar un salto a Hollywood" en sus palabras literales y a hacer, no una película más dentro de Harry Potter que encaje con todo, sino "su" película, que sea de Potter le da exactamente igual (de hecho, los productores andaron escogiendo directores con la esperanza de que se quedaran y siguieran con la saga de manera permanente, cosa que no han conseguido hasta el último, David Yates, que, todo hay que decirlo, tiene menos reputación que los anteriores). De modo que, en una falta absoluta de respeto que afortunadamente ningún director volverá a cometer, ignora todo lo anterior y empieza a construir un Hogwarts nuevo, porque si bien, es cierto que entre la primera y la segunda película se hicieron ligeras variaciones (realmente no se notan) en el castillo, con Cuarón, Hogwatrs debió de sufrir unas tremendas obras de ampliación en el verano, y no sólo eso, sino que incluso se llevaron a cabo cambios espaciales magicamente (nunca mejor dicho; la cabaña de Hagrid, antes al ladito del castillo, se muda al fondo de un precipicio culminado con dólmenes, ¿se habrá enfadado Dumbledore con él?), eso sin nombrar las transformaciones de la profesora Mcgonagall, que convierte al robusto y atemorizador arbol boxeador de la segunda parte en un arbolucho enclenque y ridículo, que incluso da risa, para la tercera. Semejantes obras le debieron salir por un ojo de la cara al profesor Dumbledore, lo que explicaría el porqué de que ya no vista aquellas ropas majestuosas de las primeras partes que parecían hechas de sedas y brocados de damasco, y haya tenido que venderlas todas para financiar las descomunales obras (puente enorme incluído), de modo que sólo ha podido quedarse con una túnica fluorescente que ya no se puede quitar en ninguna del resto de las películas (y supongo que pudo conservar la túnica citada porqué despidió al extraño coro que aparece al principio sin venir a cuento y sin la más mínima explicación cantando como si aquello fuera lo más normal del mundo -llegué a creer que Harry Potter era ahora un musical y estaba esperando imaciente a oír la primera balada de Hermione-).
Pero Cuarón, no se conforma con el aspecto visual y que este revele todas sus obsesiones (las aguilas con serpientes símbolo de Méjico en el vestibulo o los relojes que si te descuidas tienen más protagonismo que los actores) sino que da la vuelta a la historia y cuenta lo que le da la gana (inclyendo partes que parecen de película independiente), incluso introduce al final la saeta de fuego como quien no quiere la cosa; logrando que el libro favorito de todos (incluida la autora) hasta aquel momento, se convierta en la mayor decepción y en todo un golpe a la saga del que tardará en recuperarse (algunas partes como la de la premonición de Trelawny que en el libro es tan impresionante en la película es simplemente ridícula)
No obstante, no todo es malo, su dirección es dinámica y emocionante.
Pese a lo anterior, el resto de los apartados técnicos siguen evolucionando muy favorablemente, logrando incluso tapar los enormes defectos de Cuarón con una dirección artística impecable, música reseñable, una buena fotografía, pero sobre todo y por encima de todo unos efectos especiales (vino incluso un prestidigitador para aprenderles trucos a los actores) y digitales sublimes que alcanzan su culmen y vuelven al filme mágico como nunca antes, ahora la magia tiene importancia, incluso en los momentos en los que no es protagonista, pero sin embargo está presente, como recordándonos que estamos en un mundo mágico.
El reparto joven, experimenta, como no, cambios extraños e inexplicables por arte de magia Cuaronesca (no cambió a los protagonistas porque no le dejaron), así, aparecen nuevos alumnos de la nada y que no se sabe que pintan allí, como un nuevo amigo de Malfoy que viene a sustituir a Goyle en la mayoría de las escenas; sin embargo, en general, siguen evolucionando para bien y asumiendo totalmente sus roles.
El reparto adulto continua con sus prestigiosas caras y aumenta otras, como la del destacable Michael Gambon que viene a sustituir al fallecido Richard Harris (el cambio fue sorprendentemente fácil, como el personaje está tan extremadamente carácterizado, apenas se nota la diferencia), y no se pierde con el cambio, puesto que si Harris aportaba la majestuosidad y el aspecto de sapiencia de Dumbledore, Gambon le imprimirá al personaje el dinamismo y la agilidad tan necesarias para las siguientes películas. También aparece otra destacable actriz: Emma Watson, que sin embargo, no hará ninguna maravilla con su personaje.
Valoración final: ruptura con lo anterior, pudo ser una catástrofe para la saga, pero afortunadamente se arregló a posteriori, como película individual resulta interesante e incluso una buena película, pero lo cierto es que sólo se puede juzgar en el contexto de una saga pues todas están contando una misma historia; y en tal contexto es un desastre, la peor hasta ahora de toda la saga (y lo mismo como adaptación literaria. ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() May 27 Ángeles y demoniosHorror insuperable
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Sí, esta película es un horror insuperable, pero no por las sangrientas muertes que aparecen, no por la terrible conspiración vaticana de la historia, sino por que el guión es horrendo, la dirección es horrible al igual del resto del apartado tecnico y los actores mejor no mencionarlos. Pero bueno, vamos a profundizar en todo esto. Lo cierto es que tenía muchas expectativas por ver esta película pues había leído el libro antes, una pena que te defrauden de semejante y tan cruel manera. En primer lugar, tenemos una historia que está basada o más bien inspirada libremente (que sería el término más correcto) en la novela Ángeles y demonios (de la que podéis leer la crítica aquí http://universodea.spaces.live.com/default.aspx?_c01_BlogPart=blogentry&_c=BlogPart&handle=cns!41716E4AA9C70F65!6739 en la sección libros) porque la película parece más bien una vulgar parodia del libro, y si bien la historia ya no es gran cosa, como la anterior película, El código da vinci, tiene momentos visuales muy buenos y adecuados para el cine, pero se va de desastre en desastre, para empezar se cambian un montón de datos innecesariamente (y lo malo de las novelas de Brown es que mueves un dato y es como las torres de cartas, se cae todo) y por si fuera poco se norteamericanizan los nombres principales (que estaban muy bien escogidos en el libro, en su mayoría nombres italianos), quitándoles totalmente la credibilidad a los personajes; todo esto no sería un desastre si el guión estuviera a la altura, pero, y se nota la influencia de la huelga de los guionistas de Hollywood, este es un completo y absoluto desastre, algo vergonzoso e impresentable, que va acabando una y otra vez con todos los momentos buenos del libro y que los convierte en una vulgar parodia (destacando especialmente el que era un entrañable discurso del camarlengo que en la película simplemente da risa), todo lo cual se combina con continuas críticas a la Iglesia católica que acaban poniéndote de los nervios aún no siendo un ferviente creyente, porque te acaba dando la impresión de que es una película de propaganda (esto quizás se debió a que por el anterior filme les criticaron el no hablar mal de la Iglesia como en el libro, pero bueno, en esta película desde luego se cansan de hacerlo); eso ya sin nombrar el cambio del final. Por si fuera poco, la película parece dar por hecho que soltar barbaridades sobre la Iglesia va a compensar el hecho de que los personajes no tengan ni personalidad y sean más planos que hechos de encargo (cosa que no sucedía en el Código), así pues hasta Robert Landgon que ya conociamos es más simple que el mecanismo de un lápiz; eso ya sin nombrar al assasin, que en la película parece un palurdo inofensivo incapaz de hacer daño a nadie y que a pesar de su importancia en el relato no tiene papel (sus frases no pasan de tres). En definitiva, que el guión parece hecho por aficionados carentes de experiencia en vez de por el profesional que hizo el anterior. La dirección, que no me explico como pudo aceptar semejante guión, intenta mantener ese thriller insostenible y apenas lo consigue, en cualquier caso, en comparación con la anterior película no llega ni al aprobado. El resto del apartado técnico es igualmente desastroso: al no poder grabar en los lugares hacen gráficos de ordenador que parecen hechos para un juego, y las reproducciones de las obras de arte no podrían estar peor, así pues, cero a la dirección artística, y otro al vestuario, que no hay quien se trague que los trajes son del material que pretenden ser. Para completar la lista, la fotografía no podría ser más inadecuada y parece resaltar uno por uno los múltiples defectos de la película. En todo esto, quizás se salva la música. Los actores no podrían estar peor escogidos, y naturalmente pasa lo que pasa: Tom Hanks, ideal elección de la primera, se pierde en esta película y parece estarse preguntando todo el rato porqué aceptó el papel; su compañera de reparto, que está de florero y apenas tiene papel en comparación con el libro, está fatal; Ewan McGregor que es sin duda una de las peores elecciones de la película no se cree su papel ni él mismo, de hecho, no parece saber ni que película está haciendo; el único que se salva minimamente, pese a no ser en absoluto el idóneo para el papel, es Stellan Skarsgard que consigue hacer creíble, y sobre todo que es lo más importante y que no se cumple en el resto de los casos, soportable su papel.
Valoración final: desastre total y absoluto; como adaptación literaria es vergonzosa, como película no se sostiene; muy poco recomendable; y por supuesto El código da vinci es incomparablemente mejor. ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
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